Ciudad de Guatemala

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Manuela está agotada, logró tomar a tiempo su vuelo de Houston a Guatemala, pero regresó a casa agotada. El domingo comió en casa de su hermana y pasó la tarde con toda su familia. No estará con ellos por algunas semanas, y va a extrañarlos.

Es lunes y decide llegar media hora antes de la hora de entrada a su trabajo. Se detiene un momento en la puerta de la oficina mientras sorbe un trago del café que trae consigo de casa en un vaso térmico, y observa detenidamente el letrero de la oficina. «Fundación Nicolás Maquiavelo para la Libertad y el Desarrollo». Respira profundo e ingresa a la oficina. El único que ha llegado es Rubén, el contador. Un tipo agradable y bonachón que cumple eficientemente con su trabajo.

—¡Buenos días Rubén! Saluda Manuela.

Rubén levanta la vista y le devuelve el saludo. La oficina es una oficina moderna, con espacios abiertos, no hay tabiques para dividir los espacios, por lo tanto tampoco hay privacidad.

Saca su computadora del maletín y se pone a trabajar. Hoy es su último día de trabajo. Ha pedido libre desde el martes, ya que viajará el miércoles a Inglaterra y quiere aprovechar el día de mañana para dejar todo listo.

David, el director ejecutivo le había montado un drama como de costumbre. No podía comprender por qué debía tomar un día extra de vacaciones si viajaba hasta el miércoles.

Por supuesto que David es un hipócrita, siempre pide permisos para ir al doctor, al dentista y hasta el zapatero. Pero como el presidente de la fundación, Roberto siempre está fuera de la oficina o con la cabeza en otra cosa, no se da cuenta de nada.

Roberto es un buen tipo, pero un machista empedernido. Manuela solía burlarse de las feministas que critican el machismo en el trabajo. El día que ingresó a trabajar a la fundación, se dio cuenta de lo que es tener un jefe machista. Sin embargo su emoción e ilusión por hacer un cambio significativo en su país, hacía que todos los desplantes y «detalles» de Roberto pasaran a segundo plano.

David no es ningún machista, por el contrario, todos están convencidos de que su problema es que es un homosexual reprimido, que no se atreve a aceptar su homosexualidad y eso lo convirtió en una arpía acomplejada, e insoportable. El único día que se le ve feliz, es cuando juega el Real Madrid y suspira al ver jugar a Ronaldo.

La siguiente en llegar fue doña Lucrecia, la administradora. Una mujer encantadora, rígida y seria. Sumamente eficiente en su trabajo. Se enfurece con el ruido de la oficina y las conversaciones de todo el equipo. No hay día que no critique el diseño de la oficina. Así que trabaja todo el tiempo con los audífonos escuchando música clásica, Bach es su favorito. Manuela no logra comprender cómo logra concentrarse escuchando a Bach, pero «para gustos los colores».

Las próximas en llegar son Valeria, la diseñadora y «community manager», y Sofía, la encargada de recaudar fondos y donaciones «Fundraising».

Ambas son encantadoras y Manuela se da cuenta lo mucho que va a extrañarlas mientras esté en Inglaterra. Valeria la abraza y le dice —¿Cómo te fue en Washington? ¿Llegó el gringo de Philadelphia? ¿Se animó a invitarte a cenar esta vez?

—Sí, llegó Andrew, pero no tuvimos mucho tiempo. Prácticamente no salimos del hotel. Y la noche que teníamos libre, organizaron una salida en grupo. Vale, él no va a cambiar jamás. Su ambivalencia me enloquece.

Sofía, le pregunta si ya está lista para su viaje y Manuela sólo de recordar la lista de pendientes se comienza a poner nerviosa. Sofía, lo nota y se ofrece ayudarla en lo que desee. Esa es Sofía, siempre dispuesta a ayudar a los demás. Manuela no comprende cómo alguien tan bondadoso pueda tener tan mala suerte. La gente se aprovecha demasiado de ella. Sin embargo, ella no cambia su actitud positiva y encantadora. Valeria, o Vale, les informa que ya ha puesto la cafetera de la oficina y en pocos minutos tendrán café fresco. Manuela recibe con agrado la noticia, ya que se ha terminado el café que traía de casa, y está convencida que hoy será uno de esos días que consumirá tanto café, que la orina le saldrá con olor a café.

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