"Baile de graduación"

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CAPITULO 29

Estoy parada frente al mostrador de la tienda completamente nerviosa; me muerdo el labio un poco y frunzo el ceño. Enterada ahora de que la idea de la gardenia que me regaló Luis en aquel baile fue más bien de Camila, estoy indecisa entre si llevarle gardenias también pero con un listón dorado o rojo en lugar de verde.

Ayer escuché que ella me dará gardenias pero esta vez con un listón de color azul para que combine con mi vestido. Que las dos lleváramos las mismas flores sería lindo, pero, ¿no sería trillado? ¿Demasiado cursi? Puede ser, pero a final de cuentas estamos enamoradas y por ello se nos pasa por alto tanta miel.

La dependienta se desespera.

-¿Se va a llevar alguna o no?-. Y yo me molesto por fin porque lleva haciéndome mala cara todo el tiempo y no es que me vaya a dar el corsage gratis.
-Si no te gusta tu trabajo hay diez más, formados, esperando a que lo dejes para ganar lo que tu ganas y con buena cara; te recomiendo trabajar en una empresa de armado o algo, te dan tus audífonos y sólo te dedicas a examinar piezas-. Pongo cara de cinismo –Fin del problema, feliz tú, felices nosotros los clientes-.

Se cambia el peso de pie y retrae los brazos que tenía sobre la vitrina, notablemente incómoda evita responderme como quisiera, pero sé que en su mente ya me mató.

-Las del listón dorado-. Levanto la mirada –Por favor-. Hago un tono especial en esto último; no hay nada más molesto que aparte de que te cobren te traten mal y yo hoy no estoy de buen humor, adivinen por qué... ¡Bingo! Son esos malditos días del mes.

Así que si en otra ocasión me hubiera quedado callada e ignorado la mala cara de -hecho un vistazo a su gafete- Christie.

Al salir de ahí me topo con Lucy; me responde con su hermosa sonrisa. Mira el corsage y no sé cómo interpretar la mirada en sus ojos y el repentino borrón que tiene su sonrisa en su rostro, como que de haber sido una pintura fresca, le pasaran los dedos por la boca para dejarle una mueca extraña.

-¿Es para Camila?-. Me preocupa que se le haya apagado el rostro y lo tomo por un lado completamente equívoco.
-¿Te parece que no es lo adecuado para ella? ¿Es horrendo verdad?-. Me toma el hombro.
-Tranquilízate Lauren, es precioso; ya quisiera yo que me regalaran algo así-.
-¿Vas a ir con alguien al baile? Claro, que pregunta tan estúpida, alguien como tú por supuesto que tiene pareja para el baile-. Sonríe y agacha la mirada.
-Sí, iré con Thomas, mi compañero de mesa en química avanzada-.
-Claro, porque tomas química avanzada-.
Digo asombrada.
-Creí que lo sabías-. Me toma del brazo y caminamos por la calle.
-No, pensé que eras una chica normal cuyo único hobbie extravagante era dirigir el periódico escolar-. Ríe y me toma más fuerte del brazo.
-Ya ves que no-. Se detiene frente a una tienda de vestidos.
-Aquí me quedo yo señorita Jauregui-.
-¿Cómo es tu vestido?-.
Pregunto llena de curiosidad.
-Ya lo verás en el baile, ten paciencia-. Le levanto una ceja, medio indignada, medio bromeando –Nada! Ya lo verás, he dicho-. Me besa en la mejilla y se mete al lugar.

Yo sonrío, estar cerca de Lucy me llena de calma, me distrae, me pone de buenas. A ella también la aceptaron en la universidad, sólo que ella me abandonará para mudarse hasta California, de un extremo a otro, imposible fugarme un fin de semana y visitarla, salir a tomar un café con ella.

Claro que la tecnología es una buena amiga cuando de distancias largas se trata y ya nos hemos prometido mantenernos en contacto por medio de Wsp y Skype.

Saco las llaves del auto y antes de abrir la puerta me doy cuenta de que tengo un papel metido entre el cristal de la ventana y la protección plastificada que tienen todas las ventanillas. Abro el papel que esta doblado en dos y me doy cuenta de que es la letra de Camila.

Cuidado con lo que deseas Jauregui¡Lee esta historia GRATIS!