let's cuddle

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—Louis —llamó Harry con voz ronca, tocándole la rosada mejilla con el pulgar, suavemente—. Amor, despierta.

El ojiazul murmuró en sueños, aún con algo de fiebre y temperatura alta. Había estado así desde ayer a la noche, luego de que regresaran del concierto.

—Bebé, es nuestro día libre —insistió el chico con rulos y ojos brillosos.

La luz se colaba por la rendija de la ventana, haciendo que Harry frunciera el ceño. El chico planeaba pasar todo el día con Louis mirando películas; Niall quería que fuesen a recorrer Madrid, pero Harry estaba cansado; ya habían recorrido la ciudad, por lo cual no le interesaba hacerlo nuevamente, hoy necesitaba estar con Lou.

—Cállate y déjame dormir, Harry —dijo el pequeño con voz somnolienta. El aludido levantó las cejas.

—Mmm... No —dijo abrazándolo por la espalda en la cama, juntando sus casi desnudos cuerpos; ambos sólo poseían ropa interior.

Harry pegó sus labios rosados a la mandíbula de Louis y luego inspiró su olor. El chico pensó que ése era el mejor olor del mundo: olor a Louis.

—Harry, basta... —dijo aún con voz de dormido—. Déjame dormir...

—Pero Lou... —hizo un puchero con los labios, aún sabiendo que Louis no podía verlo—. Quiero abrazarte, estar contigo, venga.

Louis abrió un ojo y apenas se inclinó de lado para ver a un Harry con el pelo revuelto y cara de perrito. Contuvo el aliento; estaba hermoso. Con el paso del tiempo Louis se fue acostumbrando a Harry y su hermosura, pero a veces no podía contenerse. Abrió completamente los ojos y al instante los cerró. La pequeña luz que entraba en la habitación le molestaba tanto como a Harry.

—Estás hermoso hoy, Louis.

—¿Hoy? —preguntó con una sonrisa de lado, girándose completamente hacía el ojiverde y apoyando una mano en su mejilla.

—Sí —Harry se mordió el labio.

—Okey —sonrió divertido y sacó su mano de su mejilla. Luego, llevó su cara a la almohada y suspiró—. Te odio, Harry.

El de rulos pensó que no había escuchado bien.

—¿Q-Qué?

—Que te odio —dijo serio, girando su cara de lado para mirarlo a los ojos.

Harry palideció. Nunca hubiera esperado que le dijera algo así. Comenzó a temblar, seguido de un ataque de pánico internamente. Tragó saliva, y justo después, Louis comenzó  a reírse a carcajadas.

—Ay, bebé. Tu cara. ¡Mírate!  ¿Te encuentras bien? —dijo riendo.

—Louis. No es gracioso —dijo Harry serio, intentando esconder la pequeña sonrisa que amenazaba con asomarse en la comisura de sus labios.

El chico siguió riéndose, luego empezó a toser.

El más joven le colocó la mano en la espalda hasta que paró. Cuando lo hizo, estaba todo rojo, con una sonrisa y feliz.

—Louis Tomlinson, eres un idiota.

—Me amas.

—Y tú me odias.

—Sabes que no... Pero, oh dios, debiste de haber visto tu cara —sonríe—. Bebé, nunca te diría algo así.

Sonrió y le dio un pequeño beso. Luego, se levantó en bóxers y caminó a través de la gran habitación del hotel, hacia el baño. Entró y luego cerró la puerta. A los segundos la entre abrió y asomó la cabeza.

—Buenos días, Louis.

—Buenos días, Harry.

Era normal entre ellos despertarse así, con una broma, algo. Pero a Harry, sin importar cuantas veces lo hagan, siempre le daba un ataque.

Louis se estiró como un felino en la cama. Estaba deshecho; había estado así hace horas, y lo único que quería era estar con Harry. Por suerte, eso hizo.

~

Harry puso el DVD y tomó el control para poner la película.

—¿Qué veremos, Harry? —preguntó dudoso. Si volvía a poner una película de terror como el otro día... Oh dios. El de ojos verde no había parado de reírse mientras Louis sufría desde la cama del hotel en Amsterdam, diciendo que «el monstruo iba a comerlo» mientras miraba alarmado a todos lados. Ni siquiera sabía por qué le dejaba escoger las películas a Harry.

Sólo sonrió siniestramente y se tiró al lado de Louis en la cama, agarrando las cómodas frazadas blancas y tapándose con ellas hasta la cabeza.

El Conjuro comenzó y Louis se tapó los oídos.

—Harold, eres un idiota.

Sí, Louis odiaba las películas de terror, pero amaba ver a Harry reír y estar concentrado en algo. Amaba observar a Harry, amaba a Harry.

El chico sólo sonrió y lo miró.

Iba la mitad de la película cuando Louis se terminó de tapar la cara. Quedó debajo de las sábanas y cerró los ojos con fuerza. Harry lo advirtió y sacó su atención de la película para dirigirla hacia Louis.

—¿Bebé? —lo llamó y se metió dentro de la cama con él. El ruido de la película cesó en parte, escuchándose más bajo y lejano.

—Eres un idiota, Harry. No me gustan las películas de terror. Lo sabes.

No dijo nada como respuesta, sólo sonrió y lo abrazó.

—Louis, las pongo para que me abraces. Yo te cuido, ¿si? —rió—. Es mi venganza.

Louis suspiro y lo abrazó. Luego lo miró a los ojos y lo besó.

—Idiota.

—Te amo.

—Yo más.

—Mentiroso.

—¡No lo soy!

—Lo eres, Louis. Porque yo te amo más.

—Harry...

—Shhh, calla, tu no sabes nada.

Rió y lo siguió besando hasta que acabó la película.

Ambos se durmieron abrazados nuevamente.

FIN

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FIN.


“Enamorada de cómo dos chicos se amaban antes de que se suba el telón”.

“Los ojos de Harry son verdes
Los de Louis son color azul
Lou ama a Harry
Harry ama a Lou”.

“Porque aunque pasen los años, ellos siempre se van a amar. Pero shh... Es un secreto, nadie debe saberlo”.

“Nadie ama a Louis tanto como Harry;  y nadie ama a Harry tanto como Louis”.

“Nunca nadie podrá sentir tanto el amor como ellos, quienes están forzados a ocultarlo”.

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