Capítulo 7 - Oscuras Revelaciones.

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Al salir, pude observar como Cole estaba furioso y paseaba de un lugar a otro impotente.

—Nate, hombre, sabes que te aprecio, pero no puedo olvidar todo esto y dejar de lado todo, ¿entiendes? —preguntó Cole a lo que Nate, no respondió, sólo asintió con la cabeza.

—Es mi hermana, Nate. Quiero recuperarla. —habló Jason. Fruncí el ceño escuchando lo que decían. Nate suspiró.

—Los entiendo y quiero ayudarles, pero... es Marion de quien hablamos, la lastimaron. ¿Qué paso si la siguiente vez no vienen para herirla, sino para asesinarla? —preguntó el desesperado.

—La protegeremos. —volvió a decir Cole— Nos quedaremos, esta vez y la protegeremos. —añadió él. Nate asintió. Cole le palmeó la espalda. —Ya estamos cerca, y todo esto se habrá acabado.

Nate suspiró.

—Bien, hablamos de esto luego, tengo que ir a ver a mamá. —dicho eso, se fue. Jason sacó su teléfono.

—Me comunicaré con Hunter, tal vez nos de algo. —Cole asintió y vio como este se iba dejándome a solas con Cole en medio de la inmensidad del jardín.

Lo miré cruzándome de brazos.

—Empieza a hablar, Parker. —exigí llamándole por su apellido, me sentí poderosa al hacerlo.

—Bien, demos una vuelta. —sugirió el empezando a caminar, pero vio que yo no me movía— y te contaré todo.

No me moví.

—Lo prometo. —agregó él.

Ambos nos sostuvimos la mirada y al darme cuenta que no había más solución que confiar en él, empecé a caminar.

—Dime que quieres saber. —pidió él.

—Pues... quién es Basil. —susurré.

Él se detuvo a mirarme.

—Basil es el hombre que asesinó a mi padre y secuestró, torturó y finalmente asesinó a mi ex novia. —explicó él retomando su paso, pero esta vez, fui yo quien se detuvo.

¿Ex novia? ¿Su padre?

Tragué pesado.

— ¿Cómo sabes que fue él? —pregunté. Él me observó.

—Yo lo presencie todo. —volvió a decir— La muerte de mi padre, fue en mi casa de la niñez, en el mismo vecindario en el que los chicos y yo vivíamos de niños. Basil apareció junto con sus hombres, exigiendo dinero que mi padre debía. Sus hombres lo tomaron, golpearon y torturaron mientras a mí me acorralaban. Aún tengo...—tragó pesado— pesadillas. Cuando cumplí la mayoría de edad, decidí buscarlo; en contra de lo que Marion y John quisieran, lo hice. —sonrió con amargura— Ellos querían que tuviera un futuro, una carrera y esas cosas, pero después de lo que viví eso ya no era para mí. Algo había cambiado en mí y sabía que lo único que activaría mis sentidos, mi vida, sería con la muerte de Basil. —explicó mientras que yo escuchaba con atención y pena.

››Fue cuando conocí a Anabelle, era todo lo que buscaba en una mujer. —recordó sonriendo— era lista, hermosa, sensual y me quería. El único detalle, era que no me comprendía; para ella, el solucionar mi niñez manchada de sangre no era con más sangre, claramente no comprendía lo que yo sentía ¿Y cómo podía? Su vida había sido... perfecta. Yo había sido la paria que había cambiado todo aquello. Se enamoró del listillo incomprendido de su clase, que no hacía más que causar problemas y fumar hierba. —volvió a decir. Fue cuando tomó asiento en medio del verde césped bien cortado— En más de una ocasión, la lastimé para alejarla y cuando finalmente conseguí hacerlo... la perdí. Una noche, me llamó, contesté y un grito agudo y tortuoso penetró mis sentidos. Era Franco quien respondió en nombre de Basil, ordenando que, si no me alejaba, me asesinarían... como prueba, la torturaron y finalmente la mataron. No pude hacer nada para salvarla, —continuó él sin mirarme— para cuando la encontré, no era más que un cuerpo frío, lleno de moretones, con sangre entre los muslos... y su luz se había esfumado.

