Lucre llegó poco después, y Clara nos arrastró a la sala y procedió a asignarnos un lugar.

—Miranda, siéntate aquí. Lucre, tu allí —señaló, formando un círculo en el suelo. Se sentó entre las dos y abrió el último ejemplar de City Girl.

—Vamos a hacer el test: Quédatelo o Déjalo ir.

Es justo lo que necesitamos para ver cuál es nuestra postura romántica —sus ojos chispearon con malicia—. Creo que nos ayudará a entendernos mejor a nosotras mismas y a nuestros hombres.

¿Estáis preparadas?

—Sí —dije yo.

—Eh, bueno —dijo Lucre—. Yo no tengo un hombre.

—Lo tendrás en el futuro —afirmó Clara sin que eso apagara su entusiasmo—. Empecemos.

Pregunta uno —leyó—. Tu hombre tiene que irse de la ciudad: A) celebras una fiesta en su honor. B) lloras. C) buscas un hobby nuevo para mantener la mente ocupada.

A mí no me sonaba bien ninguna.

—¿Qué hay de D? Bebes hasta perder el sentido porque no estás segura de lo que quieres hacer —ésa parecía la solución perfecta.

—No puedes inventarte respuestas —Clara frunció el ceño—. Mi respuesta es B. Si Louis se marchara —dijo, mirando a Lucre—, me afectaría tanto que no podría hacer otra cosa más que llorar.

¿Cómo no había notado antes lo buena actriz que era Clara?

—Aunque me atraería la D —dijo Clara, rígida y tensa— mi respuesta es sin duda la A. Fiesta.

—La fobia al compromiso debe ser contagiosa, porque las dos sufrís un ataque gravísimo —Clara movió la cabeza de lado a lado.

—Sí, pero yo disfruto cada segundo. Pregunta número dos —Lucre le quitó la revista y leyó—. Tu hombre acaba de hacerte un regalo caro que odias: A) das saltos de emoción porque él pretendía hacerte feliz y te quedas con el regalo. B) lo insultas y tiras el regalo a la basura. C) cambias el regalo por otra cosa.

Recordé las orquídeas que Harry me había regalado y sentí una opresión en el pecho.

—B —dije—. Tirarlo a la basura para no verlo y recordar que no debería ser tan dulce conmigo.

—Yo cambiaria el regalo, sin duda —dijo Lucre—. No hay razón para tirar algo caro y gratis. Nunca. Miranda y yo sabemos cuál es tu respuesta, Clara. Te mojarías las braguitas de excitación —dijo con voz amarga.

—Muy graciosa —sonrió Clara—. Eh, ¿alguien está tomando nota de las respuestas? —corrió a la cocina y volvió con una libreta y bolígrafo. Apuntó las respuestas anteriores—. Bueno, ya está. Sigamos.

—Te toca leer —Lucre me pasó la revista.

—Pregunta tres. Acabáis de hacer el amor: A) te relajas junto a tu hombre y disfrutas del resto de la noche. B) intentas escaparte en la oscuridad. C) intentas ganar el record mundial de posturas sexuales probadas en una noche —leí.

Tuve clara mi respuesta. Al memos, la única que podía decir en voz alta.

—B —dijimos Lucre y yo al unísono. No mencioné que Harry y yo habíamos vivido la C. Ni tampoco que tras el segundo maratón no había tenido muchas ganas de marcharme.

—Yo la A —dijo Clara.

—Peor para Louis —gruñó Lucre, con un brillo duro en los ojos—. ¿Cuál es la siguiente pregunta?

—Yo leeré —Clara agarró la revista—. Estás saliendo con un tipo, pero otro, súper atractivo, te pide una cita: A) lo rechazas, al fin y al cabo estás conforme con el hombre que ya tienes. B) aceptas y le dices a tu hombre que vas a visitar a tu tía enferma. O C) aceptas y le dices a tu hombre que creías que el acuerdo era libertad para ver a otras personas.

Clara: A.

Lucre: B.

Yo: D. No te comprometas para empezar y no tendrás que preocuparte por esas cosas.

—Habíamos quedado en que no se pueden inventar respuestas —Clara frunció los labios.

—Vale. Vale. La A —nunca, nunca podría hacerle a un hombre lo que me habían hecho a mí.

—Voy a calcular los puntos —dijo Clara, cinco minutos después sonrió—. Miranda ha sacado cinco.lucre, ocho. Yo, catorce.

—¿Y qué significa eso? —pregunté.

—Veamos —Clara pasó unas cuantas páginas—. Si sacaste entre diez y quince, ésa soy yo, tu hombre es para siempre. ¿Has oído Lucre? Louis es para siempre. Tú estás motivada para el éxito y te preocupas por los que te rodean.

—¿Qué dice de mí? —Lucre arrugó la frente y le quitó la revista—. Si sacaste entre seis y nueve, necesitas reajustar tus prioridades. Dedica algo de tiempo a pensar en las cosas maravillosas que otros han hecho por ti, porque podrías no merecerte a tu hombre —tiró la revista al suelo—. Ésa es la mayor sarta de bobadas que he oído. Pienso en la gente todo el tiempo.

Yo estaba deseando lo que el *beep* cuestionario tenía que decir sobre mí. Tal vez me indicara lo que debía hacer respecto a Harry.

—Me toca —recogí la revista—. Si sacaste entre uno y cinco —leí—, busca ayuda profesional —alcé la vista.

—¿Qué más dice? —preguntó Clara.

—Eso es todo —no podía creerlo. La *beep* revista me aconsejaba que buscara ayuda. Era como decirle a alguien con quemaduras que se pusiera pomada.

Así que necesitaba ayuda profesional. Eso ya lo sabía. Menuda estupidez.

Beautiful mess (Harry Styles)¡Lee esta historia GRATIS!