El señor de las Arpías

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"Tea concibió del amor de Hiperión y dio a luz al gran

Helios y las brillantes Selene y Eos,

que atraen la luz a todos los mortales de esta tierra

y a los inmortales dioses que gobiernan

el ancho cielo. "


NARRADOR OMNISCIENTE

Con cadenas en las manos.

Con la cabeza baja, deshidratados, caminaban los pobres mestizos.

Un desierto, habían caminado por horas por un desierto, al que ellos no conocían, un desierto en donde solo se escuchaba la voz del viento y las cadenas que chocaban al caminar.

Una quimera iba al lado derecho de los mestizos, un monstruo horrendo, hija de Tifón y de Equidna. Con el cuerpo de una cabra, los cuartos traseros de una serpiente y la cabeza de un león, tres cabezas: una de león, otra de macho cabrío que le sale por el lomo, y la ultima de serpiente, que nace de la cola. Cuando ella quería escupía fuego por las tres cabezas, o su trasero, es sumamente rápida. Gruñía constantemente y volteaba a ver a los mestizos.

Los jóvenes mestizos iban custodiados por encabezado por las arpías, quienes iban volando en lo alto, después, en suelo, iban por delante empusas, y basilicos.

Por detrás, iba Campe; monstruo híbrido con cuerpo de mujer, cubierto de escamas en su mitad inferior, una cabellera rizada de serpientes y un escorpión moviéndose sobre sus hombros.

Llegaron a un valle, en donde varias columnas de arena se veían en lo alto, todos los monstruos se fueron menos Campe.

-Quedaros aquí, pronto van a venir por vosotros.

Campe se fue, dejando a los mestizos sin cadenas.

-¿Qué es esto?

-No lo se.

-Crees que nos puedas sacar de aquí, ¿con tu viaje sombra?

-Ya lo intente, pero no puedo, estoy débil.

-Hmmm, tenemos que salir de aquí... ¡Oh no!

-¿Qué?, ¿Qué sucede?

- Este es el desierto con el que soñé, Nico, rápido, tenemos que salir de aquí, sé que algo va a pasar, lo presiento...

-Tranquila, lo mas seguro es que nos estén vigilando..

-Pero... - un pequeño temblor ocurrió, y de lo alto del valle un escorpión gigante apareció.

-Deben de estar bromeando.

-¡Ay no!

Nico gruño y volteo a ver a Gigi.

-No te asustes, sé que es horrendo, pero, recuerda, es solo otro monstruo,y tu eres la mejor luchando.

-Eso no es cierto.

La hija de Apolo| Nico di Angelo y tú¡Lee esta historia GRATIS!