En la Casa Blanca:

El asesor Sand junto a la Presidente reunieron a su gabinete para prepararse: el ataque debe estar próximo a ser ejecutado.

Minutos después, todos ya estaban listos para escuchar el motivo de la junta urgente que se había organizado.

—Buenas tardes, gracias por presentarse tan rápidamente—agradeció la Presidente—. Como ya les han informado, realicé un acuerdo con un militar ruso, intercambiando dinero por la ubicación de los sobrevivientes del barco. Lamentablemente no podemos confirmar que la información sea cierta, pero es la única pista que tenemos al día de hoy. Es por eso que debemos hacer un plan de acción para el ataque cuanto antes. Almirante, díganos  cuáles son las posibles estrategias a realizar.

—Bien, tenemos un par de posibilidades. La primera sería mandar un misil dirigido a las coordenadas, pero no lo recomiendo, ya que hay chances de que no acabemos con los sobrevivientes. La segunda...

El almirante no pudo continuar. El secretario de seguridad nacional lo interrumpió secamente.

—¿Acaso se están escuchando? ¿En serio van a asesinar a sangre fría a personas que ustedes mismos requirieron de su ayuda meses atrás?

—Creo que ya habíamos discutido esto, Jayce. Las repercusiones pueden ser catastróficas si estos sobrevivientes siguen vivos, contarían nuestro secreto a todo el mundo y nos crearía severos conflictos. No estas viendo las cosas con claridad—respondió Allison Taylor.

—Usted es quién no ve las cosas con claridad. ¿Cuándo llegamos al punto en dónde planeamos una estrategia para matar a humanos inocentes?—preguntó el Secretario en una charla que comenzaba a calentarse.

—Es suficiente. Si no te sientes capaz de seguir escuchándonos, deberé pedirte que te retires de aquí—concluyó enojada la Presidente.

Jayce Lawrence hizo una mueca de disconformidad y se quedó callado. El Almirante ahora podía continuar.


—Como decía, nuestra segunda opción sería acabar con ellos de la manera más eficaz. Esto implicaría una misión llevada a cabo por nuestro grupo de fuerzas especiales SEAL, en donde se encargarán de encontrar y liquidar a los sobrevivientes. De usted depende la decisión, Presidente.

—Hay que enviar ese equipo SEAL de inmediato. No me caben dudas que si queremos resolver este problema, requerimos la ayuda de nuestras tropas. ¿Alguno quiere decir algo al respecto?—preguntó.

Se hizo un silencio y varios negaron con su cabeza.

—Bien, entonces podemos proceder. Quiero un informe detallado del plan cuando esté listo—ordenó.

—Así será, madame —contestó el Almirante.


La reunión finalizó sin más altercados y todos se retiraron para proseguir con su trabajo.




Lo que nadie sabía es que Jayce Lawrence no se iba a quedar callado...



De vuelta en Salvo:


Gozamos muchas diferencias, pero tenemos algo en común que nos une: nuestras naciones nos abandonaron. Fuimos víctimas de su crueldad y engaños todo este tiempo. Ahora, ellos desean matarnos para que no revelemos los secretos que guardamos en nuestro interior. Ya no se lo vamos a permitir. Saldremos de aquí y pelearemos contra quiénes nos traicionaron, no caeremos tan fácilmente. ¿Querían guerra? La tendrán—finalizó Robin.

—Nunca estuve tan de acuerdo contigo, muchacho. Los políticos son peores que cualquiera. Capaces de cometer cualquier atrocidad solamente para proteger su imagen. Lamento decirles que la guerra contra ellos será antes de lo planeado—anticipó Gregory.

—¿Por qué lo dices?

—Conozco muy bien a Vladimir Kozlov. Es una persona oscura, egoísta y ambiciosa. No me caben dudas, y créanme cuando se los digo, que seguramente revelará nuestra posición para su propio beneficio.

—¿Qué quieres decir con esto?—preguntó Morris sin entender.

—Está tratando de decir que vendrán por nosotros. Y muy pronto—aclaró Robin.

—Lo que faltaba. ¡Todo esto por que ustedes son unos estúpidos codiciosos insaciables de dinero capaces de ayudar a crear un arma nuclear! ¡Estoy exhausto de tener que pagar por su error! ¡Hubiera deseado no haberlos conocido, ni a ti ni a tus amigos inmundos!—gritó Morris en un tono de voz altísimo, aumentando el conflicto de la conversación.

—¿Cómo te atreves a tratarnos así después de todo lo que hicimos por ustedes? Arriesgamos nuestras vidas, y ya nos hemos disculpado. Estamos intentando enmendar nuestra equivocación y no haces nada más que seguir culpándonos por lo que pasó—contestó Andy.

—¡Los odio! ¡Voy a matarlos!—bramó Morris.

Morris desenfundó su cuchillo y se aproximó a Gregory.

No podían permitirse esto. Si nadie interfería, podían terminar masacrándose.




Morris estaba a tres pasos de Gregory. El ruso también estaba buscando pelea.

Dos pasos.

Uno.


Robin se interpuso de un salto, ubicándose en el medio de los dos.

Los ojos de Morris emanaban furia, parecía un maniático.


—Hermano, mírame a los ojos. Cálmate. Todo se va a resolver, sólo hay que esperar un poco más—dijo Robin con mucha calma.



Cómo si de un ángel tranquilizador se tratara, el rostro de Morris ya no era amenazante, y tiró su cuchillo al suelo. Lo mismo hicieron los demás, y uno a uno se fueron relajando.


—Lo siento, lo siento tanto. No sé en que estaba pensando. Mi mente ya no puede soportar más locuras—aceptó Morris agarrándose la cabeza con fuerza.

—Solo vayamos a dormir...dejemos esto de lado. Si no, perderemos la razón y nos volveremos locos—propuso Andy ya sin ganas de discutir.


La cordialidad entre los sobrevivientes cada vez era más difícil de mantener, sobre todo por lo que Gregory dijo acerca de los comportamientos de Kozlov.

Nadie supo que decir y simplemente se recostaron para intentar olvidar, al menos en sus sueños, su tan cruda realidad.


Los Estados Unidos de América van por los sobrevivientes de Salvo.


Cada vez queda menos tiempo para lo que puede ser un final trágico.


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El día que deje de hacer los finales de los capítulos sin suspenso ya no seré el mismo.

¡Gracias, muchísimas gracias por leer mi historia!

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¡No lo olviden, estamos a la caza del puesto número 1 en Aventura!

¡Hasta el próximo domingo!

La Isla: Abandonados¡Lee esta historia GRATIS!