¡Solo responde!

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NOTA IMPORTANTE: Esta vez no narrara Hallen. Este capítulo es relatado por Jack, todo será desde su punto de vista. Jack contara todos los sucesos y explicara las diversas situaciones. 

— ¡Maldito frio!

     No había traído bufanda y el helado clima estaba penetrando por toda mi piel. Era muy tarde, demasiado tarde, para ir caminando por las calles de la ciudad. Pero no había logrado conciliar el sueño, por esa razón había decidido salir de mi cama, mi tibia cama, para dar un paseo a donde mis pies me llevaran. Aunque ahora estaba completamente arrepentido, el clima era terriblemente frio ¿Cómo era posible? ¿No se suponía que  estábamos en primavera?  Por lo menos el clima debería haber sido un poco más cálido.

     Mientras caminaba pude visualizar algo. Alguien estaba recostado sobre el frio asfalto hecho un ovillo, posiblemente era uno de esos indigentes que difícilmente podían encontrarse a lo largo de la ciudad. Picado por la curiosidad me acerqué un poco más para ver, gracias a la tenue luz de la luna, el rostro de la persona con mayor claridad. Sus finos y largos mechones de cabello negro como el carbón cubrían su frente. Me fije en su pálida y fina piel blanca, casi traslucida. Unas largas pestañas enmarcaban perfectamente sus finos y rasgados ojos cerrados, una mano descansaba sobre su pecho y parecía que minutos antes la había estado apretando con fuerza. Sus delicados labios estaban pálidos, probablemente por el frio. Y su pecho subía y bajaba paulatinamente. Reconocí inmediatamente a la persona.

     Era Hallen.

— Tan desprotegido…

     Puse mi mano con sumo cuidado sobre su mejilla, estaba fría y levemente húmeda ¿había estado llorando? Su piel estaba helada, terriblemente helada. Si seguía en este lugar por toda la noche era seguro que pescaría un resfriado o algo mucho peor, como pulmonía. Lo cubrí con mi abrigo y lo cargué lentamente, tratando de no despertarle, para llevarlo en mis brazos.

     Era la primera vez que lo sostenía de aquella manera, su pequeño cuerpo no era tan pesado y teniéndolo tan cerca podía sentir su embriagador aroma. Su cabeza había caído con suavidad sobre mi pecho y unos mechones cayeron a un costado dejando al descubierto parte de su bello rostro. Una de sus manos colgaba y se tambaleaba al compás de mis lentos pasos. Lo estaba apretando contra mí tratando de elevar la temperatura de su cuerpo. Recordé la primera vez que lo había visto, mucho antes de hablarle tan siquiera, mucho antes de la clase de arte. Caminando, tan menudo y delicado, con su sonrisilla alegre y su curiosa mirada llena de brillo. Me había dejado capturar por aquel completo desconocido, trataba de ignorarlo, pero algo dentro de mí se negaba a obedecerme. Era la primera vez que un chico hacía estragos en mi mente, alborotando de aquella manera mis sentimientos.

     Escuché como lanzaba un largo suspiro aún en su mundo de sueños. No había abierto los ojos  en ningún momento. Se veía tan sereno al dormir, como un pequeño ángel desamparado. Parecía estar agotado, lo más probable era que el cansancio lo había rendido, logrando, ya de madrugada, conciliar el sueño.

     ¿Por qué había estado llorando? Y más importante aún ¿Por qué estaba durmiendo en el asfalto? ¿Había pasado algo? Fuera lo que fuera, lo había hecho llorar hasta desvanecer. No sabía hacia dónde ir, lo mejor era llevarlo a casa de sus padres ya que debían estar muy preocupados, pero no sabía dónde vivía. ¿Y si llamaba a William? Era imposible, no tenía su número. ¿Qué debía hacer? No podía dejarlo… no, la verdad era que no deseaba dejarlo. Se sentía tan bien tenerlo cerca de mí, sentir su tibia piel y ver su pacifica expresión.

     Al final decidí llevarlo a mi casa. Cuando llegamos lo recosté sobre la cama y lo cubrí con una cobija. Me quede observándole unos minutos, y me obligué a apartar la vista. Verlo solo iba a hacer más difícil las cosas, pero era complicado no hacerlo. Cuando no veía su rostro sentía una punzada de dolor y cuando me alejaba sentía como si me estuviesen arrancando una muela sin anestesia. Me arrodillé a su lado y puse mi cabeza a un lado del colchón, cerca de él. Me sentía cansado pero no quería cerrar los ojos, quería permanecer despierto solo para escuchar su respiración. Pero caí rendido y sin desearlo, dormí.

¡No me voy a enamorar! (Yaoi)¡Lee esta historia GRATIS!