Capítulo 28: Gracias... por enseñarme a sonreír.

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Naoki

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Naoki

Estoy nervioso, muy nervioso. Tal vez se pregunten porqué. Pues, se debe a que en cuatro días... es el cumpleaños de Kuronuma. Y, Nike me pidió que la mantuviera entretenida ese día, que todos íbamos a actuar como si no nos acordáramos —todos menos yo, claro— así que aquí estoy... con mi celular en mano y el contacto de Kuronuma en la pantalla.

—N-No, no puedo hacerlo... —susurré para mi mismo.

—Vamos, solo hazlo de una vez. Tu puedes hacerlo. —Dijo Kyouta, el cual vino a mi casa el día de hoy.

—Si, solo da clic en "llamar" y ya. Problema resuelto. —Concordó con Kyouta, Kima. Si, él también está aquí.

—P-Pero...

—¡Ay, por Dios! ¡Lo haré por ti! —Exclamó Kyouta y a continuación le dio a "llamar" a Kuronuma. ¿Ehhhh?

—¡Ahhhh, Kyouta, idiota! ¡Está sonando! ¿Qu-qué hago...? —le grité, nervioso.

—¿H-Hola? ¿O-Okumura-kun...?

—¡C-C-Contestó...! ¿Q-Qué hago, chicos? —les pregunte en voz muy baja, asustado.

—Por lo pronto, primero contéstale. —farfulló Kima.

—¿E-Eres tu, Okumura-kun...?—me preguntó, dudosa.

—Ah, ¡Si, si, soy yo!—respondí rápidamente.

—A-Ah, h-hola, ¿c-cómo estás...? —preguntó.

—Ah, b-bien... O-Oye, Kuronuma —la llamé. Volteé a ver a los chicos y estos levantaron sus pulgares y me sonrieron en señal de "Tu puedes".

—¿S-Sí...?

«Respira profundamente, Naoki. Tu puedes hacerlo. » me alenté internamente. «1... 2... ¡3!»

—K-Kuronuma, ¿t-te gustaría salir a algún lado conmigo este lunes que viene...? —le pregunté. ¡Si, lo dije! 

—¿E-Eh? ¡C-Claro...! ¡Si me gustaría! —respondió alzando la voz— Si me gustaría. —dijo ya calmada.

—O-Okey, ¿te parece bien encontrarnos a las dos de la tarde? 

—S-Si, claro.

—Okey, entonces, ¿te parece si nos vemos en el centro comercial Shibuya 109?

—S-Si, seguro.

—B-Bien, entonces, allí nos vemos. —me despedí.

—B-Bueno, adiós.—dijo.

Escuché el pip que indicaba que ya se había finalizado la llamada y solté un sonoro suspiro. 

—¡L-Lo hice...! ¡Lo hice, chicos! —celebré y me tiré al suelo.

—Bien hecho pero no te mueras. —Me felicitó Kima.

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