Una velada inesperada

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Capítulo 15

Eran las seis de la tarde, en mis manos cargaba una gran caja cuyo interior me era desconocido, la llevaba desde el camión de mudanza hasta el interior de la nueva casa de Jessica, era una gran casa, parecida a la mía, esta pertenecía a la madre de jessi, la cual le dio la autorización para vivir en ella luego de que pasarán varias cosas, pues la relación entre madre e hija no era tan buena, una sola vez vi a Ester la mamá de Jessica, pero fue una conversación muy incómoda que no llego a ningún lado, sólo me hice con la idea de que era una dama muy comprometida con su trabajo y que este le era más importante que su hija.

-¿Donde dejo la caja?- Le pregunté a Jessica quien bajaba las escaleras del segundo piso.

-Déjala en la mesa que está enfrente tuyo- Me indicó Jessica y así lo hice. Luego de terminar de ayudar con la mudanza Jessica me ofreció un vaso de agua y mientras lo tomaba le pregunté.

-¿Te falta algo?-

-No, gracias por tu ayuda hoy Frank, si quieres quédate un poco más, preparare algo para comer-

-No puedo aceptar Jessica, me es un poco incómodo estar en la casa de una chica que tiene novio-

-John hace mucho que no se comunica conmigo, y yo ya te había comentado a ti que ya no sentía nada por el y que cuando lo viera terminaría con la relación-

-Pero hasta ese entonces me será incomodo-

Diciendo esto dejé el vaso de agua vacío encima del comedor, Jessica me acompaño hasta el jardín y allí nos despedimos. Ya en mi casa, me quite la ropa que tenía desde que fui a la universidad, quedé en boxer y me acosté en mi cama, tomé mi celular y empecé a revisar mis mensajes, de pronto vi una sombra acercándose a mi ventana ya reparada, era una sombra conocida, me acerqué a la cortina y la corrí, vi a Erika afuera en mi terraza, llevaba consigo un pequeño short de gin y una camisa negra hasta el ombligo, se veía muy linda, abrí la ventana y deje que pasará, antes de que me viera en ropa interior, recogí mis pantaloncillos de dormir del piso y me los coloqué con gran rapidez; Erika se sentó en mi cama y tomó mi celular en sus manos, yo caminé hacia ella y se lo quite.

-No eres nada divertido-

-No eres la primera que me lo dice-

-¿De que hablaste con mi papa?, yo vi cuando el entro a tu casa esta mañana, el me contó todo sobre ti y tu padre, ¿Por qué nunca me dijiste quien eras en realidad?-

-¿Y tu me lo dijiste a mi?- Le pregunté a Erika -Nunca he hablado sobre mi familia a nadie porque lo quería mantener en secreto, mi padre es un gran hombre de negocios que se preocupa por su familia, pero muy ocupado para estar junto a ella, por eso vivo sólo en esta gran casa, tengo dinero eso es verdad, no me falta nada, mi padre me lo da todo, aunque no soy hijo único si contamos a mi hermanastra, el se casó con una mujer la cual no conozco, ni siquiera fui invitado a la boda, he visto a mi hermanastra dos veces, entre mi padre y yo no hay una gran confianza; estudio derecho para convertirme en el hombre que quiere mi padre, el heredero de su empresa, a mi no me molesta la situación en la que vivo, es más estoy conforme con mi vida, pero no quiero que nadie sepa que tengo un padre millonario porque quiero que me vean a mi, a lo que yo consiga y haga-

-Ya veo, eres un gran chico- Erika me dio una gran sonrisa y tomó mi mano Tienes razón, yo nunca te he contado sobre mi, me ayudaste con Edward sin ni siquiera saber como soy en realidad; verás mi padre también es un hombre adinerado, el mantiene viajando por toda América supervisando su empresa, aunque no lo había dicho tengo un hermano, pero para mi padre no, mi hermano peleo con mi padre y por esa razón papá no lo ve como un hijo, mi madre nunca estuvo en desacuerdo con aquella decisión y por eso dejaron de convivir como esposos, esa es mi vida-

Al escuchar las palabras de Erika me di cuenta que había más confianza entre nosotros y eso me gustaba, enserio me gustaba. Fue un pensamiento mutuo el que llegó a nuestras mentes.

-¿Jessica ya esta en casa cierto?- Preguntó Erika.

-Si, ¿Estas pensando lo mismo que yo?- Ambos, Erika y yo nos levantamos de la cama y salimos por la ventana de mi habitación, caminamos por el tejado de mi casa y llegamos al andamio de separación que conectaba mi casa con la de Jessica, ambos miramos hacia la ventana de la casa y nos dimos cuenta que la luz en el interior estaba encendida...

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