"La vida en NY"

4.4K 221 30

CAPITULO 31

Con las maletas listas, Camila y yo no podemos contener mucho las lágrimas cuando nos despedimos de nuestros padres; Clara está hecha un mar de lágrimas y Sinu se le parece mucho. A mí al menos se me figuran a la mamá de Sam en la película de Transformers 2 cuando es tiempo de que él se marche a la universidad.

Alejandro está tranquilo y James creo que se siente como fuera de lugar porque en realidad no convivimos mucho y no sabe ni qué decirme ni si darme un abrazo o no.

Trajeron a Camz a casa y ya terminamos de subir sus cosas a mi no tan espacioso auto; creímos que sería buena idea que me llevara el coche ya que en realidad no viviré precisamente en los dormitorios de Yale sino que viviré más bien en una casa que queda a unos diez minutos del campus.

Nos pareció mejor a mi madre y a mí que viviera esa experiencia para darme cuenta de lo que llevar una casa significa, otro paso a la madurez.

Camila no vivirá conmigo, ella sí tendrá que quedarse en los dormitorios de NYADA porque Yale no queda precisamente cerca de NYADA y no sería práctico para ella tener que hacer un viaje largo todos los días para llegar a clases a tiempo.

Por supuesto que ella y yo hablamos de los pros y contras de vivir juntas o separadas, pero estuvimos de acuerdo en que estar cada quien en su lado estaría bien para no distraernos de nuestros deberes académicos –De lo contrario no saldríamos de la cama en meses- Me dijo ella. Y tiene razón.

Abrazo pues a mamá, es un abrazo fuerte y largo que me dice que no quiere que me vaya y que me va a extrañar mucho; no lo dudo, una casa tan grande para ella sola será extraño, demasiado silencio la abrumará. Quizás si James se mudara con ella... aunque me sentiría más cómoda si más bien ella se muda con James, sería lo mas justo ¿No creen?

-Prométeme que te cuidarás mucho-. La escucho decirme –No vayas a probar cosas extrañas como la marihuana-.
-Mamá, claro que no-. Sonrío sobre su hombro y la aprieto más fuerte contra mí. Escucho a Camz reírse detrás de nosotras.

Al separarme voy a abrazar a Alejandro, me dice que me cuide también y que cuide a Camila, que si necesito algo acuda a él. Luego abrazo a Sinu, con ella la relación siempre fue más fácil, por eso le doy darle un gran y largo abrazo de despedida y que cuando eso suceda me salgan unas cuantas lágrimas.

De James me despido de mano, nunca en realidad lo había observado como ahora, creo que es por las circunstancias en las que estuvimos, que como puede pasar mucho tiempo antes de volverlos a ver, el cerebro se da a la tarea de memorizar sus rostros, los olores, la complexión de cada uno.

Y James es simpático, debo admitir; quijada fuerte, cabello castaño claro y rizado, no demasiado, apenas peinado se le hacen unas ondas interesantes, ojos azules. Tiene las mejillas hundidas así que la cara se le ve afilada, no es muy alto en realidad, pero es musculoso; me gustan sus manos.

-Cuídala, no me hagas venir desde New York para castrarte mientras duermes-. Estoy bromeando, pero no mucho en realidad. Sí intento asustarlo.

Se echa a reír junto con Sinu y Alejandro, Clara está más bien alarmada por lo que acabo de decir.

-Nah, tranquilo, pero sí cuídala que es la única madre que tengo-. Con otra broma la tensión parece disiparse.

Camila tiene los ojos hinchados de tanto llorar y me parece increíble la escena cuando la veo abrazarse a mi madre y llorar más fuerte; creo que se encariñaron la una con la otra en este tiempo en el que estuvimos arreglando las cosas para nuestra partida. Me gusta mucho que se lleven bien.

Ya en el auto, les damos un ultimo vistazo, nos despedimos con la mano al aire y arranco, allá vamos, a una de las mas grandes aventuras de nuestra vida y ¿Qué creen? Lo mejor es que es: juntas.

Cuidado con lo que deseas Jauregui¡Lee esta historia GRATIS!