Capítulo 29 (II)

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Lartër y los chicos corrían por las callejuelas empedradas de Liabiric. Nadie sabía que estaba pasando con los otros, o si ya se habían topado con el enemigo, ni siquiera la mujer. No había ruido a su alrededor, y por más que lo intentaban no conseguían detectar un solo atisbo de movimiento por detrás de ellos.

Estaban incomunicados y no tenían ni idea de que tan lejos se hallaban de los guerreros.

Apenas habían dado la vuelta en una curva especialmente pronunciada, cuando dos extrañas creaturas salieron de la oscuridad y se abalanzaron sobre Lartër.

Madison sabía del aspecto de su enemigo por las historias que le contaba Anna sobre ellos, pero para Carter fue una sorpresa toparse con semejantes seres y a tan poca distancia.

Los tendones habían sido cubiertos por una piel ennegrecida, que les daba el aspecto de ser cuerpos quemados. La cabeza y el torso respondían a la misma fisionomía del castaño, pero en donde deberían estar las manos se encontraban un par de garras recubiertas por escamas oscuras, y en vez de pies había dos poderosas patas de pelaje grueso, que también terminaban en afiladas garras.

Aun y con el aspecto que ofrecía aquella visión, nada se comparaba con los ojos de esa creatura. De un blanco opaco que solo hacía par con las profundas neblinas de la tierra, estos miraban sin ver a su objetivo, al tiempo que un peculiar líquido del mismo tono, pero viscoso, recorría su rostro dibujando surcos que daban la impresión de que aquel ser se encontraba en un estado de llanto permanente.

Sorprendido por su aspecto, cuando aquellas figuras abrieron la boca el castaño dejo de sentir repulsión, y paso a experimentar un escalofrió tan fuerte que perduró sobre sus hombros por un largo rato.

—No lo escuches. Tapate los oídos —. Con un fuerte golpe a su costado, Madison sacó a Carter del trance en el que se encontraba y lo obligó a ponerse las palmas sobre sus orejas. Ni con eso pudo acallar el temible alarido que hacía lo posible por perforar sus barreras. —Solo gritan una vez, pero eso es suficiente como...

El chico reforzó su bloqueo, empujando aún más sus manos sobre su cabeza. Ya empezaba a sentir los oídos calientes, cuando aquellas cosas dejaron de gritar y comenzaron a atacar a Lartër con unas extrañas formas que, estaba seguro, no se hallaban con ellos cuando la embistieron.

—Madison, ¿Qué...?

—Materialización de sombras. Eso también es parte de mi dominio —, para reforzar su declaración, la joven sacó su abanico y lo hizo girar lo más rápido que podía. Los seres se quedaron quietos en su lugar, al tiempo que sus cuencas lechosas se posaban en la muchacha, dando la impresión de que podían verla. Lartër aprovecho aquello y de entre sus ropas sacó una daga que uso para lastimar a la más cercana de esas creaturas.

El lastimero sonido que salió de su boca, no fue nada en comparación con los gritos que emitieron los otros dos seres que se hallaban justo detrás de ellos.

—¡Váyanse! Yo me encargo de ellos... ¡Rápido!

Carter estaban retrocediendo los pasos que había avanzado para poder ayudar a la mujer con el enemigo, cuando sintió que la mano de Madison se cerraba en torno a su brazo, tirando de él con fuerza a la par que hablaba.

—¡Apúrate! ¡Tenemos que alejarnos!

—Pero, Lartër...

—¡¿No lo ves?! Aprovecharon para que estuviéramos solos, y así atacarnos con mayor facilidad... A ella no es a quien buscan, sino a nosotros.

Con los ojos desorbitados y la boca entreabierta, el castaño retrocedió un par de pasos, al tiempo que se percataba de cómo se estaba viviendo la situación. Sus movimientos fueron seguidos por uno de esos seres, confirmando las palabras de la joven a su lado.

La leyenda de la dama de la noche Vol.I - ANCÖR ©¡Lee esta historia GRATIS!