Capítulo 28

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Batalla sorpresa parte I


—¡¿Pero por qué tienes que ir tú?!... No tienes por qué arriesgar tú vida por ella.

—No voy a dejar que vaya sola. Escuchaste a Yuhëen. Ninguno de ustedes tiene el nivel para ir con el grupo; ni siquiera dejo que Elliot y Fabián fueran, y viste como se pusieron cuando Yuhëen los mando callar... No. Tengo que ir y ver que no le pase nada.

—¡No tienes que hacerlo! ¡No vayas!

Con el semblante inexpresivo y soltándose del agarre de la peli teñida, Carter dio media vuelta y se alejó.

—Por favor, Lartër.

—Está bien.

La mujer sujetó con fuerza a Jenn, evitando que la muchacha lo siguiera a donde sea que lo estuvieran llevando. Detrás de ella, los demás estaban siendo detenidos por los guerreros. Robin tenía la cara enterrada sobre sus palmas y sollozaba casa cierto tiempo. Steve respiraba de forma ruidosa, mirando a cuanto se le acercaba de manera hosca. Tanto Elliot como Fabián habían sido inmovilizados por sus respectivos instructores, aunque en el caso del segundo este no ofrecía demasiada resistencia ya que Theria se le había unido a su mentor, para detener a su compañero de lecciones.

—¡Son unos idiotas! ¿Es que no lo ven? ¡Los pueden matar si van con ustedes, y no les importa!

—Jenn...

—¡Suéltame, Lartër, o no respondo de mis acciones!

—No lo hare.

—No me obligues a...

Antes de que pudieran decir algo más, Bithër bajó a una velocidad vertiginosa y se plantó frente a la joven, colocando su mano sobre el cuello de esta. Todo paso tan rápido que los chicos no supieron lo que paso hasta que Jenn se desplomó en el piso, envuelta en un tranquilo sueño.

—No les ocurrirá nada. También necesitamos de las sombras y la luz para poder conseguir nuestro objetivo... Allison fue muy clara en cuanto a eso, así que quédense tranquilos y protejan el palacio. Nosotros cuidaremos de ellos.

Sin más, la mujer de cabellos azules se apartó del grupo y se fue a preparar junto con los otros guerreros dentro de Elid. Lo cierto es que no tenían mucha gente para poder defender Liabiric, y conforme los chicos iban pasando la mirada por ellos, se dieron cuenta de que la mayoría temía por el futuro de su clan.

—Yo... Creo que Bithër tiene razón. —. Fabián dejo de pelear con Shaina y lanzó un suspiro. —Venimos aquí por algo, y no creo que les convenga perder a dos de nosotros por un capricho.

Los demás ya estaban meditando sus palabras, cuando su mentor le susurró al oído.

—Si en verdad piensas eso, entonces eres más crédulo de lo que pareces... ¿En verdad crees que tú amiga tenía opción? Te aseguro que Yuhëen no le dio a elegir, y mucho menos pensó en ella... Es una narendäe; por lo tanto pertenece a este mundo y está atada a nuestras reglas...Ten eso en cuenta la próxima vez.

Con un suave desliz de su desvejecida túnica, Shaina se apartó de Fabián y fue a donde se encontraban preparándose; dejando al chico confundido.

—¿Qué demonios pasa ahí afuera? Desde hace rato están haciendo mucho ruido y no paran.

—No lo sé, Anna. Supongo que hay un simulacro de ataque o algo así... A Yuhëen le gusta prepararse para ese tipo de cosas —. Shaline se encogió de hombros, asomando la cabeza por la ventana al tiempo que miraba con atención la pradera que delimitaba la ciudad central de Liabiric, con el despoblado. —Pero si. Yo también creo que esta vez se paso con las precauciones... Quiero decir, hasta Elid está descendiendo y las farolas de todo el lugar están encendidas.

—¿Qué? —, Anna se levantó de la cama y se acercó a la abertura, comprobando que lo que la higmantur decía era cierto. Todo estaba encendido y varios álfr se hallaban en movimiento alrededor de Elid. —Esto no es normal. Un simulacro no tendría por qué ser tan elaborado... Y ese temblor... Shaline, quédate aquí y sigue vigilando. Voy a hablar con Yuhëen sobre esto.

—Anna, pero...

La castaña estaba acortando las distancias entre ella y la puerta, cuando el acceso se abrió y de la abertura emergió la figura de Bithër. La humana se cruzó de brazos y alzó la ceja.

—Vaya, ¿A qué honor le debo tú visita?... ¿Yuhëen te mando para lo del simulacro? Porque no pienso moverme de aquí, hasta que ella venga a explicarnos que es lo que está pasando.

—Bien. Cumple tú palabra.

Con un firme movimiento de cabeza, Bithër posó sus ojos en Shaline, y acto seguido la hizo levitar gracias a una fina capa de gas oscuro que se acomodó entre sus pies y su pecho. La hembra solo atinó a quedarse quieta mientras la transportaban fuera del cuarto, y antes de que Anna pudiera decir algo más, la narendäe cerró la puerta.

—¡¿Qué se supone que estás haciendo?!... Bithër, ¡Exijo una explicación! ¡O me dices que pasa o voy a tirar esta puerta, y después me lanzare por tu cabeza!

—Lo siento, Anna, pero Yuhëen no quiere que intervengas en esto... Si de verdad te importan esos chicos, te sugiero que uses el don que te otorgó Ancör y los ayudes a proteger el palacio desde aquí.

—¡¿Qué?!... ¡¿De qué demonios estás hablando?! ¡No entiendo...!

El paso de Bithër era tan rápido que a Shaline le costó algo de trabajo seguirla. Cuando llegaron a las escaleras principales, la mujer de cabellos azules volteó a ver a su acompañante y dijo.

—Una parte del enemigo cruzó las fronteras. Yuhëen quiere que todos los que están capacitados para pelear se preparen y la esperen, en la puerta principal.

La higmantur asintió, pero no se alejó de la mujer.

—¿Ocurrió algo más?

La narendäe bajó la mirada y asintió.

—Madison fue convocada a pelear, y Carter la va a acompañar... No podemos permitir que les pase nada. A ninguno.

La fémina hibrida se llevó una mano a la boca y reprimió un jadeo. Sus ojos estaban casi desorbitados.

—Entiendo... No te preocupes. Si terminan conmigo me asegurare de cuidar de ellos; y si las cosas se ponen muy mal los enviare de regreso.

La leyenda de la dama de la noche Vol.I - ANCÖR ©¡Lee esta historia GRATIS!