Capítulo 33 (II)

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—Anna, Yuhëen está haciendo lo correcto con los chicos. No podemos negar que los necesitamos, y si seguimos atrasando los planes podríamos perder a alguien de la legión... En estos momentos no podemos darnos ese lujo, y menos con el aumento de ataques por parte de las sombras —, Ardëum estaba haciendo lo posible por explicarle a la humana lo que la álfyr estaba a punto de hacer, pero por más que hablaba Anna seguía resistiéndose a escuchar. — Ya perdimos una parte de Nudengor y nuestros espías acaban de informarnos que Tieler también ha caído... Hace unos días entró Gemma y mató al guardián y a toda su familia. No quedó ni un solo sobreviviente en la capital.

La castaña se mordió el labio con fuerza. Comprendía el punto de Ardëum, pero ella todavía no estaba segura de que los muchachos estuvieran preparados para el siguiente nivel de control de dominios.

A ella le había tomado más de dos años llegar.

—No, Ardëum. Esto no puede seguir así y lo sabes; si la emperatriz siguiera con nosotros...

—Pero no lo está. El amo la escondió tan bien, que durante todos estos años nadie ha sabido de ella... Ni siquiera sabemos si sigue viva.

— ¡Ni lo menciones!... Además, ¿Ya olvidaron su lazo con Ancör? Si ella hubiera muerto sin nombrar a un heredero, entonces este mundo ya estaría cayéndose a pedazos —, la humana suspiro con ganas y negó. — Esta viva. Tal vez no bien, pero sigue con nosotros y nuestra prioridad debería ser buscarla por todos los lugares.

— ¿Por qué crees que necesitamos a la legión? Todos ellos nos podrían ayudar a encontrarla.

La mujer bajó la mirada, lo que tomó Ardëum como una señal de que su voluntad estaba a nada de romperse.

—Por favor, Anna... Necesitamos que estés de acuerdo en esto y que los ayudes. Muy pocos dominan el siguiente nivel, y en estos momentos la mayor parte de los guerreros con esas habilidades están en el frente de batalla. Los únicos capaces de ayudarlos somos nosotras y Tristán.

Viendo a donde quería ir con sus palabras, la castaña dejó salir una escandalosa risa que, al principio confundió a la nasiry.

— ¡Al fin!... Ya me estaba preguntando porque tanta insistencia con que aceptarlas acciones de Yuhëen, pero ahora ya tengo todo bien claro —, Anna le dio la espalda a la muchacha y lanzó un bufido. — ¡Como ahora si les soy de ayuda, quieren que esté de acuerdo en su sádico plan de acción! Pues déjame decirte un par de cosas, antes de que sigas hablando sobre las buenas intenciones de esa álfyr asquerosa y...

—Con tú ayuda o sin tu ayuda, los va a mandar en menos de dos meses...

Anna estaba tan enojada que en un inició no atendió a las palabras de Ardëum. Todavía alcanzó a hablar un poco más, pero cuando aquellas palabras por fin llegaron a su mente y fueron procesadas, un jadeó salió de sus labios. Señaló a la nasiry con su dedo índice y dijo, casi gritando.

— ¡¿Qué?! ¡Ella no puede!

—Lo va a hacer... Por eso es tanta mi insistencia. Si no los ayudamos podrían no volver de donde sea que los vayan a enviar —, Ardëum tomó a Anna de los hombros y agregó. — A estas alturas, solo nosotros tres los separamos de una muerte inminente... Necesitan de ti. No lo hagas por nosotros. Ni por Yuhëen. Hazlo por los chicos.

La castaña había estado apretando sus manos en firmes y pétreos puños, así que cuando por fin libero sus mallugados dedos del agarre estos punzaron con agudos pinchazos. Estaba tan molesta que ni ese rítmico dolor conseguía hacer que olvidara las palabras de su acompañante.

La leyenda de la dama de la noche Vol.I - ANCÖR ©¡Lee esta historia GRATIS!