Capítulo 21

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Aviso: el capítulo ha sido reescrito, he añadido algo más para que las acciones de Harry tuviesen sentido

La realidad es sencillamente aquello de lo que todo el mundo desea huir.

Y Harry está harto de ella, está cansado de la realidad, de las grietas, de las heridas, de las cicatrices. De enfrentarse a problemas que ni siquiera parecen tener solución, de los sollozos nocturnos procedentes de la habitación de su madre, de los gritos, de la sonrisas falsas de la gente, de las lágrimas que todo el mundo derrama y poca gente se atreve a secar, de los escasos finales felices, y de no saber bien qué es la felicidad.

Está cansado de ser un adolescente que quiere vivir y aún no sabe cómo.

Y Harry se ha pasado la vida queriendo huir pero sin vivirla, se ha pasado los días buscando formas de escapar de la realidad, se ha pasado las horas deseando tener otra vida y se ha pasado cada uno de los minutos y segundos odiándose por hacer todo lo anterior.

Así que quizá no es una sorpresa que él esté caminando por las solitarias calles con decisión acompañado de la calidez propia de una noche de julio, en pleno verano.

Porque Harry ha conocido a alguien, y se ha enamorado de ese alguien. Ese alguien es Louis.

Y ha descubierto que el amor es absurdamente poético, que está lleno de versos, de cosas que pudieron ser y no fueron, de manos entrelazadas, de besos inexpertos, de promesas que no logran cumplirse, de un para siempre que todos quieren descubrir si existe, de colores , de tonos de rojo, de azul, de verde esperanza y de grietas, de bordes que se tambalean y por fin encuentran estabilidad y de luz cubriendo con lentitud la oscuridad y de tantas y tantas cosas que no sabe si logrará descubrirlas todas.

Harry ni siquiera sabe por qué ha salido de su casa a esas horas y piensa que quizás Niall le reñiría por ello, argumentando que nada es lo suficientemente importante como para quitarte el sueño y Harry solo negaría con la cabeza con una sonrisa afectuosa dibujada en sus labios.

Pero por ahora no parece importarle que sean las 3 de la mañana ni que su camiseta se esté pegando a su espalda a causa del sudor, ni siquiera importa si por la mañana tiene ojeras o sus párpados pesan. Él solo necesitaba huir.

Cuando llega hasta la puerta de la casa de Louis se da cuenta de que el timbre no es ni siquiera una opción. Con un suspiro saca su móvil del bolsillo trasero del pantalón, sus dedos se mueven con rapidez por la pantalla para enviar un mensaje a Louis con una esperanza casi inexistente. Pero para su sorpresa pocos minutos después la puerta se abre con lentitud, intentando hacer el menor ruido posible.

Y Harry se lanza a los brazos de Louis.

"Eh, ¿qué ocurre, ojos verdes?" pregunta Louis con un tono suave y adormilado y hoy Harry no tiene fuerzas para sonreír ante el apodo.

"No me sueltes" pide Harry en un pequeño susurro.

Louis suspira

"No lo haré, pero no podemos quedarnos en medio del salón" dice en el oído de Harry con un ligero humor en su tono, Harry finalmente asiente con resignación y sigue a Louis hasta su habitación no sin antes cerrar la puerta.

La habitación de Louis es una pequeña estancia de pared pintadas de un suave azul ahora alambradas por una tenue luz proveniente de una lámpara colocada sobre la mesita de noche junto a la cama, pósters repartidos por las paredes, y una estantería al fondo repleta de libros y discos.

Unas cortinas se mecen con lentitud sobre las ventanas abiertas que dejan entrar la iluminación de la luna y la tranquilidad de la noche.

"Ven" ofrece Louis con una diminuta sonrisa dejando espacio en la cama para Harry.

Rules of beauty ; Larry StylinsonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora