Poderes

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Vestuario de Alysha:

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Alysha no había salido de su habitación desde que había vuelto a casa de Magnus. Su vida se limitaba a levantarse, mirar por la ventana, desayunar, pensar mirando el exterior, comer, volver a pensar, cenar, mirar por la ventana e intentar dormir antes de ponerse a llorar.
Magnus realmente estaba preocupado por su tutelada.

Alysha en aquel momento estaba sentada, abrazándose las rodillas. Sus ojos verdes inspeccionaban las hermosas calles de Brooklyn aunque, de forma distinta a otras ocasiones, no quería salir. Se pasaba el día pensando en una sola cosa: Alexander Gideon Lightwood.
Aquel estúpido y atractivo chico había llegado a marcarla a fuego.

Se había preguntado ya mil veces cómo aquel juego de quinceañeros se había convertido en algo más; cuándo empezaron los sentimientos; por qué no había seguido odiando a aquel joven estirado que amaba las leyes más que otra cosa. Mil veces se repetía las mismas preguntas y la única conclusión razonable era que era una estúpida consumada. Una completa imbécil que se había aventurado de cabeza y sin protecciones contra una pared conocida como el mayor de los Lightwood. Lo había besado, había intimado con él más de lo que lo hizo con Adrien... Lo que decía: Alysha se consideraba una completa imbécil.
Había jugado al tira y afloja con él y la cuerda había acabado por quemarse.

-¿Vas a pasarte los días mirando por la ventana como alma en pena?- la voz de Magnus ni siquiera la hizo volverse.

-Necesito pensar Magnus- respondió con voz rasposa. Hacía ya demasiadas horas en las que no hablaba.

-Viniste aquí para resolver tus problemas con respecto a tu magia no para deprimirte con tus problemas- su voz sonó dura aunque Alysha distinguió la dulzura en sus palabras.
Suspiró antes de volverse a mirarlo. Los ojos de gato del brujo la atravesaban con tanta facilidad como lo hacían los de Alec. Sabía leer en ella. La conocía mejor que ella misma. 

-Tienes razón- se levantó y salió por la puerta- Vamos con ello.

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Alysha se encontraba en medio de una estrella de cinco puntas. Las llamas de las velas a su alrededor se reflejaban en sus ojos verdes. 

-Cuando empiece a pronunciar el conjuro sentirás como una especie de energía te recorre de abajo a arriba. Cuando la sientas en el corazón tienes que levantar los brazos hacia arriba y dejar que te guíe y te domine. La energía es tan fuerte que puede matarte- la recordó- Has perdido la armonía con tu poder y tienes que restablecerla. Si lo consigues te desmayarás y si no...- los ojos de Magnus se clavaron en los de Alysha- Tú sólo intenta que eso no pase. 

Alysha le sonrió un poco antes de centrarse en el suelo bajo sus pies. Cerró los ojos y se dejó llevar por las palabras de Magnus. Como el brujo la había advertido, una corriente se empezó a formar en los dedos de sus pies. La energía fue subiendo poco a poco, llenándola como un elixir y dejándola completamente expuesta. Era como una caricia por dentro de su organismo. Agradable y dulce en todos sus sentidos.

Aunque Alysha no lo veía, Magnus pudo observar unos destellos blancos circulares alrededor de su cuerpo. Cada vez que estos tocaban una de sus runas, la marca se volvía de color blanco. Magnus frunció el ceño con preocupación aunque no cortó sus palabras. Cuando los brujos habían usado aquel hechizo, la energía no se veía en el exterior. Era una forma de referirse a la corriente que los recorría. 

Alysha se maldijo mentalmente cuando sus runas empezaron a arder en su piel. La energía dejó de ser agradable cuando llegó a la zona de su estómago y se transformó en una quemazón permanente y desgarradora que la quiso hacer gritar. Cuanto más subía, más dolía. A pesar de que seguían cerrados, sus ojos se aguaron. 

De un momento a otro la energía explotó contra su corazón y Alysha abrió los brazos y los ojos. Su habitual verde esmeralda fue sustituido por el más puro de los blancos. Aunque no eran sus ojos de bruja habituales: la pupila había desaparecido, era todo blanco. 

La energía fluyó a través de ella y cegó a Magnus durante unos instantes, haciendo que tuviera que taparse los ojos. 

El viento abrió las ventanas del apartamento y revolvió el pelo de Magnus y toda su ropa. En cambio envolvió a Alysha y la elevó varios centímetros del suelo. 

-Daemon- dijo con voz ronca justo antes de caer al suelo, inconsciente. Magnus corrió a su lado y comprobó su pulso. 

Suspiró con alivio al notar el lento latido de su corazón. La cargó en brazos y la llevó hasta su habitación. La dejó en la cama y la observó unos segundos antes de marcharse. 

Había dicho "Daemon", demonio en latín. Algo le decía que eso no era bueno. Nada bueno. 

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Cuando Alysha abrió los ojos sintió como si la acabasen de golpear en la cabeza con un mazo repetidas veces. Era como una resaca pero multiplicada por mil. Se incorporó y miró a los lados. 

-Me alegra ver que has despertado- sus ojos verdes se encontraron con el más puro de los azules. 

-Alec- murmuró con incredulidad. El moreno la sonrió con extrema ternura y puso su mano sobre la de ella. 

-Me tenía preocupado Babi. Pensaba que ya no ibas a despertar. El hechizo te dejó exhausta- Aly abrió la boca intentando encontrar las palabras. 

-Creía que tú... me odiabas- Alec rió levemente ante de acariciar su mejilla e inclinarse sobre ella. 

-Yo nunca te odiaría Aly. Va en contra de mi propio ser- dicho aquello, cerró la distancia que los separaba y juntó sus labios una vez más.

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Los ojos color esmeralda se abrieron de golpe y una lágrima se deslizó por su mejilla. La mirada felina de Magnus la esperaba con suma tristeza y cubrió su mano.

-No sabes lo que me gustaría que tu sueño fuese real. Fuera el que fuese- Aly intentó sonreír pero solo consiguió que más lágrimas cayesen por sus mejillas. Su tutor se acercó a ella y la envolvió en sus brazos hasta que la pelirroja dejó de temblar entre sollozos ahogados y volvió a caer rendida en la cama, con las mejillas aún humedecidas y dejando el corazón partido del Gran Brujo de Brooklyn. 

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¡Hola de nuevo! Sé que es un capítulo muy cortito (no me matéis) pero he decidido contar esta parte en dos capítulos. El siguiente incluirá una conversación muy profunda de Magnus y Alysha y qué ha provocado el hechizo en los poderes de Aly. ¿Qué pasó con sus runas? ¿Recuperará los poderes? ¿Por qué dijo Daemon? Quien sabe, las respuestas quizás se resuelvan en el próximo capítulo o más adelante. 

Quería pediros disculpas por la tardanza pero estuve castigada sin móvil y sin ordenador y me fue imposible escribir hasta anoche. Esta tarde he tenido un respiro de tareas y he podido sacar tiempo para terminar el capítulo. De veras lo siento y gracias por esperarme. 

Espero que os haya gustado. 

Muchos besos y gracias por leer <3 

Two Different Hearts || Alec Lightwood [1] (EDITANDO)¡Lee esta historia GRATIS!