De vuelta en Salvo:


La táctica de la videollamada les había dado tiempo. Según lo que Lawrence les informó, la Presidenta se asustó y echó para atrás todo plan que tuviera que ver con los sobrevivientes. Al menos por ahora.

Cada minuto debía ser bien usado: los americanos no tardarán mucho en descubrir que Jayce es el infiltrado en su gobierno. Cuando esto pase, los sobrevivientes estarán sin recursos y completamente desprotegidos. Por eso debían buscar la forma de salir de Salvo cuánto antes.


El martes lleno de sorpresas por fin acabó para todo el mundo y se fueron a recostar mucho más aliviados al no sentir tanto peligro inminente.


A la mañana siguiente:


El miércoles comenzó como un día normal. Los soldados se adaptaron muy bien a las costumbres que los sobrevivientes tomaron en su estadía en Salvo, y la relación entre el grupo era muy buena.


¿Qué mejor que un ministro de Estados Unidos ayudándolos y un equipo comando de soldados protegiéndolos, no?


Decidieron formar puntos estratégicos para tener completa visión de lo que sucedía alrededor. Además, por las noches siempre uno de los seis soldados estará haciendo guardia para cuidar a los demás.

La idea de construir una vivienda digna fue dejada de lado, pues ahora el objetivo de los sobrevivientes era buscar la forma de salir de ahí. Como sea.


Antes de alistarse para salir de caza, Axe reunió a todos:


—Oigan chicos, debemos pensar con mucho esmero como saldremos de Salvo. Pero no podemos construir un bote e irnos, o pedirle a Jayce que nos mande un helicóptero. El gobierno nos está monitoreando en todo momento con sus satélites. Si bien no pueden vernos de cerca, ellos notarán claramente si nos vamos por alguno de los transportes que mencioné—aclaró el SEAL.

—¿Qué quieres que hagamos, Axe?—preguntó Robin.

—Simplemente piensen una idea y cuéntenme sobre ella sin importar que tan extraña sea, todo puede servirnos—dijo Axe y todos asintieron con su cabeza—. Eso era todo, ahora...¡A cazar!


El grupo se dividió una mitad hacia el oeste y el resto hacia el este. Al cabo de dos horas se volverían a encontrar en la base para visualizar que fue lo que consiguieron.

Andy, Louie, Alexander, Axe y tres soldados fueron hacia el oeste, mientras que Robin, Morris, Gregory, Loreley, Vicente y dos SEAL fueron hacia el este.


Peligro, peligro. Un grupo estará en problemas.


El grupo del oeste comenzó a caminar sigilosamente en busca de un animal capaz de darles una gran cena. Los soldados tenían sus armas de fuego listas a disparar, mientras que los sobrevivientes blandían sus cuchillos y lanzas sobre sus manos.

Una hora había pasado y las presas no se dignaban a aparecer. Por esta razón, el grupo del oeste decidió tomar un descanso en un tronco lo suficientemente largo para que todos se sentaran.


—Tengo que mear, ya vuelvo—comentó Andy sin escrúpulos.

—¿Aquí? ¿Por qué no vas en otro momento, Andy?—pidió Axe con amabilidad.

—Solo será un segundo.


El líder de los sobrevivientes caminó unos pasos hasta llegar al árbol dónde podría vaciar su vejiga.

Axe, con un instinto arrollador, sentía malas vibras. Estaba con los ojos bien abiertos en busca de alguna amenaza, aunque no pudo encontrar nada.


"¿Qué es lo que no estoy viendo?"  se preguntaba.


Andy ya estaba en el árbol, hasta que sucedió lo inesperado: un panal de abejas le cayó justo dentro de su cabeza por completo.

El grupo se exaltó, y todos fueron corriendo a ayudar a Andy que luchaba y gritaba por quitarse esa cosa de su cráneo.

Pero Louie se quedó petrificado en el tronco.

Haciendo la escena aún más sorprendente, dos humanos cayeron de los árboles y le dieron a Axe la respuesta de como había llegado ese panal a la cabeza de Andy: se lo habían tirado como una distracción para atacarlos.

Y una vez más, no eran humanos normales. Los caníbales volvieron a mostrarse en Salvo.

La rapidez del grupo SEAL para manejar la situación fue implacable: los maniáticos no tuvieron ninguna chance. Recibieron un sin fin de balas instantáneamente.

Involucrados en sacarle el panal a Andy, nadie vio lo que sucedía detrás. Lamentablemente, tuvieron que descubrirlo por un grito de dolor.

Axe fue el primero en darse vuelta, y sin titubear, disparó dos veces para eliminar al objetivo.


Un caníbal salido del mismísimo infierno acababa de atacar la yugular del más pequeño, el más inocente, el hermano de Andy: Louie.


El resto del grupo del oeste vislumbró al moribundo Louie luego de sacarle el panal a Andy.


Louie...

Respirando a duras penas.

En su lecho de muerte.

Cerca del fin.

No más dolor, no más sufrimiento.


Axe lo sostuvo entre sus brazos, intentando aferrarlo a la vida por unos segundos más.


—¡Louie! ¡Quédate conmigo!—exclamó Axe con fuerzas.

—Su...sub...subma... —intentaba decir Louie ahogándose con su propia sangre.

—Repítelo una vez más, por favor.

—Sub...submarino—concluyó.


Ese fue su último aliento. Sus ojos se desvanecieron y el corazón no volvió a latir.

Aterrados, todos vieron la escena final: Louie estaba muerto.

Cuando Andy abra los ojos, querrá estar igual que su hermano.

Muerto.


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Axe en multimedia.

Vaya que me dolió hacer este capítulo...

¡Disculpen por la tardanza! Tuve unas semanas difíciles.

24,7k de lecturas, ¡increíble!

¡Hasta el próximo domingo!

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