Me sentía como un remolido de emociones durante su narración. Por un lado, sentía compasión y dolor por el niño que había sentido ultrajado y al que le arrebataron todo, hasta su niñez. Por otro, desconsolada por el hombre que creció entre los brazos de la oscuridad y la venganza y también, algo... egoístamente celosa, al ver cómo era que Cole describía a la mujer de su vida pasada como la única mujer a que pudiera llegar a amar alguna vez. Aquello simplemente, dolía.

—Eso es... demasiado, Cole. Simplemente, es muy intenso, ¿Cómo es que has podido levantarte cada mañana y seguir respirando? —pregunté sorprendida. Él me observó.

—Porque lo único que me ha mantenido cuerdo hasta ahora, es anhelar el sabor de la sangre de Basil en mis manos. —se limitó a decir, perforando con sus duras palabras mi corazón. —Es por eso que hago esto, Emma. Es una constante búsqueda. Le sigo la pista al desgraciado desde los dieciocho años, pero hasta ahora... sólo tengo cosas vagas y cada vez que creo estar cerca... algo pasa y es como iniciar de cero.

— ¿Y qué hay de Jason y Nate? ¿Por qué te apoyan? —pregunté.

Él suspiró.

—Les había comentado mi plan. Al inicio, me acusaron de perder la cabeza y que era un plan suicida del que no había salida y que si lo haría... me apoyarían. Con el tiempo, salimos dañados... la hermana de Jason fue secuestrada; aun la tiene y no sabemos si sigue viva, pero Jason tiene aquella esperanza y es lo que hace que se levante junto conmigo a pelearla. Cuando Marion se dio cuenta de que era...un caso perdido, le pidió a su hijo que me cuidase y como podrás ver, Nate no se mete demasiado en estas cosas, pero lo hace, nos apoya.

Fruncí el ceño.

— ¿Así que, Marion lo sabe? —pregunté.

—Ella supo de mi demencia desde siempre y lo único que le importa, es que al final del día, sepa que esté bien. Pero sé que no podré seguir con esto por más tiempo, bueno, tal vez... yo sí, pero no con ellos. Jason, Nate, necesitan seguir con su vida, y por ahora, que somos jóvenes, están conmigo, pero no será para siempre. Esta es mi vida, mi guerra, no la de ellos. Esto que ha pasado, ha sido una advertencia, y como veo, la última que nos piensan dar, porque atacaron a Marion y aquello nos lastima a los tres. Es por eso, que sé que la guerra se acerca y tengo que estar preparado.

Las palabras de Cole me perforaron el alma. Cole es alguien que ha estado dañado por tanto tiempo y aun lo está y... claramente solo quiere acabar con ese pesar, aunque eso implique arrastrar a muchos a su demencia.

— ¿Y qué me dices de ti? —preguntó él, claramente desviando mis preguntas incómodas. Era una buena jugada.

—No hay nada interesante. —respondí alzándome de hombros.

—No hagas eso de alzarte de hombros. Prácticamente te he dado un mapa al pasaje oscuro y sombrío de mi alma, dame algo de esa cabeza tuya.

Sonreí ante su elección de palabras.

—Pues... mi madre es una ex alcohólica con problemas legales y económicos. Al estar, inhabilitada por su déficit, sus gastos y deudas, fueron transferidas a mí cuando cumplí la mayoría de edad. Mi padre es un difunto, al cual, sólo he visto una vez en mi vida, a los quince y después nada. Sólo estuve un semestre en la universidad de Nueva York, quería estudiar psicología. Sólo que... las deudas me lo impidieron, aun debo cierta parte de la colegiatura; aunque solicité ciertos préstamos que me beneficia con una cantidad suficiente como para comer todo el año hasta la actualidad. —sonreí—Así que, creo que es por eso que hago esto; quiero una vida diferente.

El asintió escuchándome.

— ¿Novios? ¿Amigas? —preguntó él.

Solté una risa.

—Nada de novios. Bueno, tuve uno, en la secundaria, lo dejamos porque tenía la cabeza en las deudas que, en él, y sobre las amigas... resulta que parezco más sus madres que sus amigas y he citado las palabras de la última amiga que tuve. —le dije.

El frunció el ceño.

—La gente es cada día más estúpida, confía en mí, no las necesitas.

Ambos sonreímos esta vez.

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