Capitulo 1

5.5K 444 249

Zitao estacionó su camioneta en un espacio frente al restaurante. Apagó el motor y se quedó sentado un momento solo viendo. El restaurante era pequeño como podría esperarse para una ciudad pequeña. La oficina de correos estaba a la derecha. La construcción estaba en la esquina de una pequeña tira de negocios.

—Esto está muy lejos de Shandong —murmuró, preguntándose si podría hacerlo. Él era un maldito vaquero. ¿Qué asuntos tenía que hacer viniendo aquí a trabajar como cocinero en el restaurante de una pequeña ciudad? Su primo Leon le había llamado para decirle acerca del trabajo, y Zitao había saltado ante la oportunidad, pero ahora que estaba aquí, él estaba evaluando de nuevo su decisión. No estaba seguro de poder hacer esto.

Él se había criado en un rancho y trabajado en uno desde que tuvo edad suficiente para caminar. Zitao pensó en el último rancho en el que había estado trabajado como ayudante. Eso lo hizo pensar en Jesse. Su corazón se oprimió al pensar en su ex amante. A Zitao lo habían corrido de los dos ranchos anteriores cuando los otros descubrieron que era gay. Pensó que finalmente había encontrado su hogar en el rancho triple R.

Había estado furtivamente con el hermoso vaquero, Jesse, quien juraba amar incondicionalmente a Zitao. Su corazón fue arrancado limpiamente de su pecho cuando otro trabajador descubrió las preferencias sexuales de Zitao y lo confrontó. Esperaba que Jesse estuviera de su lado. En lugar de eso, el hombre desapareció en la sombras igual que un ladrón en la noche con el corazón de Zitao.

Zitao empujó el recuerdo al fondo mientras abría la puerta de su camioneta, tomó su sombrero, y salió sacudiéndole el polvo que aún le quedaba de Shandong , se lo colocó en la cabeza y cruzó la puerta del pequeño restaurante.

Zitao se sentó en una de las altas sillas del mostrador viendo el lugar, parecía bastante vacío. Su primo Leon sabía que él tenía pasión por cocinar, así que imaginó que ese podría ser el lugar perfecto para que Zitao iniciara una nueva vida. Un quiebre limpio. Todo lo que tenía que hacer era asegurarse de que nadie descubriera que él era gay.

No estaba seguro si podría quedarse por horas detrás de una caliente estufa, aunque después de trabajar con el ganado cada día de su vida haciendo los duros trabajos de un rancho. Esto...esto sería el polo opuesto.

—¿Puedo ayudarte?— Una joven mujer le sonrió desde el otro lado del mostrador.

—Estoy aquí para ver a Frank. —Zitao mentalmente rodó los ojos cuando la mesera le dio un guiño. Ella era muy linda si buscara una mujer. Grande, caderas anchas, que probablemente habían dado a luz algunos niños1, grandes pechos, y demasiado lápiz labial y maquillaje. Sus ojos parecían como si se hubiera puesto toda la caja de maquillaje. Sin todo eso ella probablemente era bonita.

Le gustaban más bajos que él, cuerpo delgado, con músculos y pecho plano. Desafortunadamente, Zitao obtenía esta reacción en donde quiera que fuera. Las mujeres, y algunos hombres, se le lanzaban. Jesse le había dicho que tenía unos lindos ojos negros y un suave cabello rubio. Los labios de Zitao se redujeron por la ira, cuando pensó en el hombre que aun sostenía su corazón. No más. Él ya no iba a ser el tonto con nadie más. Alguien le había dicho que él había sido bendecido con una buena apariencia, pero Zitao sabía que eso fue su maldición.

Jesse le había jurado que lo amaba y que siempre estaría para él. Zitao había confiado en Jesse, le había entregado su corazón, y el hombre lo había destrozado en miles de pedazos. Bastardo.

Zitao apoyó el codo en el mostrador y se jaló el vello de su barba de candado2 mientras esperaba a que Frank llegara de donde estuviera.

Todo lo que quería era un lugar cálido en donde apoyar su cabeza y un trabajo, sin dramas ni confrontaciones y definitivamente no más hombres. Se sentía viejo a sus veintiocho años, había atravesado por mucho en su corta vida.

#8.- El turno de Zitao - Taoris¡Lee esta historia GRATIS!