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- ¡Isaac agachate!

Grité tensando el arco para luego soltar la flecha que quedó clavada en el hombro del tipo que estaba detrás suyo. Este cayó al suelo sosteniendo su hombro.
Corrí hacia Isaac que estaba a un lado respirando agitadamente por la presecución. Observé preocupada que se apretaba el costado derecho de su estomago con sus manos. Quité sus manos con suavidad y pude ver que tenia una gran mancha de sangre.

- Mierda Isaac, estas herido -En su rostro se reflejaba el dolor- Ven, iremos a la veterinaria así podré curarte -Hablé pasando su brazo por mi hombro. Isaac soltó un quejido.- Lo siento, lo siento. -Hablé agustiada, me hacia sentir pésimo el hecho de ver a Isaac en ese estado.

- Tranquila Noe, no te preocupes. Sanará solo -Habló pausadamente.

- Isaac... no me hagas esto. Solo déjame curarte, así sanara más rapido -Rogué mientras caminabamos hacia mi auto. Me miró fijamente, colocó un mechon que se habia caido del recogido y lo colocó detras de mi oreja. Suspiró y asintió sonriendo levemente.

Subimos al auto y manejé hacia la veterinaria de Deaton, donde trabaja en mi tiempo libre junto a Scott. Al llegar abrí la puerta de entrada y conduje a Isaac hasta la camilla.

- Quédate aquí, iré por un par de gasas y alcohol para desinfectar la herida -Hablé dejando mi arco y las flechas a un costado. Tomé lo necesario para curarlo y me coloqué frente a el. Levanté su camiseta, que tenia una gran mancha de sangre, con lentitud tratando de no tocar la herida. Miré su rostro, Isaac miraba atentamente cada uno de mis movimientos. Tomé una gasa, le coloqué alcohol y la apreté levemente contra la herida.
Cuando terminé de limpiar la herida, tomé una nueva gasa y la coloqué sobre ella con un poco de cinta. Caminé hasta mi bolso y tomé una camiseta que luego le tendí a Isaac.

- Esta camiseta es mía -Habló sonriendo mientras se quitaba la que tenía puesta. Nunca me cansaría de decir que Isaac era todo un dios griego, era simplemente hermoso.

- Lo sé, la olvidaste en casa la ultima vez que viniste -Sonreí al recordar.

- Oh si, lo recuerdo -Soltó una pequeña carcajada.- Tu padre casi me dispara con su ballesta. -Ambos reimos.

- Bueno, no creo que le haya gustado entrar a mi cuarto y encontrarnos a ambos en mi cama, ademas de que tu estabas sobre mi besándome y sin camisa, creí que iba a agrrarle un ataque -Isaac me acercó hacia el pasando sus brazos por mi cintura.

- Bueno, fue un accidente. No escuché sus pasos ni tampoco sentí su aroma porque cuando estoy junto a tí todos mis sentidos se nublan, el simple hecho de aspirar el aroma que desprendes hace que me sienta en las nubes -Acarició mi mejilla con su pulgar.

Tomé su rostro entre mis manos y aplasté mis labios sobre los suyos, Isaac respondió el beso con rapidez. Nunca me cansaría de probar sus labios, eran tan suaves... y a la vez tan dulces. Era una sensación increible, sentía que cada beso era aun mejor que el anterior.

- Igual yo se que mi padre los quiere -Hablé desordenando sus rizos.

- Es una forma bastante peculiar de querer... -Habló provocando que rieramos

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