Orgullo

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De nuevo se repite la historia.
Cuesta y mucho. ¿Por qué simplemente no puedo aceptar que me equivoque? 
No quiero escuchar mas esa frase tan, tan, tan tuya. Pero tan cierta al mismo tiempo; tenías razón.
Tenías razón cuando me dijiste que antes de actuar tengo pensar, pensar en como voy a salir lastimada tanto yo, como la otra persona.
Que feo que es luchar contra mi propio orgullo. Quiero darte la razón, pero me cuesta tanto. ¿Y sabes por qué me cuesta tanto? Porque después, me mostras una mirada tan fría y cargada de decepción, que duele.
El orgullo, protege nuestra dignidad. Pero también lastima relaciones.
Puedo ser orgullosa pero se pedir perdon a quienes lo merecen.
Por eso, te pido perdon, por mi orgullo, de ayer, de hoy y de mañana.
Hasta siempre.

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