Capitulo 3

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Mientras leía el expediente de aquel chico, apareció una foto de él, y ella lo observó detenidamente. No podía creer que un chico así de hermoso fuera un criminal, más bien dicho un caníbal. Agitó su cabeza para sacar esos pensamientos sobre él y se fue a dormir, había sido un día muy largo, y el día de mañana sería el doble de cansador. Al día siguiente, la despertó su secretaria entrando por la puerta. -Vamos Rebecca, hoy es el día de viajar-la llamó Victoria por su nombre nuevo, ya se tendría que ir acostumbrando. -Voy-dijo pesadamente la cobriza, se levantó y se bañó. Se cambió con su nuevo estilo, tal y como decían sus “instrucciones” Preparó una maleta con ropa, ya que le darían una gran suma de dinero para que pueda comprar todo allá, y otra maleta que era la más grande que llevaba sus pistolas, cuchillos, rastreadores, y objetos que tenían funciones escondidas, como las micro-cámaras, chicles explosivos, etc. La italiana se había ido, pero luego de unos minutos volvió con el desayuno para la chica. -Aquí tienes tu desayuno-le entregó una bandeja que tenía un café y algunas tostadas. La ojimiel

a ojimiel agradeció y desayunó. Al terminar, se dirigieron al salón en donde les hacen las despedidas a los espías. Cada uno la fue a saludar y a darle suerte. En cambio JJ Hamblett le dio una nalgada, ella una cachetada. Luego se despidió de Thomas y Victoria y se fue hacia el aeropuerto. Llegó a este y estuvo esperando media hora, hasta que llamaron a los pasajeros de su avión. Cerró los ojos y se le cruzó la imagen de George y ella besándose, rápidamente abrió los ojos y se refregó la cara para sacarse esos pensamientos. La pidió a la azafata un vaso de agua y esta se lo trajo con una sonrisa falsa igual que siempre. Luego de beber aquel liquido, se concentró en dormir, porque este viaje sería algo largo. “Si tienes las agallas cómeme, HAZLO!”-habló ella. “Sabes que no puedo”-comentó un chico, cabizbaja. “Entonces ¿por qué me amenazas con eso?” -soltó algunas lagrimas. “No lo se, pero tengo miedo de perderte”-la miró con unos ojos tiernos y llenos de amor. -Señorita… Señorita-la despertaba la azafata. -¿Si?-preguntó Jones desentendida con los ojos entrecerrados por el sueño. -El avión ya ha aterrizado, puede bajar-le comentó la mujer, ella se acomodo, y salió de aquel avion....

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