ultima parte 14 y capitulo 15

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Cuando entré en casa, sonaba el teléfono.

—Hola —contesté.

—¿Por qué no me dijiste que estabas embarazada? —exigió mi madre.

—¿Qué… ? ¿De qué estás hablando? —ella no podía saber eso.

—En el Tattler hay una foto tuya con un vientre enorme. El artículo dice que son trillizos. Más te vale decirme ahora mismo que vas a casarte, jovencita.

—Mamá, no estoy embarazada —dije, deseando estar diciendo la verdad—. Ni voy a casarme —también deseé que eso fuera verdad—. Tengo que dejarte. Voy a poner mis órganos vitales en venta en eBay.

                                                                      Quince.

Cuando las hojas y la maleza de la jungla es demasiado espesa, córtala rápidamente para ver más claro el camino.

 

La música rugía por los altavoces que colgaban del techo y la pista estaba llena de hombres y mujeres bailando. Estábamos rodeadas de humo. Llevábamos allí diez minutos y ya quería marcharme.

¿Por qué había accedido a ir?

Desesperada por estar un rato sola, fui al aseo e intenté alargar mi falda a tirones. Lucre me había regalado el vestido en mi no-cumpleaños. Era corto, ajustado y verde, y apenas me tapaba el trasero. Me sentía como una bolsa de caramelos en una guardería. Peor aún, me sentía como si llevara un cartel colgado del cuello que rezara:

Gratis, Toma Uno.

Varios hombres habían intentado aprovecharse de la involuntaria oferta.

El aseo empezó a llenarse de mujeres que iban a retocarse el pelo y el maquillaje. Con un suspiro, volví a la mesa y me senté. Lucre y Clara estaban rodeadas de admiradores. No era nada nuevo. A los hombres les encantaba el concepto de las gemelas. Amor por partida doble, o algo así.

Louis estaba a su lado, frunciendo el ceño a cualquier hombre que se acercaba demasiado. A veces miraba la puerta, como si estuviera deseando marcharse. Clara lo había invitado a acompañarnos, para disgusto de Lucre.

Las mujeres se acercaban a él, flirteaban y sonreían, pero él las ignoraba. Eso me sorprendió.

Sólo parecía fijarse en Lucre. La observaba con ojos llenos de deseo. Lucre simulaba no darse cuenta, pero lo miraba de reojo cada dos por tres.

—Louis —dijo Clara—. ¿Por qué no sacas a bailar a Lucre? Le iría bien un poco de ejercicio.

Lucre la ignoró y me pasó un chupito. Las mechas rojas de su flequillo parecían aún más brillantes. Llevaba una camiseta cortada por debajo del pecho, que dejaba al aire su estómago plano y bronceado y el tatuaje de estrellas que rodeaba su ombligo.

—Bebe —me dijo.

—Ya tengo —dije, agarrando mi vaso. Había decidido beber refresco de jengibre, por razones que no iba a compartir con mis primas.

—Necesitas alcohol. Pareces la Muerte con Vestido Verde.

—¿Por qué diablos insististe en que me lo pusiera?

—Pensé que te quedaría bien. Soy capaz de admitir mis errores —empujó otro chupito hacia mí y yo negué con la cabeza—. Si no vas a beber, come algo.

Me rugió el estómago. Tenía hambre. Estaba desfallecida, la verdad. No había comido nada desde el desayuno y se me hizo la boca agua al pensar en unas alitas con salsa picante.

Beautiful mess (Harry Styles)¡Lee esta historia GRATIS!