Cap. 45: El consejo Parte 2.

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         (Narra Flor)

         Beca resignada había vuelto a cerrar sus ojos. A los segundos se vieron hilos verde esmeralda subir desde la planta de sus pies hasta su cabeza, eran como raíces, pero si acaso se notaban. Quise entrar a su mente, pero estaba el candado, pense que le seria mas fácil conmigo adentro.

         Los hilos verdes se dirigían a sus manos. Volvi a intentar entrar a su mente sacudió su cabeza por lo que entendí que no queria que le molestase. De nuevo esos hilos llegaron a sus manos, entonces comprendi que esa debía de ser su energía. De sus dedos se exteriorizaron los hilos y fueron entrelazándose con tanta delicadeza y elegancia. Mire a mi alrededor un instante y pude ver que todos estaban muy interesados. Entonces Beca abrió los ojos, ahoge un grito, no había ni pupila ni nada mas que un color verde brilloso que hacia imposible mirar. Aunque no quisiera que la molestara estaba preocupada y decidi intentar entrar de nuevo. Cerrado.

         Sus rizos castaños fueron reemplazados por aquellos hilos verdes, me daba miedo. No parecía un mounstrou, era en realidad bastante llamativa y hermosa su apariencia pero también había algo en ella que la hacia… tenebrosa.

         Sus manos seguían uniendo y sacando esos finos y delicados hilos verdes, formando una esfera verde esmeralda con destellos plateados. Intente entrar de nuevo, nada. La esfera ya tenia el aspecto de un balón de futbol y Rebecca sangraba por la nariz.

         —Magnifico –solto la guardiana como si estuviese viendo un circo. Le dedique una mirada de odio que ella ignoro– ahora que ya demostró su poder, puede detenerse –pero Beca ni siquiera pestañeo– ¿Qué no escucho? Deténgase – dijo mas severa cuando la esfera aumentaba mas rápido su tamaño.

         —No la escucha –el temor era latente en mi voz.

         —Pues dígale telepáticamente que se detenga –me apresuro al ver que la esfera estaba a punto de tocarle.

         Volvi a intentar. Candado.

         —¡No puedo! –le grite molesta– Beca necesita darme permiso, si no abre su mente no puedo entrar.

         La esfera ya iba a tocarle cuando Rebecca alzo las manos y la esfera se elevo. Volvi a intentarlo. Candado.

         —¡Pues no me interesa, comuníquese! —me grito la guardiana.

         —Hey, Orquidea, que esto es tu culpa, la chica te lo advirtió. La pequeña no puede hacer nada –me defendió el abuelo de Peter.

         Sonrei con gratitud hacia el abuelo de Peter y el me respondio con un guiño. Volvi a intentar entrar. Cerrado.

         —Concuerdo con Pablo –concordo el abuelo de Ángel– eres tan terca como hace unas décadas.

         —Peor...—susurro Pablo.

         Volvi a intentar con mas ganas. Candado.

         —¡BASTA! –grito la Sta. Orquidea — ¡¿Qué no ven que esa cosa no para de crecer y que se llevara el lugar entero?!

         Volvi a intentar. ABIERTO.

         —¡ESTOY DENTRO! –Grite alegre.

         “Beca, necesitas parar. En serio”

         “No puedo. Mi energía no se acaba, y no se como parar”

         “¿No puedes reinvertit lo que haces? Debes de sacar la energía meterla”

El Secreto del Bosque (Editando)¡Lee esta historia GRATIS!