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- ¡Isaac agachate!

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- ¡Isaac agachate!

Gritó tensando el arco para luego soltar la flecha que quedó clavada en el hombro del tipo que estaba detrás suyo. Este cayó, tapando con una mano la herida que la flecha de Amelie había abierto en su hombro.

La morena corrió hacia el licántropo, esquivando el cuerpo del hombre. Isaac estaba a un lado, apoyado contra una gran columna de cemento, con su respiración agitada y una mueca de dolor en su rostro. La cazadora, observó preocupada como el ojiazul apretaba el costado derecho de su estomago con sus manos, tratando de frenar el sangrado de la gran herida.

Amelie quitó sus manos con suavidad, y pude ver que su ropa mostraba una gran mancha de sangre.

Hizo una mueca, frunciendo su ceño mientras apretaba la herida para evotar el sangrado.- ¡Mierda! Isaac estas herido, tengo que curarte ahora mismo. -el ojiazul jadeó adolorido.- Vamos a la veterinaria, ahí voy a poder curarte sin problemas. -murmuró pasando su brazo por la espalda del muchacho, mientras que este pasaba un brazo por el hombro de Amelie. Un quejido salió de los labios del licántropo cuando la morena lo había ayudado a ponerse de pie.- ¡Ay perdón! Perdón, te juro que no lo hice aproposito. -murmuró angustiada, en su pecho había una opresión que hacía que se sintiera culpable.

- No tienes que preocuparte tanto Lia, va a sanar solo, necesito unas horas para que eso ocurra. -habló pausadamente.

Amelie negó rápidamente ayudándolo a caminar hasta su coche.- Tengo que curarte, si lo hago la herida va a sanar más rápido, y más rapidez significa menos sufrimiento para tí. -habló cuando ambos habían llegado al auto.

Isaac la observó con atención, con un pequeño brillo en sus ojos que reflejaba el amor que sentía por la morena. El licántropo colocó un mechon que se habia caido del recogido y lo colocó detras de mi oreja, soltó un pequeño suspiro y asintió provocando que una sonrisa apareciera en los labios de la cazadora.

Con ayuda de la morena Isaac subió al coche, con rapidez Amelie se subió al asiento del conductor y manejó hacia la veterinaria de Deaton, dónde trabajaba en su tiempo libre junto a su cuñado.
Al llegar, Amelie abrió la puerta y con un poco de dificultad ayudó a Isaac para que pudiera recostarse en la camilla.

- Voy a ir por unos paquetes de gasas y alcohol para desinfectar la herida, es posible que tenga que hacer algún punto. -habló dejando el arco y las flechas apoyados en el mostrador.

Amelie agarró todo lo iba a necesitar para curarlo y me coloqué frente a el. Con delicadeza y precaución levantó la camiseta del licántropo, tratando de no rozar la herida, arrugó su nariz al ver toda la sangre que cubría su torso.
La morena miró su rostro de reojo, el licántropo miraba atentamente cada uno de sus movimientos.

La cazadora agarró una gasa, le colocó bastante cantidad de alcohol y la apretó levemente contra la herida, provocando que pequeños gemidos de dolor escaparan de los labios del ojiazul.
Cuando Amelie terminó de curarla, se alejó de él y tomó una camiseta del licántropo que ella tenía en su mochila. 

- Esta camiseta es mía -sonrió ligeramente mientras se ponía la camiseta con cuidado.

Amelia nunca iba a cansarse de decir que Isaac era demasiado atractivo, mierda el chico le encantaba.

- Sí, la olvidaste en casa la ultima vez que fuiste a visitarme. -la morena le sonrió con diversión.

- Me acuerdo, me acuerdo bastante bien. -hizo una mueca provocando que la cazadora sonriera.- Tu padre casi me dispara con su ballesta. -murmuró riendo.

Amelie se encogió de hombros sonriendo  de forma burlona.- Supongo que su reacción fue bastante normal porque no creo que le haya gustado entrar a mi cuarto, y encontrarnos en la cama, ademas de que estabas encima mío, besándome y sin camisa. -el ojiazul soltó una carcajada.- Juro que pensé que le iba a agarrar un ataque. -Isaac le sonrió con dulzura y la acercó hacia el pasando sus brazos por la cintura de la morena.

- Bueno, fue un accidente. No escuché sus pasos y tampoco sentí su olor. -se encogió de hombros.- Cuando estoy junto a tí todos mis sentidos se nublan, el simple hecho de aspirar el aroma que desprendes hace que me sienta en las nubes -acarició con delicadeza la mejilla de Amelie.

La cazadora tomó el rostro de Issac con sus manos y colocó sus labios sobre los del contrario. Isaac movió con avidez sus labios, disfrutando del contacto entre ellos, disfrutando del dulce sabor a sandía que estos tenían. Amelie nunca me cansaría de probar sus labios, eran tan suaves... y a la vez tan dulces. Era una sensación increible, sentía que cada beso era aun mejor que el anterior.

- Igual, sé que mi padre los quiere, a su manera pero los quiere. -murmuró enterrado su rostro en el cuello del licántropo para depositar pequeños besos.

- Tiene una forma bastante peculiar de querer. -frunció su ceño provocando la risa de Amelie. La morena negó divertida para abrazarse a él.

Sᴜᴘᴇʀɴᴀᴛᴜʀᴀʟ | ᴛᴇᴇɴ ᴡᴏʟғ [EN EDICIÓN]¡Lee esta historia GRATIS!