Capítulo 16 - No relevante.

3.9K 385 2

Dormí todo el camino. En cuanto entré al auto, empecé a cuestionar todo, hasta la lealtad de Fallon y al ver que nadie decía nada y Jason, sólo respondió con un simple: "Entenderás todo luego" me rendí y caí dormida. Para cuando abrí los ojos, ya era de noche y el auto se encontraba estacionado en medio de la nada. Me removí del asiento trasero, medio adormilada y me percaté de que ya no seguía encadenada, y que las yagas en mis muñecas, producidas por el constante jaloneo, estaban vendadas; además, que había una manta encima de mí y nadie más en el auto.

El pánico se apoderó de mí. ¿Me habrán dejado aquí? Me levanté y el olor a fuego hizo que volteara, abrí la puerta del auto y salí de este. Fue cuando vi a Cole a un lado de la fogata y a Fallon y Jason, dormidos a un lado, abrazados. ¿Qué hacían abrazados?

Tomé la cobija del auto, tratando de cubrirme del frío y maldije al ver que no tenía vaqueros y en vez, unos ridículos y para nada abrigadores pantaloncillos cortos mezclilla.

Me acerqué a la fogata en busca de calor y entonces, Cole me observó. Me senté al otro extremo suyo, no quería ningún contacto con él, no después de lo sucedido y esperaba con esto, dejarlo en claro. Él me miró.

—Despertaste. —afirmó él mirándome atentamente. Guardé silencio—Bueno, puedes preguntar. —susurró él mirándome a través del fuego. Me mantuve en silencio. — ¿Qué? ¿En serio me harás la regla del hielo sólo porque fui... cruel? —preguntó él dejando que una lenta sonrisa se posara en su rostro.

Me paré y me dirigí al auto. Él se paró también y me bloqueó el paso.

— ¿Qué pasa? ¿Algo te ofendió? —preguntó sarcástico. Alcé la mano para abofetearlo, pero él me tomó del brazo y me arrinconó contra el auto, terminando muy cerca. No bajé la mirada. No me cohibiría.

—Me das asco. —gruñí. Él sonrió.

—No es cierto, dijiste que me amabas.

Mi corazón latió rápidamente, ¿En serio usó eso en contra mía? No soporté y me aparté de su agarré, el me evitó huir y como acto de frustración, empecé a golpearlo en el pecho con toda la rabia que podía, dejando que las lágrimas cayeran.

— ¡Eres un imbécil, mal nacido! —grité mientras lo golpeaba, el no hizo nada para defenderse. Es más, dejó que lo hiciese. Continué de esa manera, hasta que me faltó el aliento.

— ¿Mejor?

Lo abofeteé. Su rostro se volteó y entonces, me miró.

— ¿Ahora sí? —preguntó con la mandíbula apretada. Tomé aire asintiendo, mientras me secaba una lágrima.

No respondí. Él tomó mi silencio como un "sí"

—Bien, empezaba a creer que tendría que encadenarte otra vez. —dijo medio divertido, pero mi mirada aun lo fulminaba— Hablemos, Emma. —sugirió.

—No tengo nada que hablar contigo. —aseguré.

—Yo creo que sí. —me contradijo— Escucha, Emma, no quise lastimarte. —dijo mirando mis vendas— Pero era necesario, tenía que ser creíble.

— ¡¿Creíble?! ¡¿En serio?! ¡Me usaste, utilizaste mis sentimientos por ti a tu beneficio! Y, me dices, ¡¿Que lo hiciste porque tenía que ser creíble?! ¡Vete al infierno, Cole! —grité. Él se mantuvo sereno.

—No, lo hice porque tenía que sacarnos de ahí.

—Yo tenía un plan para sacarnos de ahí.

—Oh, ¿En serio? ¿Y cuánto iba a tardar? Hice lo que tenía que hacer, Emma. No me disculparé por eso. —se alzó de hombros.

—Me iré. En el amanecer, me dejarás en una central de buses y me iré. —susurré. Él suspiró.

—No lo harás. —negó— Estás siendo buscada por tu padre el psicópata mafioso, así que no, corres mucho peligro.

Me giré para verlo.

— ¿Y te importa? —pregunté.

Él se mantuvo en silencio. Me acerqué un poco.

—¿Te importa? —susurré.

—Claro que sí, eres del equipo.

Esa no era la respuesta que buscaba. Lo miré.

¿Del equipo? —pregunté sarcástica. Él asintió. Negué con la cabeza, pasé de él golpeando su hombro, tomé el abrigo y me encerré en el auto otra vez.


Almas Marcadas - I Libro.¡Lee esta historia GRATIS!