capítulo 38

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- Costia?- no podía creer que se tratara de ella, de todas las personas que pude llegar a pensar que estaba detrás de todo esto, Costia no era precisamente una de ellas

- La misma Lexa- era ella pero muy cambiada, apenas lograba reconocerla

- Estas tan...- no podía encontrar la palabra describirla.

- Diferente? - asentí con la cabeza- puede que sea así, en cambio tu estas igual

- Benditos genes, que puedo decir.- ambas teníamos nuestras armas levantadas- ya que estamos teniendo esta amable conversación,  puedes decirme que rayos esta pasando. Porque atacas a mi hija.

La risa que soltó Costias heló mi sangre por completo, la risa que recordaba se había evaporado en el mismo instante que escuche la nueva. Sus ojos era fríos, crueles, toda la bondad que había conocido en ellos ya no estaba

- Ella no es tu hija, ella es una impostora!- grito mientras la señalaba a mi hija con la espada

- Es mi hija, no entiendo tu interés en ella.

- Lexa a mi ella no me importa, si me importara hace tiempo hubiera muerto- me responde sonriendo

- Entonces?  - mi paciencia estaba llegando a un limite

- Lo único que quiero es que mueras, eso es todo, es sencillo

- Eso no va a pasar  -le responde Kim, poniéndose a mi lado

- Esta vez si va a pasar, ya he desperdiciado mucho tiempo, la ultima vez que pude atacar a Lexa tu te interpusiste, aun no habías nacido y ya me traías problemas

- Que quieres decir? - di un paso adelante, empuñando mi espada

- Los carroñeros eran para ti mi querida Lexa, solo que un grupo de personas paso por el lugar equivocado y a la hora equivocada- responde tranquilamente

- Eres una maldita, como pudiste hacer algo así, era gente inocente- le grito y veo el dolor reflejado en el rostro de mi hija 

- Es culpa tuya, todo es culpa tuya, si no te hubieras entretenido en el campamento ellos estarían vivos, tu tendrias que haber muerto no ellos pero después del ataque te refugiaste aquí, criando a una bastarda.

- Voy a matarte, juro que voy a matarte- le respondió Kim

- Oh, tiene tu carácter la niña, casi resulta tu hija, niña tu no me llegas ni a la sombra- Costia avanza hacia su guerrero y lo ayuda a ponerse en pie. - Entrégame Polis y todo queda terminado y mi hijo no tendrá que matar a tu hija.

- Tu hijo?- le dije intentando ocultar mi sorpresa

- No solo me arrebataste todo hace mas de 20 años, me dejaste a la suerte, sin salida a merced de cualquier monstruo- la ira de Costia se notaba en cada palabra- Fui vendida varias veces que perdí la cuenta, lo único que me permitió seguir adelante era que algún día ibas a pagar todo lo que sufrí.

- Tu te fuiste, yo no hice nada- fue lo unico que logre decirle

- Exacto, no hiciste nada Lexa - tenia razón, cuando se fue no hice nada por recuperarla, no la busque solo me sumergí en ser la comandante, en la líder que todos deseaban.

- Lo siento, esto lo podemos arreglar tu y yo, sin necesidad de todo esto Costia.

- Tus disculpas ya no me importan, dame lo que me corresponde- 

- Nunca te voy entregar Polis.- fue mi ultima respuesta 

- No esta en discusión eso Lexa, me entregas Polis o tu pequeño amor muere- vuelve aparecer su sonrisa perversa.

Un Corazón En Espera¡Lee esta historia GRATIS!