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Pen Your Pride

Capítulo 1: Tres meses

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-Adiós-me despedí amablemente del último invitado.

Acabábamos de festejar el cumpleaños de Jonh, mi padre

- Uff...-suspiré.

Al fin se habian ido esos pesados.

Sin despedirme de Jonh y Naila, mis padres, subí las escaleras hacia mi habitación.

Como era de costumbre revolví mi cajonera y saque mi paquete de cigarrillos. Cuando estaba a punto de encender uno, alguien entró sin previo aviso.
Rodee mis ojos al verla.

-¿Qué mierda quieres?-dije seca. Odiaba que entraran así a mi habitación.

-Tu papá quiere hablar contigo, baja ya-Naila termino su oración y volvió a cerrar la puerta.

¡¿Qué quería ahora?!

Bajé las escaleras furiosa y me dirigí a su despacho, dónde siempre me esperaba para charlar.

-Sientate-dijo del otro lado de su escritorio.

-Prefiero estar parada-respondí terca. Él suspiró ante mi respuesta.

-Como quieras-puso sus ojos sus ojos en blanco- Quiero que te acerques a Payne-comentó muy tranquilo.

-¡¿Qué?!-grité exaltada.

De todas sus estúpidas ideas, esta se llevaba el premio a la peor. Pero que va, estaba hablando con el idiota de Jonh Sanders.

-Nuestras empresas se potenciarían si se unieran...-continuó. ¿Estaba insunuando qué...- Y qué mejor que ustedes para unirlas.

-Estás loco-gesticule exageradamente la última palabra.

-Di lo que quieras, sabes lo que tienes que hacer. Adiós-levantó su mano derecha e hizo un gesto, agitándola, para echarme como si fuera un perro.

Subí nuevamente más furiosa de lo que estaba.

¡Odio que siempre me haga lo mismo!¡El muy cretino sabía bien con qué amenazarme! ¡Maldito imbésil!

¿Qué demonios le pasaba? Es decir, no era la primera vez que me 'pedía' que hiciera algo para su beneficio, pero ser amable con alguien es muy diferente a entablar una relación.

"Sabes lo que tienes que hacer..." Sus palabras se repetian una y otra vez en mi cabeza.

Ya pasaron tres meses después de esa pequeña discusión con Jonh.

Todo seguia igual, excepto con un pequeño detalle, Payne era parte de mi vida ahora. Mi novio.

Para la suerte de mi padre, Liam, así se llamaba, se había fijado en mí tiempo antes, por lo cual no fue muy dificil acceder a él.

Le mostre mi lado amable y dulce -claramente actuado- y ¿Qué decir? Liam estaba idiotizado conmigo. Podría decir que es un novio perfecto , pero no puedo ya que estoy con él por obligación. Pero más allá de eso él es un muchacho muy atento y más sano que el agua.

Recuerdo la vez que entro a mi habitación y yo acababa de fumar marihuana con Lily-una "amiga".

-Algo huele mal-había dicho frunciendo su nariz y poniendo cara de asco. Inmediatamente le regalé una de mis sonrisas y abrí mi ventanal, intentando que el ambiente se ventilara. Y para mi suerte no levante ninguna sospecha.

Repito, Liam era más sano y limpio que el agua.

A cualquier persona que no este acostumbrada le parece asqueroso, pero el olor no era ajeno para mi.

Ya hacia tres meses que había empezado a fumar. Gracias a Lily.

Fue luego de una pelea con Jonh y Naila, me escape y huí con mi auto sin ningun rumbo.

Luego de conducir un par de horas, llegué a un bar. En ese momento quería olvidar mi miserable vida y entré al dichoso lugar con intención de intentar ahogar mis problemas en el alcohol.

Después de un par de copas mi mente sólo se concentraba en cuán rápido podía tomar mis tragos sin soltar una risita antes de acabarlo.

Si la cuenta no me fallaba mi record era en cinco segundos.

-Otra...-balbuceé al hombre del otro lado de la barra. Él me miro enojado y nego con su cabeza para luego ignorar mis siguientes pedidos-¡Hey, idiota te...-un erupto se me escapó- estoy hablando-completé mi frase.

Continuó ignorandome y me puse de pie, tambaleando, dispuesta a saltar la barra y obligar al hombre a que me diera lo que le pedia.
Pero como si alguien hubiera leído mi mente, una mano me tomo por el antebrazo.

-Tranquila chica...-dijo la rubia. Lily

-¿Qué?-dije mirandola mal.

-Déjalo-señalo con la mirada al barbudo detrás de la barra- Tengo planes mejores para ti-me sonrío amistosa.

-¿A dónde?-repetí con mi tono amable.

-Te aseguro que no te arrepentiras-mantuvo su sonrisa y me arrastro, literalmente, pero no porque no quisiera acompañarla sino porque apenas me mantenia en pie.

Y ahí empezó todo. No recuerdo muy bien lo que paso cuando llegamos a la casa de la rubia. Sólo el principio.

Todo aparentaba ser una fiesta, había alrededor de una veinte personas, hombres y mujeres. Pero no sólo había alcohol, había otras cosas más...

A la mañana siguiente aparecí en el sillón del living de Lily. No entendía ni recordaba nada de lo que había pasado la noche anterior hasta que la rubia me comento cómo me habia convertido en el alma de la fiesta luego de fumar mi primer porro y comenzar a decir una zarta de estupideces sin sentido.

Cuando me lo dijo comprendí a que se debía el olor nauseabundo que estaba impregnado en mi ropa.

No sé en que momento, pero Lily se transformo en lo más cercano a una amiga.

Luego de cada pelea con mis padres iba a su casa, en la que siempre había una fiesta. Fumábamos y hablábamos de nuestras vidas.

Ella, de algún modo, me entendía, aunque nuestras situaciones eran muy distintas. Empezando por mi situacion económica-mi padre era empresario y viviamos en un barrio privado- y termimando con que ella sólo tenia a su hermano, Austin, y vivía en un barrio que no era muy reconocido.

Lilian-ese era su nombre completo- con sus cortos diecisiete años, al igual que yo, había tenido experiencia no sólo con el alcohol sino también con las drogas. Esto último tampoco me fue ajeno en los siguientes tres meses gracias a ella.

Lily no insistió pero tampoco se negó cuando le pedí que me dejara probarla.

Lamentablemente no podia considerarla una amiga con todas las letras porque no nos unia la amistad, sino el interes por parte mia, ya que siempre la buscaba para que me consiguiera mis 'medicinas'.

B.O.Y. | Z. M. |¡Lee esta historia GRATIS!