Peligro

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Capítulo 18

Luego de mas de dos botellas, me encontraba tan ebrio que ni siquiera recordaba porque había empezado a tomar tan des preocupadamente, a mi lado derecho estaba Alexis quien era el que me servía los tragos cuando estos se me acababan, al lado izquierdo estaba John quien aún estaba con nosotros pero se encontraba hablando por celular, éramos sólo nosotros tres, los demás ya habían dejado el bar, John nos había dicho que algunos de sus amigos vendrían, así que por eso tanto Alexis como yo nos mantuvimos con el; mientras aguardábamos, le pregunté varias cosas a John que me hicieron caer en la bebida, sus gustos sexuales, la forma en que pensaba de las mujeres y sobre todo la manera en la que se refería a su novia, trataba y hablaba de Jessica como si fuera sólo un simple juguete sexual. Por eso había empezado a beber tanto, pero tan ebrio estaba que ya no me acordaba muy bien cuando me ofrecieron el segundo trago de ron; Alexis me ofreció un nuevo trago, pero me negué, estaba tan borracho que ya no podía soportar más el licor, John colgó su teléfono y dijo.

-Hay llegaron mis amigos- Señalando a la puerta del burdel, donde estaban cuatro hombres musculosos y con lentes en sus rostros -Ahora bien, ¡Frank!-

No alcancé a reaccionar ni un poco cuando John me dio el primer puño, luego de eso aquellos hombres se acercaron y empezaron a darme una paliza, Alexis estaba inmóvil, pero reaccionó e intentó separarlos de mi, pero John tomó la botella de ron de la que estábamos bebiendo y la rompió en el cráneo de mi amigo, este cayó noqueado en el piso y yo lo vi todo mientras recibía una serie de fuertes patadas en mis costillas, dos de los hombre me agarraron y pusieron frente a John, este se acercó a mi y dándome algunas bofetadas en el rostro dijo.

-Te tenías que acercar a mi chica, por culpa tuya tiene la estúpida idea de dejarme, sabiendo aún que ella será mi juguete hasta que me cansé, y eso no pasará- John retiro su mano de mi cara -Aún así tu le diste esperanzas, cuando me hablo de aquel amigo muy querido puse a algunos de mis amigos a que te siguieran, y todo apuntó a que me engañaba contigo, la vieron entrar a tu casa, ¿Tienes algo que decir antes que acabe contigo y antes de que vaya y le enseñe a Jessica lo que es un hombre de verdad?-

Mi respuesta fue corta y concreta, mi saliva llegó hasta el rostro de John -Estúpido- Esas fueron las últimas palabras que dije antes de perder el conocimiento...

Una sensación cómoda y reconfortante que ya había sentido antes, suaves, pequeños, y tan perfectos, aquella sensación me había despertado, miré hacia todas partes y me vi en un cuarto blanco y acostado en una camilla de hospital, con que acá había llegado a parar, en mi torso estaba dormida Erika quien tenia una chaqueta para protegerse del aire acondicionado, mi cuerpo me dolía hasta más no poder, tomé prestado un espejo que traía Erika en su bolso y miré mi rostro, estaba lleno de moratones y varias partes de mi cara había vendas, las podía sentir y dolían un montón. John me había propinado una gran golpiza que me había mandado acá, mientras pensaba en todo eso Erika se despertó y me vio sosteniendo su espejo, cuando la vi deje el espejo a un lado.

-¿Aún te duele?- Preguntó Erika.

-Sólo un poco, ¿Pero como te fue con Jessica?-

-Bien, pero luego de dejarla en casa me llamaron y dijeron que estabas en el hospital así que vine enseguida, ¿Que te sucedió?-

-Fue John- Le respondí a Erika y mirándome con un poco de enojo me abrazó.

-No me vuelvas a preocupar asi- Erika me dio un gran abrazo que aunque me dolió, a la misma vez me encantó, no volvería hacer que se preocupara.

-Erika quiero decirte algo- El sonido de un celular nos interrumpió, era el mío -"Hola, ¿Con quien habló?, ¡Papá!-

Al escuchar ese nombre Erika se paró y salió de la habitación para que hablará más cómodo.

-"¿A que debo tu llamada?"-

-"Necesito hablar contigo, en estos momentos estoy rumbo a casa"-

-"No estoy en casa, pasaron varias cosas y terminé en el hospital"-

-"Voy para allá"- Diciendo esto mi padre colgó, venía hacia acá,
Erika entró nuevamente a la habitación y sin preguntarme de que había hablado con mi padre sabía que tenía que marcharse, me dio un beso en la mejilla, tomó su bolso y salió de la habitación del hospital, yo me quedé sólo allí esperando la llegada de mi padre...

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