Capítulo 4

Desperté en el hospital, en la habitación en la que estaba no había nadie, me encontraba sola. De repente se abrió la puerta y mi madre entró en la habitación junto a un médico.

Doctor: muy bien Tatiana, voy a hacerte una pregunta y quiero que me respondas con sinceridad.

Tatiana: vale.... - dije no muy convencida-

Doctor: Cuantos días llevas sin comer nada?

Tatiana: eh... unos 4 días.

Doctor: los suficientes, has tenido un bajón de azúcar.

Yo solo agache mi cabeza el doctor le dijo a mi madre que quería hablar con ella en privado. No me sentía bien, quería irme a casa y desaparecer, me sentía sola. Empecé a recordar todas las cosas que sucedieron esa misma noche y una lagrima corrió mi mejilla,

Niall me había llamado en el peor de los momentos, si no hubiera recibido esa llamada, en este momento ya me hubiera desangrado y no tendría que estar pasando por todo esto, yo solo quería desaparecer, debería haberme quitado la vida cuando tuve la oportunidad.

Finalmente me diagnosticaron anorexia, y me dieron el alta. Cuando llegué a casa mi madre me preparo de comer y me obligó a terminar el plato, yo seguía pensando lo mismo, no quería que se rieran más de mi, y cuando llegué a mi habitación me encerré en el baño y vomité todo lo que había comido.

En esa semana no acudí a clases, finalmente comencé las clases el miércoles de la semana siguiente. Me levante, me duche y me preparé para ir al instituto, ese día hacia mucho frío, y el cielo se encontraba nublado, no me apetecía nada dar clases pero ya había faltado mucho y no quería suspender.

Cuando llegué al instituto, todos me miraban con cara de asco, yo solo me dirigí a mi casillero sin levantar la vista del suelo.

Niall: porqué has faltado tantos días?

Tatiana: te importa?

Niall: si te pregunto es obvio que si.

Tatiana. No quiero hablar del tema

Niall: porque?!?! te ha pasado algo malo ?!?!

Tatiana: no te dije que no volvieras a hablarme.

Niall: no me acuerdo.

Tatiana: pues te lo digo ahora, no vuelvas a hablarme.

Yo comencé a caminar y Niall se quedó mirándome sin decir nada, el día transcurrió deprisa, eso me encanto y por fin llegó la hora de irse a casa, lo estaba deseando. Cuando llegue mi madre me pidió que almorzara con ella, cuando terminamos de comer, yo subí a mi habitación, me tumbe en mi cama y me quedé dormida.

NARRA NIALL

No sabia que le pasaba a Tatiana, yo intentaba acercarme a ella, conocerla y hacerme su amigo, pero ella no se dejaba conocer, era como un libro con candado, la portada es hermosa, pero el interior un secreto. Era como si no confiara en nadie, bueno después de como la habían tratado todos estos años, y en parte tenia razón, era culpa mía. Todo comenzó en primero de primaria, yo y unos amigos estábamos jugando y la vimos muy sola, ella sostenía un peluche en sus manos, nosotros se lo quitamos y comenzamos a jugar con él, ella solo nos pedía que se lo devolviéramos pero nosotros nos estábamos divirtiendo y no la escuchamos, tiramos el peluche roto a un charco y comenzamos a reír, ella solo lloraba, a partir de ahí comenzamos a gastarle bromas y hacerla llorar día tras día, y los demás niños nos seguían el juego, de esa manera ella nunca consiguió hacer amigos y todos le hacíamos la vida imposible. Yo no le hacia nada desde primer curso, pero mis amigos sí, lo cual hacia que ella pensara que yo también la odiaba, pero era todo lo contrario, yo no la odiaba, desde el primer momento que la vi me pareció una chica hermosa, y la amaba, pero ella jamas confiaría en mi todo por culpa del puto pasado.

Me preocupaba que le hubiera pasado algo malo y fui a su casa a ver como estaba.

Madre T: hola.

Niall: hola, soy Niall, un compañero de Tatiana.

Madre T: hola cielo pasa.

Niall: venia a ver a Tatiana, si no es una molestia

Madre T: claro, esta en su habitación, última puerta del pasillo.

Niall: muchas gracias.

Subí las escaleras y llamé levemente a la puerta.

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