Nebulosa

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Este relato fue publicado en la antología solidaria Ailofiu editada por Khabox el 23 de abril de 2015, y hoy se publica por primera vez de manera independiente, corregido y revisado por nosotras y maquetado y diseñado con todo el amor del cosmos.

Cuando Fabián Vázquez, editor y escritor, me propuso participar en ella, yo acepté de buena gana aunque con cierta cautela: era la primera vez que iba a escribir algo después de mucho tiempo y no sabía qué tal se me iba a dar.

Fabián me indicó que el relato debía cumplir algunos requisitos: para empezar tenía que tratar sobre personajes LGBTI+ ya que los beneficios de la antología irían a parar a una asociación de ese cariz. Además, como iba a editarse en Sant Jordi, en el relato debían tener importancia dos elementos: una rosa y un libro. Ambos requisitos me parecieron maravillosos y me puse manos a la obra.

No sé en qué momento pensé que sería buena idea integrar una rosa y un libro en un relato de ciencia ficción espacial, pero de algún modo lo hice. Quién dijo miedo.

Recuerdo con claridad, eso sí, que por primera vez después de años me sentía realizada escribiendo. Por este motivo y por muchos otros, Nebulosa es importante para nosotras y es todo un honor ponerlo ahora a vuestra disposición en esta edición nueva e independiente. Esperamos que os guste.

Gracias a Fabián por confiar en mí; a Diana por la inspiración y por recordarme lo mucho que me gusta la ciencia ficción; a Marta Bolet, Esther Espí y Elena Castellano, que estuvieron muy presentes entonces (y lo siguen estando) y a Diego, como siempre, por su ayuda con la portada y por amar la historia tanto como nosotras. Y por supuesto, gracias también a vosotros, lectores. A los de antes y los de ahora, a los antiguos y a los nuevos. Gracias por tanto, siempre.

Hendelie y Neith.



Somos el milagro de la fuerza y la materia convirtiéndose a sí mismas en imaginación y voluntad.

Ray Bradbury

Cuando las voces suaves mueren,

Su música vibra aún en la memoria.

P. Shelley



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Los ojos de la Calipso eran dos amplios ventanales abiertos hacia la oscuridad.

La nave parecía una hermosa carpa dorada. Sus escamas resplandecían, se abrían y se cerraban como pétalos para acumular la luz de los mil soles; luego la devoraba, la digería y la transformaba en calor y energía.

Calipso era alargada y plana, y hasta parecía tener cola. Con ella como extraño timón surcaba un océano de tinieblas salpicado de gigantes rojas y azules y de enanas blancas.

Como si reflejaran la propia oscuridad, también los ojos de Calipso eran negros.

Tras ellos, Eborus contemplaba la vasta soledad que había sido su hogar durante los últimos años. Allí, en el infinito, el tiempo no era fácil de medir. Cada inicio de jornada, al poco de despertar, la voz de Amelia le saludaba y le indicaba la fecha. Él hacía los cálculos correspondientes como quien reza sus oraciones.

2622 días desde el lanzamiento de Calipso. 3219 días desde mi primer viaje. 4182 días desde que Garrett fue trasladado a la planta de fertilidad. 5052 días desde mi graduación. 7243 días desde la muerte de papá. 11470 días desde mi nacimiento.

Nebulosa¡Lee esta historia GRATIS!