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El muchacho de rizos corría esquivando a las personas que se cruzaban en su camino

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El muchacho de rizos corría esquivando a las personas que se cruzaban en su camino. Se llevó a varias por delante, pero no frenó, solo pidió disculpas mientras siguió corriendo. Estaba apurado, mejor dicho desesperado por llegar al hospital del condando de Beacon Hills.

Hace tan solo unos minutos Scott lo habia llamado avisando que Jeanne habia despertado. Sin embargo este no pudo terminar de hablar porque Isaac ya habia cortado la llamada para salir de su casa corriendo.

Una vez en el hospital, corrió hasta llegar al ascensor y comenzó a tocar con desesperacion los botones como si eso lograra que el ascensor bajara con más rapidez hasta el piso en cuál se encontraba. Al notar que aún faltaban varios pisos para que este llegara a donde corrió hacia las escaleras como si se tratara de una carrera, él tropezó en mas de un escalón pero eso no impidió que continuara.

Al llegar al septimo piso no le fue necesario buscar mucho, ya que toda la manada se encontraba a unos metros suyo sentada en el pasillo. Se dirigió hasta ellos y miró a Scott, en su rostro había una expresión de tristeza al igual que el de los demas miembros, incluso en el de la hermana de Jeanne, Lydia. Podia verse el rastro de las lágrimas que habian descendido por sus mejillas hace tan solo unos segundos.

- ¿Que sucede? -Preguntó Isaac preocupado- ¿Porque tienen esas caras? Ella despertó ¿No es así? Tendrían que estar alegres -La desesperación podia notarse en su tono de voz al hablar.

Scott asintió- Así es, ella despertó. -El hombre lobo hizo una mueca.

- Entonces, ¿qué sucede? ¿Cuál es el problema? -Tomó el picaporte de la puerta, si había sucedido algo malo quería verlo con sus propios ojos.

- Isaac espera, no creo que debas pasar... -Pero la banshee no pudo terminar de hablar porque Isaac ya se encontraba en el interior de la habitación.

El hombre lobo miró la camilla con mucha atención, en ella se encontraba Jeanne, la muchacha lo miraba sorprendida como si no esperara verlo allí.

Una sonrisa se instaló en el rostro de Isaac al ver que ella se encontraba bien, sin ninguna herida de gravedad.

Caminó lentamente hasta colocarse a un lado de ella donde había una silla- Jeanne... no sabes cuanto me alegra que hayas despertado -Suspiró.

- Yo... gracias -Hizo una pausa- No quiero sonar grosera pero ¿quien eres tu? -Su mirada era curiosa.

La sonrisa de Isaac decayó.- ¿Por que, por qué preguntas eso? -el comenzaba comenzaba a tartamudear.

- Lo siento, pero no te recuerdo. -La muchacha demostraba tristeza en su rostro.- ¿Eras alguien importante para mí? Lamento no recordarte.

Eso fue suficiente para que Isaac sintiera que se rompía por dentro. Sin decir nada salió de la habitación dejando a la chica preocupada.
Ella no recordaba al muchacho de rizos claros pero al ver la tristeza en su rostro sintió una presión en su pecho, que la hacia sentirse terrible.

Al salir afuera Isaac miró a Scott y con solo una mirada le dio a entender que quería estar solo. El muchacho de rizos salió del hospital y caminó hasta su casa. Cuando ingresó a esta comenzó a tirar todo lo que encontraba a su paso, las sillas quedaron desparramadas por todo el suelo, los adornos rotos en miles de pedazos, los jarrones que antes estaban llenos de flores que Jeanne habia cortado ahora se encontraban destrozados en el piso, igual de destrozados que Isaac, igual de destrozados que su corazón.

Gritó, gritó todo lo que pudo hasta que su garganta no dio más.
Se acercó a la pared más cercana y comenzó a golpearla tratando de sacar toda la tristeza y la ira que tenía dentro suyo. Cuando sintió que habia liberado todo el enojo que habia estado conteniendo se apoyó en la pared y se deslizó lentamente en ella hasta quedar sentado, donde comenzó a llorar, dejando que las lágrimas bajaran por sus mejillas. Se sentía destrozado, la persona más importante en su vida no lo recordaba. La única persona que podia hacerlo sentir completo no sabia quien era. La mujer de su vida no tenia conocimiento de su existencia.

En su mente solo se repetían tres palabras:

¿Quién eres tu?

Miró la foto que se encontraba sobre el estante, ambos se encontraban sobre su moto. Jeanne tenia puesta la chaqueta de Isaac mientras este la abrazaba por la cintura, ambos con una sonrisa en su rostro. Esa foto, esa simple foto hizo a Isaac reaccionar, estaba decidido a luchar por ella. Por ella y por todos los momentos que habian pasado juntos. Lucharia por sus recuerdos, por su pasado y por su futuro, iba a luchar para que ella pudiera recordarlo.



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