New York City

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Olivier sale del Aeropuerto JFK y toma un taxi hacia su hotel en Soho.

Soho es su área favorita de New York, siempre insiste en hospedarse en «The Mercer», aunque su amigo Alexandre lo detesta, él prefiere el W en la avenida Lexington.

Una de las principales razones por las que le gusta el Mercer es por la cocina, un comedor con un ambiente informal que dirige el chef Jean-Georges Vongerichten. «The Mercer Kitchen», dista mucho de ser la mejor cocina de Nueva York, pero conoce a Jean-Georges desde que era niño y estar en uno de sus restaurantes le recuerda su infancia. Él reconoce lo absurdo de su razonamiento, pero así es la nostalgia para él, absurda y sin explicación. Su plato favorito en este restaurante es la pizza de trufas negras y queso Fontina. El sabor del queso Fontina es dulce, delicado y con sabor a nuez, lo que crea una combinación perfecta gracias al sabor intenso de la trufa negra.

Olivier es un hombre  pragmático. No se complica la vida pensando más allá de los hechos evidentes. Le desesperan las personas complicadas que piensan y analizan demasiado. Aquellos que buscan una razón de ser para todo. Él se limita a los hechos y cómo estos se van desenvolviendo a su alrededor. 

Se siente intranquilo, no sabe por qué conocer a esa guatemalteca le ha robado la calma. ¿Me gusta? se pregunta. No lo cree, no es su tipo, sin embargo no logra sacarla de su cabeza. Esa chica cuestiona demasiado el mundo a su alrededor, y por eso mismo nunca va a encontrar una respuesta para sus interrogantes, porque cuando crea que ha llegado a una respuesta, inmediatamente tendrá nuevas preguntas. Ese tipo de personas nunca llegan a ser felices. Viven en una búsqueda constante, piensa.

Recibe un mensaje de texto de Sabine, su novia. Sabine quiere saber si la acompañará a una cena el próximo viernes en Londres. Un amigo dará una cena en honor a la bloguera italiana, Chiara Ferragni y Sabine no se la quiere perder.

Sonríe para sus adentros, esa chica no cuestiona nada. Las únicas preocupaciones de Sabine se limitan a ser invitada a las fiestas y clubes de moda y lograr asistir a los desfiles de pasarela de sus marcas favoritas. De joven fue una modelo de mediano éxito en Francia, pero luego de cumplir 25 años le fue difícil conseguir trabajo. Ahora tiene un blog de modas y se dedica a subir fotos con sus atuendos a Instragram. Olivier no tiene una cuenta de Instagram y aun no comprende esa obsesión enfermiza por tomarse «selfies» todo el santo día. Olivier detesta ese ambiente, sin embargo le ha sido muy provechoso para su negocio. Siempre hay más de algún cliente potencial.

Le responde que por supuesto que irán a la cena y le envía una respuesta bastante sugestiva. Sabine ama el sexo y jamás dice que no. Sentirse deseada le alimenta el ego y la hace sentir joven y bella. Desde que tiene veintinueve años siente que se le fue la juventud  y  atraviesa una crisis existencial porque pronto cumplirá treinta años. 

Revisa las notificaciones de su teléfono, abre la aplicación de noticias de la BBC, y se da cuenta que muchos están especulando sobre el primer debate presidencial entre Clinton y Trump que se llevará a cabo el día lunes.  Olivier en realidad no ha seguido muy de cerca el drama de las elecciones en los Estados Unidos, pero es imposible no leer algo al respecto. A él le preocupa mucho más el «Brexit» y las políticas de la Primer Ministro Theresa May.

¿Qué tendrá que decir Manuela acerca del «Brexit»? se pregunta. Inmediatamente se da cuenta que ella ha regresado a sus pensamientos y eso le preocupa, no sabe explicarse el por qué. ¿Siento una atracción sexual hacia ella?, se pregunta tratando de encontrar una respuesta.  Eso no hace ningún sentido, Sabine es el tipo de mujer que le gusta, rubia, esbelta, elegante, estilizada. Con senos pequeños, una nariz delicada, boca pequeña y ojos celestes. No tiene curvas porque es muy delgada, como la mayoría de modelos.

Manuela por el contrario es curvas y más curvas, caderas amplias, buen «derrière», aunque no excesivo, sino más bien proporcionado con sus caderas. Un busto redondo y abundante aunque tampoco en exceso. En ese momento recuerda que Manuela es una mujer alta y elegante aunque con abundantes curvas. Su cabello es castaño claro, mas no es rubia, y sus ojos son cafés muy claros, como la miel. Sin embargo su piel tiene un tono dorado, posiblemente toma mucho sol o alguno de sus progenitores tiene piel morena y ella heredó una piel intermedia. Ahora que lo piensa, Manuela es una mujer muy guapa. —¡Eso es! dice en voz alta. Es una chica necia y además hermosa. Evidentemente me sentí atraído hacia ella, piensa. Sintiéndose satisfecho con la conclusión a la que ha llegado, decide llamar por teléfono a Alexandre e invitarlo a cenar con él a «The Mercer Kitchen». Todo estará bien, piensa, y abre su computadora para ponerse a trabajar.

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