"Prom"

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CAPITULO 25

Tengo sentimientos encontrados, fue ayer que la prueba de sangre dio también negativo, así que el retraso de Camila se debió a otras cosas, quizás estrés, quizás el enojo que le hice pasar cuando se entero de que yo era Laurence.

El punto es que... a pesar de que en realidad rogaba al cosmos porque Camila no estuviera embarazada, también quería que lo estuviera porque sólo entonces hubiéramos tenido el maravilloso regalo de tener un hijo que sería biológicamente de las dos. Mis genes y sus genes y estoy segura que hubiera sido hermoso, con mi nariz y sus manos, no me importaría si su color de ojos o el mío siempre y cuando tuviera su mirada.

Pero no, ella no está ni estuvo ni estará embarazada de mí.

No estábamos preparadas, aún no tengo la madurez necesaria para hacerme cargo de un bebé, sobre todo no cuando está próxima mi entrada a Yale y ella estará en NYADA (porque sé que lo estará).

Además pienso en Emma, cómo después de dos años, que a mi parecer son pocos años para reunir la madurez suficiente para criar un hijo, decidí sí hacerme cargo del mío con Camz? Me preocupan los resentimientos que pudiera tener cuando sea mayor, cuando tenga que echarme en cara las cosas que no hice por ella.

Es complicado...

Camz por su parte se notó bastante aliviada cuando nos entregaron los resultados, no mintió cuando dijo que en siete años le caería de maravilla, pero no ahora.

Hoy no la he visto.

-Por qué la cara larga?-. Es Lucy que vuelve a mojarse los labios de la forma en la que siempre lo hace. Miro a mí alrededor y me cercioro de que no esté alguien con oídos grandes cerca de nosotras.

La tomo del codo y la jalo dentro del laboratorio de química.

-Bueno, pues... creímos que Camz estaba embarazada-. Digo.
-Que no utilizaste condón?-. Su pregunta me sigue pareciendo tan irreal, hace poco más de un mes que dejé de ser Laurence y que me pregunten algo como eso es... extraño.
-Si... si usé pero no sé, creímos que algo pudo haber fallado-.
-Entonces no lo está-.
Niego con la cabeza.
-Ya lo comprobamos con una prueba de sangre-. Parece estar tan aliviada como nosotras cuando nos dieron los resultados.
-Pero entonces por qué no te noto tranquila?-.
-Porque ella ha estado... distante por así decirlo-.
Me abrazo el pecho y bajo la mirada –No sé, como que... me está evitando-.
-Por qué lo dices?-.
-Cuando llegué a la preparatoria no la vi y le llamé para ver dónde estaba y verla pero me ha desviado la llamada-.
Se hace un paso hacia atrás para poder ver mejor mi semblante.
-La llamaste sólo una vez?-. Asiento de nuevo.-Por qué no la llamas una vez más?-.

Saco el celular y marco su número, me lo acerco a la oreja esperando que me conteste, que me diga que estaba ocupada y por eso no pudo tomar la llamada... y aunque marca cuatro timbres, la llamada en seguida me manda al correo de voz.

-Nada-. Digo, y me sale la voz como si quisiera llorar aunque en realidad son los nervios.

Tengo un presentimiento y sé que es real porque lo siento en el pecho, oprimiéndomelo, no puede ser que a pocos días de haber empezado la relación ahora me sienta como que ya no camino en la nube rosa.

Por más que le doy vueltas al asunto no puedo pensar en algo que haya hecho mal o algo que haya puesto a Camila de ese modo, que me evita, que no me contesta las llamadas.

-Ayer comprobaron la de sangre?-. Me saca de mi atmósfera de miedos.
-Si-. Es lo único que contesto, no me salen más palabras.
-Y estaba así de distante?-.
-No, estaba pensativa, lo mismo que yo; como que no podíamos aún quitarnos el shock de lo que había conllevado el pensar que estuviera embarazada. Además las dos estuvimos bastante aliviadas de que la prueba diera negativa-.
-Y cuando la dejaste en su casa?-.
-Nada, nos besamos en la puerta y nos dimos un fuerte y largo abrazo, se notaba agotada, como agotada estaba yo por el estrés, me brindó una sonrisa y volvió a besarme y entró-.
-Eso fue todo?-.
-Si-.
Vi de nuevo el celular, como esperando que me hubiera marcado o mandado un mensaje sin haberme dado cuenta, pero no, sólo me marcaba las nueve y tres de la mañana y nada más.
-Creo que deberías de dejarte de llamadas y buscarla, no crees? Quizás es sólo una impresión tuya y en realidad no te está evitando-.
-Tienes razón-.
Le brindo una sonrisa –Me gustas-. Y su cara se nota contrariada.
-Cómo dices?-.
-No lo tomes mal-.
Le sonrío divertida –Lo digo porque me haces entrar en razón, de pronto me pierdo entre tantos pensamientos que se vuelven telarañas-.
-Te complicas demasiado la vida Jauregui, alesbianate, perdón, aliviánate-.

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