- ¡Ni siquiera se si ese bebé es mio!

- No puedes estar hablando en serio - sacudí mi cabeza sin poder creerlo.

- ¡Por favor! - levanto los brazos en el aire - Te conocí en una fiesta, donde prácticamente te estabas tragando a todo lo que tuviera p*lla, de no ser porqué aun no había hecho mi buen acto del día no te habría sacado de ahí, no te habría llevado a mi departamento para que tomaras un café y no habríamos pasado la noche hablando, entonces no habríamos comenzado a salir y no...

- ¿Tu buen acto del día? - lo interrumpi sorprendida, aferre la carta de la clínica entre mis dedos - ¿Eso es lo que soy para ti? ¿Tu buen acto del día?

- No puedo expresarlo mejor - se encogió de hombros desinteresadamente, me reí sacudiendo la cabeza - Decir que solo fue un revolcón, o varios mas bien, no seria de la mejor educación - me miro sin mostrar ningún sentimiento, asentí una sola vez, tome mi mochila y me la acomode en los hombros.

- Te daras cuenta de tu error, volverás arrepentido queriendo conocer a mi hijo, porque eso sera, solo mío. Maldición, yo ni siquiera esperaba que te hicieras cargo, quería que lo supieras, nada mas y hasta habría aceptado que me echaras la culpa, porque en cierta manera fue mía, pensé que me amabas, ahora me doy cuenta de que no - deje la hoja de la prueba de embarazo en la mesita del café - Dos meses, llevamos cuatro juntos, estuve prácticamente pegada a ti todo este tiempo, solo falta que ahora pienses que alguien del Staff o alguno de los bailarines es el padre del bebé. Pronto me compararan con Maria, pero en este caso, yo no pediré que te hagas cargo, ni una prueba de ADN, viviré mi vida, y espero que las hermosas chicas que tienes como fans no se vayan a desilusionar al saber que estoy embarazada, porque así como habrá muchas que pensaran que mi bebé es de otro y por lo tal me dejaste, habrá otras mas inteligentes que se darán cuenta de que tu hijo no te interesa siendo que tú siempre dijiste lo contrario.

- Eres una chantajista de mier...

- ¿Si? Bueno, eso suele decir mi mamá cuando le pido dinero - sonreí con suficiencia, camine hasta la puerta, la abrí y lo mire una ultima vez antes de salir - Adiós, espero no volver a verte - pase una mano por mi estómago - Dile hola y hasta nunca a Papá, oh perdón, al señor Justin Bieber, quien al parecer cree que eres obra del espíritu santo.

Culpable. » j.b.¡Lee esta historia GRATIS!