Dracula 28

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Reí ante el comentario, sentía que estábamos flotando, no había preocupaciones como mi padre, Marion o Nick. Tal como me había dicho Harry. Sentí sus besos en mi cuello nuevamente, lentos y mojados-

-Vamos nena. Me muero por probar nuevamente tus labios –Su voz sonó como un mantra, como una buena canción de country de esas que subís el volumen cuando aparecen en la radio. Apreté mis piernas a su alrededor, mi rostro estaba a unos pocos centímetros mas arriba que el suyo, pase mi mano por su pelo mojado tirándolo para atrás. Nuevamente su nariz rozaba la mía. Sentía el agua salpicar mi rostro, parecía un sueño confuso y hermoso, sus manos seguían sosteniéndome, bese lentamente su mejilla para luego apoyar delicadamente mis labios un poco mas abajo de los suyos. Lo mire conectando con su mirada oscura –

-Eres peligroso – Susurre con una mano acariciando su mandíbula mojada. El sonrió lentamente, de esas sonrisas que te hacen pensar que algo malo pasara-

-Me preguntaba cuanto tiempo te ibas a tardar en darte cuenta –Contesto sin moverse ni un centímetro-

-Debería tenerte miedo –En vez de preguntar lo afirmé. El me miro serio por unos segundos, solo escuche la marea que nos rodeaba, los gritos de la casa ahora lejana y la música. Pero había algo mas, un silencio que nos separaba de los demás-

-Deberías- Dijo por fin, su voz sonó baja y grave. Tenia que separarme, tenia que volver a la orilla y esconderme entre la gente o meterme en mi cama. Tenia que escapar de las cosas como siempre hacia. Sus labios estaban tan cerca de los míos, tentándome. Queria preguntar ¿por que?¿Por que tenerle miedo? Pero en vez de eso mi cuerpo decidio otra cosa-   

-Bésame- Susurre. El no titubeo, acercó su rostro al mío chocando su boca con la mía ferozmente, como si el supiera que se lo iba a pedir. Agarre su cabello tirando levemente, sus manos en mis muslos me levantaron un poco mas. Sus labios se acoplaban a la perfección con los míos, su lengua se abrió paso sin dudar bailando un lento con la mía. La fricción de los cuerpos nos iba a llevar a la perdición en cualquier momento, su piel irradiaba calor entre el agua helada confortándome. Era una guerra que ninguno de los dos quería perder, ambos movíamos la cabeza lentamente para cada lado sin perder el ritmo o la sincronización. Dejó mis labios para comenzar a hacer un camino de besos lentos mi mejilla, luego mi mandíbula, siguió por mi cuello hasta llegar a mi hombro donde levemente rozo la piel con sus dientes delanteros, una mano rozo mi brazo llegando hasta donde su boca estaba. Lentamente comenzó a desplazar el bretel del corpiño, sin dejar de besar esa zona. Estaba completamente embriagada por las caricias, los besos  y el vaivén de las pequeñas olas que hacían un perfecto ritmo. Sentí como Harry bajaba mi otro bretel igual de delicado que antes, pero una idea que se encontraba latiendo en mi cabeza, no parecía tan mala. Despegue mis manos de la cabellera del ruludo llevándolas a mi espalda con algo de dificultad mientras el seguía besando mi cuello, desabroche mi corpiño mordiendo mi labio inferior. Ese fue el momento en el que Harry se dio cuenta de mi pequeña travesura, sus ojos no dejaron los míos cuando me lo saque por completo agarrándolo con una mano. Su mirada era ilegible no sabia que se le cruzaba por mente, agradecí mentalmente el agua y la oscuridad que tapaba mi ahora notable desnudez. Parecíamos una vieja pintura realista con colores profundos y sentimiento vivo. Cuando sentí sus labios arriba de los míos me di cuenta que eran adictivos, tan dulces, tan calculados, tan indescriptibles. Su pecho firme rozando mi parte blanda, haciendo que la respiración de ambos se agite, Harry volvió a bajar a mi cuello succionando la piel levemente. Una ola mas grande nos paso por arriba, salimos a flote sin soltarnos luego reímos escupiendo agua, pase mis manos rodeando su cuello-

-Sera mejor que salgamos. El agua se esta picando –Me informó, me moví de mi cómodo lugar pero sus manos  agarraron mas fuerte mis muslos sin dejar que me separe- No te iras a ningún lado – Dijo levantando una ceja mientras caminaba conmigo en brazos. Reí por la situación tan bizarra que estábamos viviendo. Quien iba a decir que iba a vivir una situación tan intima con una de las personas que mas detestaba del mundo. Escondí mi rostro en su cuello mientras daba pequeños besos. La fría brisa que antes no me molestaba ahora si lo hacia, pero pegada al cuerpo de Harry no sentía tanto la diferencia –

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