# Capitulo Dos {Parte uno}

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# Capitulo Dos {Parte uno}

_________ había quedado impresionada por la falta de sensibilidad de Justin, pero cuando se había dado cuenta de ello ya era tarde para intervenir. Como siempre, sus obedientes empleados habían cumplido sus órdenes eficientemente.

- ¿Algo que has pasado por alto?

- No. Algo que andaba buscando, finalmente lo he localizado – dijo con gravedad en el gesto -. Por lo menos es lo que creo. Y por tu propio bien, ruega que no me haya equivocado.

- ¿Por mi propio bien? No entiendo de qué me estabas hablando – dijo ella aterrada.

- Espero que no – dijo él dándose la vuelta.

_________ fue hacia la escalera. Una mano fuerte la frenó.

- ¿Adónde crees que vas?

- A cambiarme– contestó ella mirando la mano que la sujetaba, algo que le extrañaba, ya que Justin no la tocaba nunca.

- No hay tiempo para ello. El jet esta listo para despegar.

- ¿Regresaremos esta noche? No llevo nada de equipaje – exclamó ella mientras él la llevaba hacia fuera.

- Te arreglaras sin él.

Luego, ya en la limusina, preguntó _________:

- ¿Qué ocurre?

Justin no le hizo caso y se dispuso a hablar por teléfono durante un buen rato en griego.

         Ella no entendía una palabra. A su mente acudió el recuerdo del día de la boda, cuando ella le había dicho que intentaría aprender su lengua, y él le había dicho:

- No pierdas el tiempo.

Ésa había sido la primera grieta que se había abierto en su mundo de fantasía. Antes de que se hubiera terminado el día, la grieta se había hecho más profunda, pero le había llevado algún tiempo de realidad el desvanecer por completo aquel mundo de fantasía que ella tanto ansiaba.

La situación con Justin la había desquiciado, pero sin embargo guardaba la compostura. Había aprendido a disimular sus emociones delante de él, y ahora estaba sentada tranquilamente en el coche, con las manos sobre el regazo, como si en su interior no sintiera un temporal.

- ¿De qué se trata todo esto? – preguntó _________ por segunda vez.

Hubo un silencio sepulcral.

- Creí que los asuntos de la herencia de mi padre ya estaban todos resueltos – insistió _________.

- ¿Estás segura? – respondió Justin con calma.

Algo en el tono de su voz le inquietó. Se volvió hacia él, y se encontró con una mirada de hielo. Tenía la sensación de que se avecinaba un desastre, y el terror a enfrentarlo le provocaba un cierto mareo.

- Si al menos me explicaras. ¿Qué...? – comenzó a decir _________.

- ¿Por qué tengo que darte yo explicaciones?

El desprecio de su contestación la silenció.

- Eres tan joven...Debes ser la secreta fantasía de todo hombre – le había dicho una vez.

¿Quién iba a pensar que esas seductoras palabras habían sido pronunciadas por el esposo que la había ignorado durante los últimos cinco años? Sin embargo, Justin había dicho eso la primera vez que se habían visto. ¿Por qué había mentido? ¿Por qué? ¿Acaso había sido por sus tremendas ganas de conseguir las acciones? Seguramente sí. Porque estaba claro que ella no había sido nunca la secreta fantasía de Justin Bieber. Él la había usado, igual que su padre, que se había dejado llevar por la fortuna y el status de Justin.

Apenada por sus pensamientos, _________ miraba por la ventanilla. Echaba de menos a Ryan. Ryan, quien no había sabido siquiera quién era ella la primera vez que se le había acercado. Ryan, el primer hombre que la había tratado como un ser humano con sentimientos y necesidades, y con opiniones propias. Ryan sólo la quería a ella. No trataba de usarla.

En París le diría a Justin que quería divorciarse. No quería arriesgarse a perder a Ryan. Y estaba deseosa de vivir su propia vida, hambrienta de la libertad que se dibujaba en el horizonte. Justin le había robado su libertad, los años de adolescencia, cuando ella tendría que haber estado saliendo con chicos, divirtiéndose y enamorándose. ¿Por qué no iba a tener derecho a añorar lo que nunca había tenido?

Sentada en el jet privado ojeó unas revistas, pero no dejó de notar que la azafata se apoyaba en el hombro de Justin, como si fuera de un harén, y quisiera ganarse los favores del sultán. La atractiva mujer trataba de seducirlo. Reconocía todos los síntomas. ¿Quién mejor que ella para reconocerlos? Al fin y al cabo ella también había sido una víctima de Justin. Pero ahora estaba lejos de él, y se sentía orgullosa de la distancia que había podido poner.

Justin Bieber, era un hombre con un temperamento acorde con su origen griego, con un aspecto de estrella de cine, no se le movía un pelo, ni física ni emocionalmente. Era además un hombre despiadado, caprichoso, arrogante y perverso con sus enemigos o con aquellos que se le oponían. Si ella hubiese sido su mujer real, no se hubiera arriesgado a andar con otro hombre.

Una limusina los recogió en el aeropuerto de Charles de Gaulle, y los condujo por una ciudad atestada de coches. Se bajó del vehículo. El orgullo le impedía preguntar nuevamente adónde iban, simplemente observaba. Él se bajó también, y se dirigió al edificio más cercano. En la mano llevaba un maletín de ejecutivo. Y el edificio, por su apariencia, debía ser un banco.

Un Matrimonio Diferente - ( Adaptada )¡Lee esta historia GRATIS!