Capitulo 4

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Estaba en la total oscuridad y no sé porque pero tenía miedo, intente buscar un rastro de luz, pero fue inútil no veía nada en absoluto, corrí todo lo que pude pero fue como si no hubiese hecho nada, pero no me importaba seguí buscando y vi una pequeña luz, me fui acercando poco a poco y la luz se iba haciendo cada vez más grande. Cuando iba a entrar por completo a la luz, sentí que alguien me jalo a la oscuridad, las manos me quemaban, tenía miedo, luego unas manos salieron de la luz y me comenzaron a llevar a la luz, cada vez la pelea era más fuerte y cada vez me hacían más daño. La luz y la oscuridad no se iban a rendir en su objetivo, el cual era yo. Decidí que solo había una manera de salir de esta y era luchar, reuní toda la fuerza que tenía y por fin pude ir a la luz.

Cuando abrí los ojos todo estaba oscuro, vi a un joven que estaba apoyado en la pared mirándome, cuando alzo la vista miro mis ojos y luego me sonrió, mi cuerpo respondió enseguida a aquella sonrisa, sus ojos eran capaces de hipnotizarte eran de un azul claro como el cielo, tenía el cabello negro y al parecer media como un metro ochenta y cinco. Sus ojos me tranquilizaban era como esa sensación de paz y de harmonía que aparecía en mis sueños, me gustaba mucho y el bueno era demasiado hermoso, de él salía una lucecita que se me hacía bastante familiar. ¿Será que estaba muerta? Me toque las piernas para ver si estaba muerta, pero las sentía y obviamente no me sentía muerta.

-¿Estás bien?-Pregunto el joven acercándose poco a poco. Tenía la voz demasiado angelical y mi cuerpo reaccionaba a él de una manera inexplicable.

-Si gracias -Dije sentándome en la cama. Este prendió el foco que estaba al lado de la cama y cuando lo vi me sorprendí de sus rasgos era totalmente hermoso y se me hacía demasiado familiar, sabía que lo había visto en algún lugar, pero no me acuerdo donde.

-Me alegra mucho Lucy -Dijo sentándose en la cama; mientras me sonreía.

-¿Te conozco? -Pregunte mirando sus ojos, aunque esa pregunta no era la más importante que tenía que hacer -Espera ¿Dónde estoy? ¿Qué paso? ¿Dónde está Tobías? -Dije haciendo que mi respiración se agitara un poco.

-Si pero de hace mucho tiempo -Dijo pasando su mano por mi mejilla -Estas en la casa de tu amiga Valeria -Dijo sonriéndome.

-¿Qué paso? -Volví a preguntarle.

-Luego hablaremos de aquello -Respondió con un gran suspiro.

-¿Tobías? -Pregunte viendo su reacción por mi pregunta.

-Afuera -Dijo secamente -No deberías estar con él, te lo transmití de muchas maneras y tú solo me ignorabas y ahora mira como esta todo, todo se complicó -Dijo apretando la mandíbula, pero luego me sonrió, era una sonrisa cálida.

-No te entiendo -Dije frunciendo el ceño.

-Lo harás -Dijo dándome un beso en la frente, su contacto se me hizo muy familiar e hizo que mi cuerpo se estremeciera.

-Voy a salir -Dije levantándome de la cama, cuando mis pies tocaron el suelo, mis piernas no cedieron y aterrice en los brazos del joven desconocido. Él rodeo sus brazos en mi cintura y luego coloco su cara en mi cabeza.

-Oh mi querida Lucy, no sabes cuánto espere este momento -Dijo aspirando el aroma de mi cabello. No dijo nada más después de eso. Salimos a la sala que era donde estaban los demás. Vi a Peter, Valeria y a Tobías hablando en una silla, enseguida cuando Tobías me miro corrió hacia mí y luego me abrazo, pero no duro mucho ya que el desconocido lo aparto.

-Me alegro que estés bien -Dijo dándome un beso en la mejilla.

-Ya déjala, aun no confió en ti -Dijo cogiéndome del brazo y colocándome al lado de él.

-¿Qué pasa aquí?-Pregunte cruzándome de hombros.

-Pues, yo creo que ya es tiempo que lo sepa -Dijo Valeria mirando al desconocido.

-Yo igual-Dijo Peter el cual tenía a Tomas en las piernas. Me senté en el sofá al lado de Valeria, aun esperando una explicación.

-No sé por dónde comenzar -Dijo Valeria mirando a los demás.

-Comienza primera por la profecía -Dijo Tobías mirándome.

-Tienes razón -Dijo Valeria sonriéndole.

-Siempre la tengo -Contesto Tobías colocándose las manos detrás de la cabeza, mientras le sonreía.

-Bueno Lucy, puede que no nos creas, pero ya te darás dando cuenta que no te mentimos ni que estamos loco -Dijo Valeria sonriéndome -Hay una muy antigua profecía que dice así:



"Una marca, la marca que abre las puertas de los dos mundos

La tuvo un solo ángel caído

Una marca que reaparecerá aun descendiente de aquel ángel.

Esa elegida será la causante del fin o la salvación de la humanidad.

Es la marca de la maldición y la bendición

-¿Qué tiene eso que ver conmigo? -Dije mirándola como si estuviese loca.

-Tú eres la elegida.

-No te creo. ¿Cómo sé que no me estas mintiendo? -Pregunte cruzándome de brazos. Cada vez entendía menos lo que estaba sucediendo.

-¿Cómo hiciste que aquel perro desapareciera? ¿Esos sueños que tienes que son Lucy? -Pregunto Valeria cruzándose de brazos y alzando la voz.

No sabía que responder, era una buena pregunta, ¿Cómo hice para que aquel perro desapareciera?, claro si aquello se le puede llamar perro, solo recuerdo que mi mano me dolía y que después de ella broto una luz. Mierda.

-¿Cómo sabes todo eso? -Dije mirándola y luego mire a todos los que estaba a mi alrededor.

-Porque yo lose todo -Dijo guiñándome un ojo -Soy un ángel Lucy, el ángel de las Dominaciones, mi deber es regular los deberes de ángeles inferiores.

-¿Me están jugando un juego cierto?-Pregunte frunciendo el ceño, odiaba que hicieran estas cosas.

-No luce, lo juro. Te estoy diciendo la verdad, presta atención esto es algo serio -Dijo cruzándose de brazos.

-¿Peter tu sabías algo esto? -Pregunte alzándole una ceja. Estaba demasiado tranquilo. Muy tranquilo a decir verdad.

-Pues, si -Respondió encogiendo de hombros.

-¿Qué eres? ¿Eres un ángel o un demonio?-Pregunte mirándole los ojos.

-Yo soy un chico normal, que se cruzó con esta -Dijo sonriéndole a Valeria - Aquí el demonio es otro-Dijo mirando a Tobías.

-¿Tobías tu eres eso?-Pregunte, mi corazón estaba empezando a latir por a un ritmo anormal. No quería mencionar esa palabra, me daba escalofrío, con solo imaginármelo.

-Sí Lucy -Dijo mirándome, tenía una mirada fría, apretó su mandíbula y luego cada musculo de su cuerpo se tensó.

-¿Por qué estás aquí? ¿Por qué están aquí? -Dije mirándolos a todos.

-Por ti -Dijo mirándome, cada vez mi cuerpo se tensaba cuando recibía esas miradas que daban miedo -Mi deber era llevarte aquí o en tus pesadillas a mi ex amo lucifer -Dijo encogiéndose de hombros-Pero no puedo hacer eso, no a ti -Dijo sonriendo, esa maldita sonrisa me enloquecía-Ahora solo quiero ayudar.

-¿Cuándo decidiste no hacerme eso? -Dije cruzándome de brazos.

-Cuando te estábamos en el bosque, allí decidí cuidar de ti -Dijo guiñándome un ojo.

-Yo estoy para darle órdenes a tu ángel guardián -Dijo mirando al chico desconocido.

