-¿Qué?- Respondo sin entender la situación.

-Lexa- ¿Lexa? Ese nombre me pareció realmente bonito y poco peculiar, pero no se de quién me está hablado esta rubia de ojos preciosos, por un momento me quedo anonadada por lo que me está diciendo y me pregunto si el hecho de que te ahogues provoca deliraciones, porque realmente no entiedo lo que dice.-Soy yo Clarke, no me...- Hace una pausa y puedo observar que su mirada expresa tristeza, y vale, acabo de asumir que ver a una mujer llorar es mi debilidad;  por lo que no se que hacer para que vuelva a la realidad y no llore más. -¿No te acuerdas de mi?.

-Lo siento yo no sé de que...

-¡Alycia, tenemos otra urgencia,  tenemos que irnos!- Chilla mi compañero antes de que yo pudiese disculparme y explicarle con delicadeza que no soy quién ella creía que era.

Corro rumbo a la orilla y antes de subirme a la lancha, me volteo para mirarla una vez más.  Encuentro su mirada fija en mi, una mirada que no sabes bien como explicar la sensación que te causa.

Mi día terminó con cinco picaduras del dichoso pez araña y una de medusa, nada muy grave. Y con el título de socorrista, gracias por mi intervención a salvarle a aquella chica, a Clarke. Me gustaría agradecérselo algún día, pues por ella tengo mi titulo deseado.

Contenta con mi título y toda la experiencia vivida durante estos tres meses ha sido realmente increíble. Me quedan dos horas de viaje hasta llegar a mi "dulce hogar" y no pensé que conducir sería tal matada como la que me estoy dándome ahora, pues estoy cansada de todo el ejercicio físico que opuse en éste día.

Después de dos duras horas luchado para llegar sana y salva a casa, me encuentro dentro de mi coche aparcado enfrente de mi casa, indecisa si salir o no de él. Sé lo que me espera, dentro de una semana comienzo la universidad y tanto mi madre como Dylan están en desacuerdo por mi elección. No sé porqué se empeñan en que haga lo que quieren, se supone que una madre te apoya sea cual sea tu decisión y un novio tiene que tener confianza en su pareja, sin controlarla. Salgo con decisión a encargarme con cualquier situación que me espera.

Atravieso el jardín,  abro la puerta pricipal y me introduzco en ella, observo con detención la entrada, todo en su lugar, nada ha cambiado;  desde la entrada diviso las escaleras y arrastró mi maleta hasta el pie de ella. Escucho voces familiares en el salón y me atrevo a confirmar que las personas que hay tras esas paredes, son las que pienso.

-¡Cariño has llegado!- Mi padre es el primero en percatarse de mi presencia levantándose del sofá.- Mírate que morena estás.-Me abraza con una sonrisa de oreja a oreja, parece alegrarse de verme.

-Hola papá-Recibo su abrazo sintiendo la mirada de Dylan y mi madre sobre mi.

-¿Cómo estás hija?¿Cómo fue el cursillo?- Sus preguntas me sorprende...¿Desde cuando mi padre se interesa por los cursillos que hago?¿Desde cuando mi padre se interesa por las cosas que hago?

-Estoy bien papá y el cursillo ha ido genial, tengo el título - Le respondo con una sonrisa orgullosa, me alegro que se interese por mi, algo tan sencillo, algo que llevo añorando desde que tengo memoria y ahora con mis 17 años,  tengo todo lo que deseé por su parte.

-Me alegro hija, me alegro- Sonríe cariñosamente con un suave apretón en mi brazo.- Estábamos hablando sobre tú futuro,  sobre tu Universidad...

Vaya...no se como no me pude dar cuenta que tanto interés, por algo tenía que ser, me entristece eso, por un momento tuve una esperanza de saber como es su paternidad, pero por lo visto hoy no será.

-Cómo te decía hija- Su voz me saca de mis pensamientos- Siéntate y hablemos.-Con sus última palabras hace que gire mis ojos y suspire pesadamente.

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