Capítulo 23

2.5K 409 40

De verdad estoy loca.

No sé por qué decidí meterme en esto. Pero ahora no hay vuelta atrás.

Contemplo con horror y nerviosismo a las personas que se congregaron a nuestro alrededor. No sabía que "Guillo" vive frente a un centro recreativo, de esos donde hay parque infantil, canchas de fútbol, basquetbol, quioscos de comida rápida, ciclo vía, etc. Y ahora, cuando las personas que se encontraban pasando el rato ahí, nos han rodeado, curiosos y ansiosos por saber que hacen tres personas frente a un edificio, con varios instrumentos de música. Y una de esas personas tiene una panza que se ve cada vez más enorme.

Tomo varias respiraciones profundas, mi está rostro más rojo que la salsa de tomate, y ni que decir de Sofí, creo que en cualquier momento hiperventilará. Alfonso por su lado, se ve muy emocionado y dispuesto a empezar. Lo bueno es que la casa de Guillo es de dos pisos, y su ventana da a la calle, y podemos ubicarnos justo en frente y ser escuchados a pesar del ruido que... estaba.

—Jesús, todos han parado sus actividades por estar viéndonos.

—Lo sé Lily, creo que voy a orinarme en mis jeans ahora mismo.

—Asco, no seas tan desagradable Sofí, vamos Lily empecemos con esto. Muero por ver la cara del enamorado.

—Está bien... —Respiro profundamente y me doy fuerzas a mí misma—, comencemos.

Gracias a internet, descargamos la pista de la canción en la organeta de Alfonso, así que el sólo debe tocar las teclas y Sofí la guitarra, el resto de los instrumentos ya vienen incorporados. Agito la pandereta en mi mano y abro mi boca para interpretar las primeras letras de "Quiero que te quedes" de Adriana Lucia.

...Quiero que te quedes tan sólo un momento, mírame a los ojos no tienes que hablar, deja que mis beses curen otros tiempos... quiero que te quedes un poquito más.

Las personas aplauden acompañando la melodía, aquellas que se saben la letra me acompañan en el coro. Pronto, las luces de toda la casa son encendidas, mis nervios crecen al igual que los de Sofí, su cara lo dice todo.

...Tú has sido lo mejor de mi camino, tu amor sencillo que me llena de felicidad

Has sido lo más grande de mi vida, mi patria viva la esperanza de mi soledad...

En el segundo coro, un Guillo muy confundido sale, seguido de una chica, una hermosa y alta chica que sonríe hacia nosotros. Todos nos tensamos, incluso mi pequeña Mia puede que se haya estremecido dentro de mí. La música muere inmediatamente y un colectivo "Uyyy" se escucha.

Sí, es un mal momento para dar serenata, cuando la persona a la que te le quieres declarar está con otra.

—Esto es realmente incómodo —murmura Alfonso, haciendo obvia la situación.

—¿Tú crees? —gruñe Sofí. Yo todavía permanezco con la boca abierta y la pandereta en el aire.

Esto es lo más vergonzoso. Sofí me matará cuando regresemos a casa.

—¿Sofía? ¿Qué... qué estás haciendo aquí? Y... —Los ojos de Guillo viajan hasta donde se encuentra Alfonso, después a mí, a la multitud que contiene el aliento al igual que yo y por ultimo regresa a Sofía. Se ve confundido—. ¿Qué es todo esto?

—Yo... yo... uh... —En completo pánico, Sofí se vuelve hacia mí, buscando ayuda. Sus ojos asustados me despiertan a la acción.

—¡Es una serenata! ¡Ta ran! —Hago una estúpida reverencia, bueno, en realidad intento hacerla con mi barriga y le sonrío a Guillo.

¿Amor y Amistad? Siguiente Puerta a la DerechaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora