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🌠Antes

Los dedos de KyungSoo se movían diligentes sobre el piano. Mantenía los ojos cerrados mientras la melodía emanaba con cierta intensidad del órgano.

La piel de JongIn se enchinó de tan solo escucharlo, había un sentimiento en la habitación que le producía un revoltijo en el estómago, y no necesariamente porque le disgustara. Por el contrario, lo reconfortaba... lo hacía sentir demasiado extraño.

Su corazón martilleó en su pecho y no dudó en aproximarse al bajito cuando las notas fueron variando constantemente, dejando fluir solemne la música, poniéndolo a vibrar.

A JongIn se le acababan las palabras para describir la sensación que se apoderaba de él cuando KyungSoo tocaba de aquella manera, con el corazón.

Se aproximó sin dudarlo y rodeó con lentitud el piano, tocando la superficie de la tapa con las yemas de sus dedos mientras sus ojos chocolate observaban detenidamente el semblante de KyungSoo, tan sereno... incluso más que cuando lo conoció.

El chico ladeó la cabeza solo un poco cuando disminuyó la velocidad, JongIn se terminó de aproximar a él y con sumo cuidado se sentó a su lado en el amplio banco donde bien cabían los dos.

KyungSoo abrió los ojos lentamente cuando sintió la mano de JongIn posarse sobre la suya, acariciando las teclas del piano con suavidad, sin intención alguna por presionarlas... simplemente rozando sus yemas con aquella piel que lo ponía a temblar.

ㅡ Lo siento... me dejé llevar.

Shh...

JongIn lo silenció, haciendo que el bajito se girara solo un poco, lo suficiente como para que JongIn pudiera observarlo completamente de frente. El moreno tenía un semblante tranquilo, y las comisuras de sus labios amenazaban con trazar una diminuta sonrisa, curvándose hacia el cielo únicamente para él.

ㅡ Me gusta esa pieza ㅡ musitó JongIn en voz baja, como si temiera profanar con su voz el santuario de música en el que estaban.

Era la sala de piano de la academia de música, aquella sección de la universidad a la que había terminado yendo todos los días que no veía a KyungSoo en el auditorio, cuando la orquesta no se presentaba para ensayar con ellos. JongIn se sabía el camino de memoria y lo había trazado casi corriendo ese día, esperando que KyungSoo aún estuviese en la universidad, porque se moría de ganas por verlo.

Así que escucharlo tocar de aquella manera, verlo entregarse por completo al piano en cada roce, en cada partitura... lo hizo sentir celoso, pese a lo estúpido que aquello sonara. Ojalá KyungSoo se entregara así algún día a él.

Quasi una fantasia, o bien... Claro de Luna ㅡ respondió KyungSoo pese a que la pregunta nunca fue hecha por JongIn. ㅡ Es una pieza de arte, de Beethoven.

Volviendo a ti || KaiSoo/KaDi¡Lee esta historia GRATIS!