Capítulo 27: Como una bella flor.

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—... Te quiero. 

Observé la luz de bengala fijamente hasta que se apagó. Silencio. Sólo se oía la suave brisa del verano. 

«¡L-LO DIJEEEEE! ¡DIOS! ¿Por qué no dice nada? ¿Será que no me escuchó...?» me pregunté mentalmente.

«¿D-Debería levantar la cabeza...? ¡Ay, a la mierda! ¡Lo voy a hacer y ya!»

—K-Kuronuma... —murmuré y esperé alguna exclamación más no hubo. Okey, esto ya me esta asustando...

«¡Bien!»

Levanté la cabeza y la miré. No sabría describir qué expresión tenía en su rostro. —¿K-Kuronuma...? —Volví a llamarla pero esta vez me acerqué a ella lentamente con la mano extendida. 

—¡N-NO! —gritó fuertemente de la nada y retrocedió cuando intenté tomar su mano. Su expresión se quedó plasmada en mi mente. Sólo destilaba una sola cosa: miedo. —N-No... ¡L-LO SIENTO! —gritó nuevamente y antes de que pudiera siquiera decir algo rápidamente se levantó y echó a correr.

Inmóvil. Así estaba yo.

—¡Naoki! —me llamaron Nike y los demás y se tiraron al césped a mi lado.

—¡Lo sentimos mucho! No pensamos que ella fuera... —exclamó Nike bajando la mirada.

—... Listo, comprobado. No soy correspondido. Si, ya lo sabía. —dije— Ya lo sabía y sin embargo... ¿Por qué siento como si me hubiesen clavado 1.000 cuchillos...? —susurré con mi voz hecha un hilo.

Tenía un nudo en la garganta que me era imposible desatar...

—¿Por qué... por qué duele tanto...? A pesar de que ya lo suponía...

Nike se acercó a mi y me abrazó.

—Tranquilo. Llora, llora todo lo que quieras. Aquí estamos contigo. —me dijo. No había notado hasta ahora que estaba llorando. Asentí y me aferré a ella. Los demás también se acercaron a reconfortarme.

No sé cuánto tiempo pasó desde ese momento pero supongo que fue mucho porque no recuerdo más allá de eso.

Nike

—Chicos, encárguense de Naoki, por favor. —exclamé.

—¿Y tú qué harás? —me preguntó Kima mientras cargaba a Naoki a tuta.

Todos posaron su atención en mi.

—Voy a buscar a Chiharu. Es peligroso que este sola en la noche y en medio del bosque. Además, quiero hablar con ella.

—De acuerdo. Nosotros nos haremos cargo de Naoki. Procura no llegar muy tarde o tendré que ir a buscarte. —farfulló Kima.

—¡No gracias! ¡Puedo cuidarme sola! —repliqué y eché a correr en dirección al bosque no sin antes llevarme algo con que alumbrar.

Estaba preocupada. Tanto por Naoki como por Chiharu. Pobre Naoki... lloró como si hubiese perdido a un ser querido... Es la primera vez que lo veo así. Y Chiharu... ¿Por qué habrá reaccionado tan abruptamente?

«Un momento, ¿Acaso fue por...?»

Creo que ya tengo una idea del porqué de su reacción. Tengo que darme prisa y encontrarla pronto.

Comencé a trotar y me adentre en el bosque. La llamaba y la llamaba más no había contestación. Con mi celular alumbraba para ver por donde caminaba.

—¡Chiharu! ¿Dónde estás? ¡Chiharu! —grité. «Joder, ¿dónde se habrá metido? Espero que esté bien... »

La verdad no podía ver gran cosa. Sólo veía en mi camino árboles y más  árboles. Y para colmo el cielo está nublado.

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