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Pen Your Pride

Capitulo 22

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La mire bien. Estaba algo rara. Últimamente siempre estaba rara. Estábamos sobre uno de las torres más altas de la cuidad. Mire fijo la oscura noche. El cielo estaba extraño, inusual. Recordé su admiración por la noche, le encantaba la noche. Como la extrañaba, como la necesitaba. Es increíble pensar que jamás sentí esto por nadie. Pero sabía que no

podía estar con ella, que no debía estarlo. Fue un error dejar que eso pasara, pero no me arrepiento. Jamás podría arrepentirme. Todo había vuelto a ser como antes. Yo jugando con las almas del mundo, llenando de odio y maldad a las personas. Y fingiendo que nada me importa. Sonreí levemente y giré sobre mi mano el pedazo de vidrio roto con el que estaba jugando. Como era de esperar me corte. Solté el vidrio y mire mi palma. ¿Sangre? Nunca había sangrado al cortarme. Levante la otra mano y con uno de mis dedos toque la herida. Siseé ante el dolor. ¿Dolor? ¿Qué mier.da esta pasando? Mire a Jazzy, ella me miraba fijo.

- ¿Qué es esto? – le pregunte mostrándole mi mano.

- Eso eres tú – me contestó.

- ¡No estoy para juegos, Jazzy! – le grite enojado.

Ella sabe algo y no quiere decírmelo. El cielo oscuro relampagueó. Mire a mi alrededor y la volví a mirar a ella.

- ¿Qué quiere? – le pregunte. No me contestó - ¡¿QUE QUIERE?!

Rápidamente me acerque a ella, pero ni siquiera parpadeó. Me miró fijo a los ojos. Trate de leer sus pensamientos. ¡Pero que diablos! Ella no tiene pensamientos.

- Quiere la vida de ______ – me dijo. La mire bien.

- ¡Maldita sea! – dije y salí de allí.

Aparecí en su departamento. La busque con la mirada, no estaba. La llamé y nadie contestó. Golpee fuertemente la pared, provocando que quebrara.

¡Te lo juro barba, juro que si le hiciste algo te vas a arrepentir!

Salí en busca de Jazzy, tenía que encontrarla y si es necesario hasta amenazarla para que me dijera en donde diablos esta ______. La divisé cerca de una de las camillas del hospital.

- ¿Dónde está? – le pregunte. Se giro a verme.

- Ya sabes donde esta, Justin – me dijo sin mirarme.

- ¿Por qué la quiere? – pregunte.

- No lo se, solo la quiere.

- ¡Tiene que tener un maldito motivo! – le grite.

- ¿Acaso no te parece que haber estado contigo no es un motivo? – me preguntó.

La mire bien. Eso es… esto es un castigo. Un maldito castigo en contra de ella, por haberme hecho sentir eso que nunca tendría que haber sentido. Pero esto no se queda así. Quiere jugar sucio, entonces vamos a jugar sucio.

- ¡¿Quieres jugar amigo, quieres?! – Pregunte mirando al cielo - ¡Entonces vamos a hacerlo, de igual a igual!

Cerré los ojos y respire profundamente. Pronto a mis oídos comenzaron a llegar gritos de dolor, de miedo, de angustia. Él tocaba lo que a mí me importaba, yo iba a jugar con lo que a él le importaba. Abrí los ojos y miré a mí alrededor.

- ¡¿Es lo que quieres?! – grite y reí con ganas – ¡Suelta a ______ y dejare de matar a tus hombres!

Giré y lo encontré frente a mí. Hace cuanto que no bajaba aquí, hace cuanto que no se animaba a presentarse en mi reino.

- ¿Dónde esta? – le pregunte.

- ¿La quieres? – me preguntó.

- No estoy de humor – lo amenacé - ¿Escuchas a tus hombres? – pregunte y sonreí levemente - ¿Quieres verlos morir, uno por uno?

- Ellos no tienen nada que ver – dijo lleno de calma.

Como detesto que nada le provoque culpa, que nada le de miedo, que nada lo angustie. ¡Oh, todo poderoso no tiene alma!

- Quiero que dejes a ______ – dije sin dejar de mirarlo.

- ¿Qué me das a cambio de ella? – preguntó.

- Ya te dije que es lo que va a pasar si no me la das – le conteste.

Sonrió levemente y palmeó unas cuantas veces. Como siempre que hacía eso, aparecimos en ese celestial lugar. El cielo. Mire a mí alrededor. Y allí la vi a ella acostada sobre un extraño mueble.

- ______ – la llame y quise acercarme a ella, pero él se puso en mi camino.

- No puede escucharte, ella ahora es mía – me dijo. Lo miré coléricamente.

- ¿Qué es lo quieres? – le pregunte.

- Hay algo que no sabes, Justin – dijo y caminó hacia ______.

Se acercó más a ella y con cuidado colocó su mano sobre su vientre. Lo mire extrañado. ¿Qué diablos estaba haciendo?

- ¿Qué es lo que estas haciendo? – pregunte sin entender.

- Habíamos dicho que no podías hacerlo. Eso era un trato, un acuerdo, como quieras llamarlo.

- ¿Qué pretendes, hermano? – le dije soltando una risa nerviosa – Soy el diablo.

- Justin – me llamó.

- Suéltala, porque voy a destruir tu maldito mundo si no lo haces – lo amenacé.

- ______ está embarazada.

Where HE goes, goes the FIRE¡Lee esta historia GRATIS!