Trato

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Caí de rodillas. Aferrándome al negro de su pantalón. Jalando su prenda con fuerza mientras las lágrimas caían a mares de mi.

Un asesino. Un destructor. Presumía sus poderes mientras su boca decía cosas banales sobre la humanidad. Destruyendo cada ciudad del planeta, prometiendo que acabaría con los humanos... y se negó a asesinarme.

¿Porqué? Tu debes acabar con los humanos...

Me levantó del suelo con brusquedad, sin tomarse la molestia de medirse en fuerza.

Deja de humillarte de esa forma, solías ser fuerte...

Comencé a golpearle el pecho. Lo hartaría hasta que cediera.

Su puño se elevó... Y de pronto no hubo nada, sólo oscuridad...

Desperté con un dolor en la cabeza. Abriendo los ojos para darme cuenta de que estaba en mi habitación. Acostada en la cama que solía compartir con mi esposo. Observando que únicamente vestía ropa interior. No me golpeó con la fuerza suficiente para asesinarme, no quería matarme. ¿Porqué lo hizo?

Me sentía diferente, no me sentía cansada. Acudí al espejo más cercano. Llorando de tan solo ver mi reflejo, detruyéndolo de un solo golpe, no estaba muerta, no estaba en el paraíso, todo era real. Una maldita realidad de la que no podía escapar.

Suspirando mientras deslizaba una mano por mi rostro. Donde solían haber ojeras ya no había nada, mi piel era firme, fina y tersa. Me había robado los años. Volví a ser una mujer de veinte.

Comencé a buscar algo para vestirme, mientras la nostalgia me invadía de tan sólo pensar que así lucía cuando me casé. No encontré mi ropa en sí.

Únicamente un atuendo gris, negro y carmesí. Decidí usarlo para luego salir en busca de respuestas. Miles de preguntas me rondaban la mente.

Veo que despertaste. Su intimidante voz provino desde el techo al momento que abría la puerta

Los brazos cruzados, su mirada fría. Mis piernas flaquearon al sentirme cerca de alguien tan poderoso. Una pregunta ahogada.

¿Porqué?

Sus orbes negros se clavaron sobre mi, y con voz ronca respondió a mi interrogante.

Si te mato ahora te estaría haciendo un favor. Conoces a Son Goku más que otra persona en el mundo, ayúdame a traerlo a este tiempo y te concederé la muerte...

Me tenía contra la espada y la pared. Si me negaba a aceptar terminaría con la maldición de una juventud eterna. Incapaz de acabar con mi propia vida. Lo que me pedía no era demasiado. Me dejó sin opciones a responder.

Enséñame sobre los humanos, muéstrame las debilidades de Son. Estás muerta en vida. ¿Qué más te queda mujer?

Planeaba usarme como carnada. Pero. Quería conocerlo. Una curiosidad me invadía. Necesitaba saber qué era lo que escondía detrás de esa faceta de villano. Si tanto odiaba a la humanidad ¿Porqué quería conocerla? ¿Qué podía obtener de mi?

La única ciudad en pie era la capital del Oeste. Los refugiados y únicos sobrevivientes se encontraban ahí. Aceptar su propuesta no cambiaría absolutamente nada en nuestro deteriorado planeta.

Obtendría algo a cambio...
Quería dejar de sufrir.

Acepto...




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