"Emma 2"

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CAPITULO 30

Es un nerviosismo que me invade desde la punta de los pies hasta la cabeza; volveré a ver a Emma pero esta vez, de nuevo como su madre y no como el primo de su madre. También debo admitir que Chelsea me pone nerviosa.

Fue ella quien tuvo la iniciativa (por segunda vez) de que Zayn y yo fuéramos, parte de su vida, y esta vez no pienso echarlo a perder con estupideces y malas intenciones. Cuando fui Laurence comprendí bastante bien lo que dijo mi madre respecto a que yo soy su madre biológica, pero Chelsea también es su madre por el simple hecho de que es ella quien la cuida y quien ve por ella todo el tiempo (excepto el poco tiempo en que la cuido yo).

De la última vez que la vi, a ahora han pasado, si hago bien el cálculo, más o menos cinco meses. Aún recuerdo cómo me sentía cuando estaba esperando a Zayn recargado en el coche, ahora, sigo esperándolo, pero dentro del auto y no soy él sino ella.

Ahora parece un sueño que por algún tiempo fui Laurence; si, lo parece, pero un muy buen sueño porque de cualquier forma Camila está conmigo. La verdad es que me costó bastante ya que después de despertar siendo chica y que ella se enterara de la verdad... pues con honestidad pensé que jamás me iba a perdonar y que cualquier oportunidad de tenerla de vuelta se me había esfumado junto con Laurence... pero no y sonrío al darme cuenta que en poco tiempo estaremos camino a Nueva York.

Aun no sabemos si viviremos en un punto medio entre Yale y NYADA o si yo me quedaré en los dormitorios de la universidad lo mismo que ella. Quisiera más bien lo primero, pero ya veremos qué es más viable.

Bueno, en lo que estábamos; sé que Chelsea está dentro de la habitación en el Motel en donde se quedó la última vez, pero no he querido bajarme. La que ya está dentro es Camila, que llegó antes que yo, lo cual parece increíble ya que no suele ser muy puntual.

El plan es recoger a Emma y Camila y luego nosotros podemos hacer nuestro plan juntos, Zayn deberá de llegar en taxi porque todos pasearemos en mi auto.

Miro el reloj impaciente, hemos quedado de pasar por Emma a las cuatro de la tarde y Zayn lleva diez minutos de retraso, así que limpiándome el sudor de las manos y aspirando aire, destrabo los seguros del auto y abro la puerta; apenas pongo el seguro cuando escucho el motor de un auto que se acerca y veo que es él. Lo espero a que pague y caminamos a la puerta 17. Ese es el número que tiene la puerta de la habitación donde están dos de las mujeres más importantes de mi vida. La otra es Clara.

-¿Lista?-. Asiento, pero al responder...
-No-. Digo con mucha sinceridad –Siempre estoy nerviosa cuando se trata de Emma-.
-Lo sé-. Me responde y me toma de la mano, apretándomela fuerte.
-Tranquila-.
-Creo que Chelsea me odia-. Se sonríe y me mira.
-No te odia, sólo... desconfía un poco de ti-. No la culpo la verdad.
-Vaya-. Respondo simplemente.

Es Zayn quien toca a la puerta y tras una pausa pequeña escuchamos la perilla de la puerta girar y es Camila quien nos recibe con una sonrisa de oreja a oreja.

Quien entra primero es Zayn, pues se siente más familiarizado con el entorno que se refiere a Chelsea y Emma; yo entro después y la habitación tiene un conjunto de olores que van del que usa Camila en su ropa, al que es característico de un bebé de dos años y medio y lo que puedo deducir, el perfume que usa la madre de mi hija. Puedo reconocer un poco de Milk de Diesel, pero huele poco más dulce.

-Hola guapa-. Le digo a Camila y le beso la mejilla.
-Hola sexy-. Me responde y se atrapa el labio inferior entre los dientes. Me roba un suspiro y me inclino para besarla en los labios cuando escucho la voz de Chelsea que sale del baño y me mira.
-Lauren, tu cabello es tan corto-. Me lo agarro.
-Ya ha crecido bastante-. Contesto con naturalidad, no sé si se deba a que nuestro último encuentro fue bastante amistoso aunque ella en realidad recuerda a un chico llamado Laurence.
-¿Cómo está tu primo?-. Hablando del diablo.

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