Abismo

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Apenas podía sentir mi cuerpo. Parecía encontrarme flotando en el aire mientras la fresca y agradable brisa golpeaba mi rostro. Sentía paz en mi interior y por un momento traté de no preocuparme por mi estado físico. Abrí los ojos y enseguida el dolor se apoderó de mí provocando que mis músculos se tensaran con cada movimiento y mi garganta se secara con cada respiración. Pestañeé varias veces para aclarar mi visión y enseguida contemplé a mi alrededor. Los árboles parecían rodearme y querer ahogarme entre ellos, pues allí parecía no haber nada más. Observé hacia todas las direcciones posibles y caí derrotada en la tierra húmeda por el simple hecho de encontrarme sola. Aquella paz se había desprendido de mi dejándome en un estado de completa desesperación. Fue en ese momento donde traté de averiguar cómo había llegado a ese lugar pero en mi cabeza había un vacío que parecía ser más profundo que aquel bosque. No recordaba nada. Absolutamente nada. Hice un mayor esfuerzo tratando de calmar mi respiración y cerrando los ojos pero lo único que aparecía entre mis pensamientos era mi nombre. Lexa.

El crujido de las ramas al moverse me generaba cierto estado de ansiedad. Podía notar que me encontraba débil, asustada y temerosa ante el peligro inminente que podría haber allí. El silencio que me inundaba por momentos me desconcertaba provocando más nerviosismo dentro de mi. Apoyé mi mano en el tronco de uno de los árboles y traté de sostenerme para poder ponerme de pie. Observé mi ropa rota y gastada mientas me preguntaba qué clase de atuendo era ese ya que por momentos me hacía asustar de mí misma.

Debilitada y fatigada comencé a caminar hacia el norte con la esperanza de encontrar algo más que solo árboles. En cada paso traba de recordar algo más. Quería hallar en mi cabeza algún maldito recuerdo que me hiciera recordar quién era, qué había sucedido y lo más importante cómo había llegado allí. 

Cuando mis energías parecían querer agotarse visualicé algo a lo lejos. Volví a pestañear pues aquello no parecía real ¿Qué demonios estaba ocurriendo? ¿A caso seguía dormida y eso era un sueño? Me abrí paso entre los arbustos y por fin el paisaje se abrió dejando de lado al inmenso bosque. Mi corazón se aceleró cuando vi lo que había frente a mi. El objeto que parecía ser una plataforma espacial estaba literalmente clavado en la tierra. Habían personas con armas cuidando sus puertas pero por el momento no notaron mi presencia. Suspiré sin saber qué hacer y en ese momento fue cuando leí el letrero que colgaba de la gran puerta. Arkadia. Por más iluso que sonara cada cosa allí parecía serme familiar, aunque mi mente no quisiera asimilarlo. Podía sentir que ya había visto ese lugar y no tenía duda de que así había sido. Era consciente de que había sufrido una pérdida de memoria pero no tan consciente de que era lo que había pasado, o lo que había hecho. Por mi mente pasaron varias opciones pero ninguna de ellas parecía ser la más segura. Pasé mi mano por mi cuello y traté de apoyarme en uno de los árboles. Fue en ese preciso momento donde noté que mi cuello sangraba. Analicé la zona de la herida con mi mano y no había duda de que era profunda, pues parecía que alguien había clavado un cuchillo allí. Sin embargo no sentía dolor. Tomé un pedazo de tela negra de mi vestimenta e hice presión en la herida para que dejara de sangrar con tanta fuerza. Estaba perdiendo mucha sangre y eso era lo que probablemente me debilitaba cada segundo. Me encontraba sola, perdida y sin una idea clara de quien era. No tenía absolutamente nada que perder. Opté por acercarme a aquella gran puerta de acero que separaba el bosque de aquel lugar. Los guardias no tardaron en apuntarme con sus armas pero sin embargo la puerta se abrió como si me diesen la bienvenida. Los hombres que sostenían sus armas las bajaron y asombrados no dejaron de mirarme. Cuando la puerta finalmente se abrió una mujer rubia quedó frente a mi. Su mirada  me hacía dudar aún más. La preocupación y confusión en su rostro me atemorizaban así que nada más me quedé de pie donde me encontraba. La mujer caminó hacia mi. Quedó a tan solo algunos metros hasta que su rostro cambió completamente. Dejó salir una sonrisa y corrió para abrazarme. Sin entender traté de devolver el abrazo pero no sabía quien era. Ella se separó de mi mirándome a los ojos.

-Lexa-pronunció aún confundida pero con alegría. Sonreí pero enseguida algunas lágrimas brotaron de mis ojos. No sabía quien era, no sabía quienes eran ni que era ese lugar. Me encontraba más perdida que hacía unos minutos y la sensación de ansiedad parecía querer apoderarse de todo mi cuerpo.

-¿Quien soy? -pregunté entre llanto. Ella decepcionada volvió a mirarme.

-¿Cómo es que estás aquí? Te vi morir- exclamó ella, ahora con lágrimas en los ojos.


Sil

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AND WE MEET AGAIN - CLEXA (Lexa y Clarke) Español¡Lee esta historia GRATIS!