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Pen Your Pride

Lanette se paró de golpe del escritorio cuando vio a su ex novio, Harry Styles, entrando a su oficina como un loco endemoniado. Sus ojos rojos, hinchados y cristalinos, como si hubiera llorado por días. Cuando la puerta se cerró detrás de él, dejando a Stella Mordent -una compañera de trabajo- con la palabra en la boca, habló con su voz profundamente ronca. Estaba enojado. Demasiado.

- ¡¿Qué mierda significa esto, Lanette?! -Cuestionó tirando sobre el escritorio un sobre blancos.
- ¿Disculpa? 
- ¡¿Eres sorda?! ¡EXPLÍCAME QUE MIERDA SIGNIFICA ESTO! -Gritó mientras tomaba el sobre y tiraba unas cuantas fotos sobre la mesa. Fotos que ella se había encargado de mandárselas. 
- ¿Qué se siente? -Preguntó ella- ¿Qué se siente verme con otro hombre, Harold? ¿Te sientes destrozado? ¿Desechado? -Volvió a cuestionarlo mientras se acercaba a él- ¡¿QUÉ MIERDA SE SIENTE VER A LA PERSONA QUE AMAS CON OTRA PERSONA?! ¡RESPONDEME! -Harry no dijo nada simplemente respiro hondo, observó hacia el techo y volvió su mirada a ella, sus ojos aún llorosos y a punto de derramar lágrimas- ¿Lo escuchaste cierto? ¿Escuchaste a tu corazón romperse en miles de pedazos? ¿Escuchaste tus llantos mientras no me tenías a tu lado, Harold? Esto es menos de la mitad de lo que yo sentí cuando te vi con esa puta en nuestra cama. Donde nosotros pasábamos horas hablando, horas haciendo el amor, y horas solo mirándonos. Pensé que todo lo que luchamos para estar juntos, fue porque realmente nos amábamos. Pensé que realmente me amabas. -Lanette sintió como lágrimas salían de su escondite sin permiso. Vio como su ex novio se acercaba a ella y tomaba su rostro entre sus grandes, suaves y fuertes manos.
- Déjame arreglarlo, L -Susurró Harry cerca del rostro de ella-. Déjame arreglar tu corazón. Lanette negó con su cabeza, dolida, como se sintió todos los días desde que vio a Harry en la cama con ella.
- No -Se alejó de él-. No puedes arreglar mi corazón, Harold.   

Harry volvió a tragar, dolido por todo. Las imágenes de su ex novia con otro hombre que no era él, las palabras, su manera de alejarse ante su tacto. 
Luego de que Lanette se fuera ese día de su casa, luego de que ella destruyera lo poco de su existencia en el lugar que había compartido, luego de que Gemma le dijera que Lanette estaba demasiado dolida como para pensar con claridad...Luego de todo el dolor que había pasado, se dio cuenta de que Lanette Proud no tenía planeado volver con él.
Tenía planeado destruirlo, hacerlo trizas, y lo estaba consiguiendo. Mierda, claro que lo estaba haciendo.  

- L, por favor... -Comenzó, Lanette negó con la cabeza.
- No, Harry.
- Vamos, nena -Insistió Harry al ver que ella no lo miraba-. Mírame, mírame de la misma puta manera en la que me veías cuando llegabas a casa y te contaba sobre mi nuevo trabajo. Mírame como si me amaras nuevamente -Lanette sintió su corazón apretujarse de dolor al recordar como Harry la recibía con la cena lista y sus nuevos proyectos. Su tienda de música fue uno de sus más grandes proyectos-. Vamos, L. Vuelve a casa, vuelve conmigo. 
- Vete, Harold -Echarlo era la única manera que sintió Lanette, era la más segura para ella. Si seguía hablándole sobre su tiempo juntos, los buenos tiempos, ella se tiraría a sus brazos.
- No me dejes -Soltó Harry de la nada, susurrando cerca de sus labios. Tenía que llegar a ella de alguna manera, volver a hacer lo que eran antes, aún si no era exactamente lo mismo-. Vuelve a casa -Lanette levantó su mirada con una mezcla de furia y tristeza en ella.
- No -Volvió a repetir la palabra con fuerza y a su vez quebrada-. Vete, Harold. Vete, y no vuelvas a mi vida nunca más.  

Harry suspiro resignado, derrotado ante la insistencia por parte de Lanette para que se fuera. Sabía que al cruzar esa puerta, se arrepentiría toda su vida de no haberle dicho esas dos palabras que ella tanto deseo haber escuchado luego de que él comenzara a engañarla. Esas dos palabras estaban aún en su diccionario, llenas de polvo, pero estaban allí. 
Ahora esas dos palabras estaban hechas un nudo en su  garganta, un nudo que fue desecho por su lengua cuando colocó la mano en el picaporte y pronunció:  

Te amo, Lanette.   

Pero ya era demasiado tarde.
Lanette sintió como su corazón saltaban ante las dos palabras, que hace tiempo no escuchaba. Se sintió como la primera vez que las escucho de los labios de aquel hombre, su voz rasposa, lenta, pronunciando las palabras. Haciéndole el amor a las palabras. 
Su estomago estaba revuelto, mariposas en él revoloteando felizmente, como si su cuerpo fuera ajeno a su tristeza y dolor. Se sintió traicionada por ella misma al sentir todo eso y más por dos estúpidas palabras que eran las mismas que te podían entristecer en dos segundos.   

- Si realmente me amaras... -Comenzó Lanette tratando de no volver a llorar- Si realmente lo hicieras...no me hubieras engañado.   

Sus palabras resonaron en la habitación, Lanette observó como Harry Styles su ex novio, quien alguna vez había sido el único hombre al cual se permitió amar abiertamente, sin impotarle nada, se marchaba por aquella puerta.  Cuando la puerta se cerró completamente, se permitió sentarse en su silla y llorar. 
Llorar solo para sacar todo lo que llevaba adentro. Su corazón roto, las palabras intercambiadas anteriormente. Su voz diciendole que la amaba, ella rechazandolo. Recordandole que la había engañado. Si de algo estaba segura era que su corazón no podría ser arreglado completamente. 
Siempre faltaría una pequeña pieza para tenerlo completo, pero esa pequeña pieza, no era pequeña. 
Era grande, abarcaba un poco más de todo su corazón, y esa pieza había salido caminando por esa puerta.

Stranger | Harry Styles.¡Lee esta historia GRATIS!