-¿Tú eres el que aparecía en mis pesadillas? ¿Sabes que sentía tu presencia también afuera de mis pesadillas? -Dije sonriéndole. Todo esto era tan extraño y no sé cómo lo estaba tomando tan normal. Más les vale que no me estén jugando una broma.

-Sí, ese es mi deber, salvarte de este estúpido -Dijo mirando a Tobías.

-Aarón sabes que no puedes hacer eso, sabes que no puedes hacer que las personas te sientan, eso está prohibido -Dijo Valeria reprendiéndolo.

-Lose y lo siento, solo quería que supiera que todo estaba bien, que aunque no me viera, supiera que estaría allí para ella en todo momento, quería que supiera que no iba a dejar que un estúpido le hiciera daño -Dijo mirando a Tobías cada vez que decía estúpido y luego al final me miro, tenía la cara de niño regañado. Se veía lindo.

Espera Aarón, esa cara de niño regañado, esos ojos. No podía ser el mismo Aarón que yo conocía, ese Aarón estaba muerto, pero el que tenía enfrente era un ángel. No podía ser el mismo, no, no podía.

-¿Tu eres mi mejor amigo Aarón? -Dije sintiendo como mis ojos se llenaban de lágrimas. Cuando vi como el asentía con la cabeza, corrí hacia él y luego lo abrace. -No sabes cuánto te extrañe -Dije entre lágrimas, él me devolvió el abrazo aún más fuerte. Cuando me separe de él, le di un beso en la mejilla, eso era lo que siempre hacia, siempre le daba besos en la mejilla, me gustaba mucho hacerlo. Cuando me senté a su lado en el sofá, vi que Tobías estaba mirando a Aarón con odio, estaba apretando sus manos y note que su cuerpo estaba tenso.

-¿Qué se supone que hace mi marca? -Pregunte entrelazando mi mano con la de Aarón. No sé porque, pero no me quería separar de él, lo quería, siempre lo quise y eso no va a cambiar.

-Abre las puertas de los dos mundos. El mundo del infierno y el mundo del cielo -Dijo Valeria, al parecer era la que más sabía de todo esto, quien lo iba a pensar.

-¿Qué quiere el cielo y el infierno de mí? -Pregunte, note que mi voz tembló un poco, Aarón apretó mi mano a la suya y eso me dio seguridad.

-El cielo quiere salvarte de las manos de lucifer, él quiere por medio de ti entrar al cielo -Dijo Valeria limándose las uñas. ¿Cómo podía hacer eso en un momento así?

-¿Para qué?-Pregunte mirando a Valeria.

-Solo se lo que necesito saber, se lo que los ángeles de rangos mayores me dicen y con eso es suficiente-Dijo encogiéndose de hombros.

-¿Entonces que tenemos que hacer? -Pregunte encogiéndome de hombros.

-Por ahora, asegurarnos que estés a salvo, ya saben que Tobías no te llevara, por eso mandaron a otro con un perro -Dijo Valeria mirando a Tobías.

-¿Dónde está el otro? -Pregunte haciéndome más pequeña al lado de Aarón.

-Tobías lo mato o eso me dijo -Dijo Valeria mirando a Tobías.

-¿Vamos a quedarnos aquí?-Pregunte -¿Tus padres que son?

-Solo por unos días, hasta que vuelvan atacar-Dijo Valeria sonriendo - Ellos son amigos que me hicieron el favor de hacerse pasar por mis padres-Tu padre te llamo y dijo que se iba a demorar unos días más, eso es bueno-Dijo sonriendo.

-Creo que tenemos que hablar con su abuela -Dijo Tobías encogiéndose de hombros.

-¿Por qué con mi abuela? -Pregunte mirando a Aarón.

-Porque ella fue el primer ángel caído que tiene la marca y el que nombra la profecía -Dijo Tobías apretando la mandíbula, mientras me miraba fríamente.

La elegida (pausada)¡Lee esta historia GRATIS!