Una declaración

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capitulo 22


Con mis manos quite las bragas de jessica y las hice a un lado, tenia frente a mi su preciosa vagina la cual se veía tan provocativa que sin dudarlo me abalance hacia a ella y sin pensarlo dos veces la probé, un sabor agrio y fuerte llego hasta mi garganta, combinado con un gran gemido seguido de otros de los cuales yo era el culpable, mi lengua caminaba por toda su entrepierna mientras que Erika chupaba sus senos. Eramos dos malditos, Erika y yo jugando con el cuerpo de nuestra indefensa amiga, la cual estaba en un estado de éxtasis y locura que tanto Erika y yo estábamos disfrutando. Fueron mas de quince minutos en los que hice cosas con mi lengua que ni yo sabia que era capaz de hacer, Erika por su lado también había entrado en un estado de excitación tan grande que decidió quitarse sus bragas y poner su vagina en la boca de jessica, paso seguido Erika empezó a soltar unos gemidos tan fuertes que hicieron que yo también entrara en locura, deje a un lado la lengua y empece a masturbar a jessica, primero fue mi dedo indice, luego el corazón y el anular  haciendo que jessica empezara a temblar y a mover sus caderas; Erika no dejaba de gemir, tan bueno era el trabajo de jessica con su lengua que hizo que Erika se viniera de una manera tan lujuriosa que enseguida hizo que jessica también acabara, las dos chicas habían terminado.

Pasaron cinco minutos y no se como demonios termine en tal situación, Erika y jessica se abalanzaron sobre mi tirándome al sofá, vesical bajo mi pantalón como una experta y Erika ayudo a quitarme la ropa interior, ante ellas estaba mi miembro ya erecto por todo lo que había sucedido antes; jessica tome mi pene entre sus manos y empezó a masturbarme, se sentía tan bien, esas manos eran tan suaves a comparación de las mías, Erika se percato de lo que la aun vendada jessica me estaba haciendo, ella la hizo a un lado y enseguida empezo a chupar mi pene haciéndome acabar en su rostro y en el rostro de jessica. La noche fue muy larga tanto así que Erika y yo dejamos la casa de jessica en la madrugada luego del que el tratamiento terminara, un tratamiento tan raro y excitante que nos dejo sin energía a los tres.


Al día siguiente me desperté en mi habitación queriendo olvidar lo que había echo la noche anterior pero aquellos recuerdos eran tan excitantes que mi mente no se permitía hacerlos a un lado. Luego de darme un baño y desayunar, fui a mi terraza y empecé a leer aquel libro que una noche deje a un lado para ir a espiar a mi vecina. Mientras leía a mi mente llego la conversación que había tenido antes con mi padre y decidí intentar llamar a mi hermana, saque mi celular del bolsillo de mi pantalón y marque el numero de Sofia, luego de timbrar tres veces cayo a buzón, paso lo mismo las siguientes seis veces que marque, mi hermana no contestaba su teléfono, era imposible hablar con ella; decidí seguir leyendo pero el tono de mi celular me interrumpió, enseguida lo saque nuevamente y conteste pensando que se trataba de mi hermana, pero no era ella.

-"Hola Frank, hablas con Alexis, como has estado, espero que bien, oye te quería preguntar sobre jessica, ¿Estaría bien si yo la invito a salir?, tu me dijiste que ella solo era tu amiga, que estabas interesado en Erika, ¿Puedo hacerlo?"-

-Alexis, no se porque me tienes que pedir permiso, si te gusta jessica invítala a salir, solo te digo que la trates bien pues ella es una amiga muy cercana a mi- Demasiado cercana diría yo; al escuchar mis palabras, Alexis me agradeció y colgó, me sorprendió saber que mi amigo gustaba de jessica, pero quien era yo para decirle que no lo intentara, después de todo cualquiera puede hacer una declaración, creo que ya es hora de que yo haga la mía...

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