Capítulo 16 - But this moment is ours

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La semana pasó rápido, más de lo que Abby o Clarke hubieran querido, entre las visitas al piso de las chicas, los paseos por la ciudad y las salidas a cenar, los días pasaron prácticamente volando y había llegado el momento para Clarke de decirle adiós a su madre y a la primera semana de sus vacaciones.

La rubia le prometió a su madre que la visitaría lo antes posible aunque en el fondo supiera lo difícil que sería para ella encontrar unos días dentro del ajetreado calendario que le traería el semestre entrante, pero muy en el fondo deseaba hacerlo, ver a su padre, estar en su pueblo, volver a ser la niña de secundaria sin tantas responsabilidades.

Un abrazo y un te quiero no eran suficientes para dejar ir a su madre, una vez vio alejarse el automóvil con su tío John y Abby, recordó la enorme falta que significaba no estar con su madre, su amiga y confidente.

Pero no solo debía decirle adiós a su madre, Raven llevaba días pensando en qué llevaría para su viaje con Finn, Clarke logró convencerla que aquella salida sería el momento perfecto para saber qué ocurriría con su relación, la morena pudo relajarse y dejar los miedos de lado para volver a ser la chica que necesitaba al menos tres cambios de ropa para cada día.

-Entonces ¿Te veo en dos semanas?

-Dos semanas, rubia ¿podrás vivir sin mí?

-La pregunta es si tú podrás vivir sin mí, Reyes –Ambas chicas rieron y se dieron un último y enorme abrazo antes que Raven se subiera una vez más al automóvil de Finn. –Cuida a mi chica Collins.

-No te preocupes Clarke –Finn tenía una sonrisa enorme en su rostro –Primero a la playa y luego directo a la casa de sus padres para dejarla sana y salva.

-Así me gusta –Se dieron un abrazo ellos también y la pareja subió al auto. –Llámame Reyes.

-No lo dudes.

Apenas vio como aquel automóvil se perdía pensó en Lexa, en cómo la última vez que presenciaba esa escena la morena aparecía pocos minutos después con aquella carpeta en las manos, subieron a su piso y luego pudo acariciar cada rincón de su cuerpo durante horas. No se había vuelto a permitir pensar en eso, pero los últimos días habían transformado esa tarde en algo especial, mucho más que sexo con una chica guapa.

Los mensajes de texto con Lexa no habían cesado, ya sea para un simple buenos días o cortas conversaciones sobre lo que fuera, Clarke temía que la morena estuviera molesta por lo de su madre pero apenas lo mencionó.

Hablar con Lexa se había vuelto parte de su día a día y saber que, mientras siguiera con Costia, no se permitiría a sí misma acercarse a la morena con otras intenciones que no fuera conocerla realmente o hacerla sonreír, le destruía un poco por dentro, la necesitaba con ella, necesitaba acariciar ese cuerpo tantas veces dañado que cubría aquella alma rota. Pero quería hacer las cosas bien, lo necesitaba, por Lexa, por ambas.

Miró por la calle como esperando a que la morena apareciese una vez más, hace una semana, siete días que estuvo resguardada en el cálido abrazo de Lexa, hace siete días que necesitaba su calor. Cada noche cuando pensaba en aquello, Clarke se removía inquieta ¿Cómo fue que esa chica dura podía ser tan adorable? La misma que conoció hace meses atrás era aquella que durante esos días le había estado regalando unos buenos días cada mañana, haciéndola sonreír.

No quería cuestionarse sobre lo que Lexa significaba para ella, no podía. Tenía miedo de que sus sentimientos fueran más allá de lo que pudiera controlar, pero es que había conocido una Lexa tan distinta, tan única, esos ojos brillantes que gritaban por ayuda, esa sutil y sincera sonrisa que se dibujaba en aquellos labios tan apetecibles. La forma en que bajaba la mirada cuando temía mostrar sus sentimientos.

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