El papel en blanco frente a sus narices, en la mesa de roble esperando por ser firmado. Respiró hondo tratando de descargar el estrés de esa forma, agarró la lapicera y firmó con la pluma negra, goteando un poco de tinta. La puerta se abrió y él levantando su cabeza se encontró con la fuente de sus presiones y sueños no concebidos, se paró de su silla y caminó con pasos sonoros hacia el señor delante de él.
─ Sr. Park, ya tengo los objetivos de la familia, fotos, DNI, y nombre de cada uno.
─ No me digas Sr. Park, no entiendo si hablas de ti o de mí.─ El Sr. Papá de ChanYeol habló con cierto humor. El menor no entendió su humor hasta que su ajeno dijo lo siguiente.
─ Como sabrás, querido hijo mío. Hemos estado bastante bien en estos años, sin involucrarnos con el Clan Byun y siguiendo por nuestra cuenta, y tú, por otro lado, haz estado mejor sin aquel niñato.─ ChanYeol frunció el ceño pero lo dejó pasar.─ Pues terminamos comerciando muy bien con China, y el Clan Wu seguro estará bien mientras nos pagan todo lo que nos deben, al igual que el Zhang. Aunque no termino de confiar en que ellos no harán nada en contra nuestro.─ ChanYeol asintió.─ Por lo que hay que estar con los ojos abiertos en la siguiente exportación. Como sabrás, no piedad, niño.
─ Entiendo, padre.
─ Me alegra que hayas salido dócil, no sé qué haría si me tocaba un niño como el de los Byun, ya entiendo por qué se deshicieron de él. Bueno, algo malo les tendría que salir.
ChanYeol volvió a dejarlo pasar a pesar de esta apretando la mandíbula.
─ Me voy, Jefe.─ En sus palabras había cierto tono de expectativas y presión. Escuchó cómo aquellos pasos se iban alejando, dejándolo solo en aquella habitación. El sonido de la aguja del reloj le martillaba la cabeza. Agarró un dardo e inconscientemente al tirarlo se prendió fuego por la rabia que el alto sentía. Terminó quemando el dardo antes de que llegue al tablero.
Tenía una hora hasta tener que irse al negocio de trueque. Sacó su cabeza por la ventana y observó las calles, se notaban un poco lejos por el campo que rodeaba a la mansión, pero aun así lograba identificar las personas y negocios. Prendió un cigarrillo, y comenzó a calarlo. Su estrés era bastante, y por ahora, al no tener a nadie su único amigo era el cigarro y el fuego.
Comenzó a pensar el por qué a pesar de los años le seguía jodiendo el hecho de que su padre haya prohibido el ver a BaekHyun, el cambiar de Academia y ni siquiera poder hablar con su primo, YiXing. Sólo dejó que se especialice en negocios y volverse aún más fuerte. Su porte llegó a ser respetado hasta por el mismo ex jefe de la familia, su padre. Pero, de esa forma, aunque lo piense y se sienta orgulloso de sus pasos no puede dejar la marca del rubio y su encantadora personalidad caprichosa.
Sólo fue presionado a alejarse de la única persona que lo hacía sentirse bien, por honor, por poder, por Clanes, por odio. Y así fue, así fue cómo él lo terminó aceptando. Aún después de haberse sentido solo por esos tres años, luego de haber visto su cara de nuevo lo único que pudo hacer fue respaldar al contrincante que no estaba y terminar peleando con él. Se terminó cegando en esa pelea por el odio que le tenía a él. Odiaba el hecho de sufrir por él, y lo único que hizo aquel chico fue verlo con ojos grandes y brillosos. Y se enfadó. Le enfadó el hecho de que aquel niño lo mire así después de haberlo dejado tanto tiempo y no haber sido el compañero de misión que tuvo que ser.
Resopló fuertemente y sonrió amargamente, BaekHyun terminó entrando en su cabeza de forma imprevista, y siendo estúpido aquel hecho. Y él pensando qué cosas pensaba, creyendo en lo cursi que sonaba eso, pero no pudiendo evitarlo.
─ Ah, maldito seas niño.
De vuelta prendió otro cigarro y se dijo así mismo, que él ahora ya no tenía que seguir de esa forma torturándose.
Se apartó de la ventana y fue a tomar algo, alguna de sus empleadas le haría algo.
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Entró a la camioneta negra junto con los otros miembros del Clan, su traje negro estaba pulcramente limpio. El clima estaba fresco, y el cielo totalmente nublado.
─ Al parecer lloverá Sr. Park.─ Su discípulo le habló con una sonrisa siendo tan abierto como siempre. HoSeok.
─ Claro, sólo espero que no nos agarre la lluvia.
─ Traje un paraguas por la dudas.
─ Bien.
Y así fue cómo el auto volvió a caer en un silencio impenetrable. Después de unos veinte minutos llegaron. Bajándose del auto entraron a la arruinada casa, allí se encontraron con sus negociadores. Hicieron una pequeña reverencia y se sentaron en sus lugares.
─ Pues bien, Sr. Park, un gusto conocerlo. Es un honor poder comerciar con ustedes.─ El hombre de barba blanca le sonrió haciendo que alguna arrugas se notaran, no parecía tan viejo, y parecía ser estable todavía.─ Como sabrán, el Clan Mitozaki, mi Clan, negociará con ustedes.─ Asintieron los de la mesa.─ Por lo que...
─ ¡Ah!─ Un grito se escuchó fuertemente desde afuera. ChanYeol se paró primero y salió a mirar quién fue el poseedor de aquel grito. Y al salir sólo observó plantas y más plantas. Acercándose a aquel lugar lo único que observó fue una soga, que a lucir por su aspecto había sido cortada. Miró a todos lados, pero no había rastro de nadie.
Comenzó a caminar de vuelta a la casa, pero antes de entrar quemó la zona para tratar de mirar quién era el roedor poco astuto de haber venido a molestar al Jefe. Se quedó dos minutos viendo cómo todo ardía en llamas, y después escuchó un pequeño quejido, que, otra persona no lo había podido escuchar. Él se caracterizaba por que su oído era bueno.
Caminó a la dirección del peculiar ruido.
─ ¿Qué mierda haces aquí?
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EL CLAN BYUN ¤ ChanBaek.
FantasyDescubre al temible Clan Byun y su prodigioso niño, Byun BaekHyun. Conoce la historia de la prestigiosa academia, 《Gakuen Black》 y al intocable Park ChanYeol. ADVERTENCIA: Diferencia de edad, si no te gusta, no lo leas. --- Cambié la sinopsis, así...
