Hermanos Lightwood's

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-Vamos Alec, necesitas descansar -murmuró Isabelle mirando con preocupación a su hermano mientras que acariciaba con suavidad son cabello.

-En serio Izzy, estoy bien -aseguró Alec sonriendo a medias.

Isabelle arqueó las cejas hacia el chico.

Por supuesto que Alec no estaba bien, estaba más pálido que de costumbre, su mirada estaba triste y tenía grandes bolsas bajo sus ojos por no haber dormido bien, estaba trabajando demasiado, aunque por supuesto, Isabelle no lo sabía, pero para Alec todos sus frutos y esfuerzos estaban dando resultados, puesto que sus ingresos habían mejorado, llevaba ya dos semanas completas trabajando arduamente, tan pronto como su jefe le dio el cheque a Alec, el chico se sintió tan feliz como hace mucho no se sentía, podría darles una mejor vivienda sus hermanos y claro que lo haría, es más, ese día Alec llevaría a sus hermanos para que conocieran su nuevo hogar, el chico los había distraído durante el trabajo y cuando su jefe le dio permiso para almorzar, Alec en lugar de ir a comer, prefirió mudar sus pocas pertenencias a su nuevo departamento, no era muy grande pero al menos era más grande que en el que vivían, había comprado una cama en la cual Jace podía dormir cómodamente, Alec se quedaría en el sofá, pero eso no le importaba desde que sus dos hermanos durmieran cómodamente, pues sí, habían dos habitaciones, una para Jace y otra para Isabelle.

Magnus lo había llamado muchísimas veces, tanto que Alec había puesto su teléfono en silencio para que no lo siguiera molestando, aunque Alec no podía dejar de admirar la persistencia de Magnus, pero eso no le importaba, no se metería con un chico con novia, Alec no quería ser la segunda opción de nadie.

Esa noche, Alec tenía permiso para salir un poco más temprano, pues quería el mismo mostrarle el apartamento a sus hermanos, que por cierto ya no estaba en las calles más oscuras de Brooklyn, es decir, si, estaba en Brooklyn, pero al menos no en una parte tan peligrosa, Alec también se sentía feliz por ellos, ya no tendría que preocuparse por mantener a salvo a Isabelle y Jace después de que se hiciera de noche, ahora simplemente Jace tendría que cuidar a su hermana, pero la chica no estaría en constante peligro, A Jace e Isabelle le sorprendió qué Alec no los estaba dirigiendo a su apartamento anterior, ahora se encontraba ando hacia lo que era una buena calle en Brooklyn.

- ¿Alexander para dónde vamos? -preguntó Isabelle un poco confundida.

El ojiazul sólo sonrió y tomó la mano de su hermana.

-Confía en mí Izzy, es una sorpresa muy bonita.

Jace arqueó las cejas hacia su hermana, pero ésta se encogió de hombros sin saber que responder, los dos sabían lo mismo o sea nada.

Cuando Alec se detuvo frente a un edificio de ladrillos rojos y una puerta de madera Isabelle tocó el hombro de su hermano.

-Por favor Alec ¿podrías decirnos qué demonios estamos haciendo aquí?

-Si, por favor suéltalo ya -murmuró Jace -la verdad es que me siento muy agotado.

Alec no le respondió a sus hermanos, en su lugar sacó un manojo de llaves de su bolsillo y abrió la puerta, los chicos siguieron a su hermano mientras ponían los ojos en blanco, estaban demasiado agotados, pero Alec aún no les decía para dónde se dirigían. Alec se detuvo junto a una puerta blanca y la abrió adentrándose en el apartamento, sus hermanos quedaron impresionados.

Las pocas cosas que tenían en su anterior apartamento estaban allí y había dos habitaciones.

Isabelle abrió los ojos como platos

- ¿Alexander que es esto?

El ojiazul sonrió abiertamente.

-Nuestro nuevo hogar ¿les gusta? -preguntó el chico sonriendo tanto que Jace se preguntó si quizás se le romperían sus mejillas.

Mi dulce desconocido¡Lee esta historia GRATIS!